Por María Ángella Mancuello
La excandidata a defensora del Pueblo e integrante de Vecinos con Voz reflexiona sobre la elección realizada hace un año y cuestiona la falta de una institución independiente, activa y cercana a los reclamos de la comunidad.
Hace un año se llevó adelante la elección de la Defensoría del Pueblo de Villa Carlos Paz. Como excandidata e integrante de Vecinos con Voz, siento la necesidad de reflexionar sobre lo que significó aquel proceso y, sobre todo, sobre lo que perdió nuestra ciudad.
No creo que ese día solo se haya definido un resultado electoral. Estoy convencida de que los vecinos y vecinas perdieron la posibilidad de contar con una Defensoría del Pueblo verdaderamente independiente, integrada por personas con la decisión y el compromiso de defender a los ciudadanos frente al poder, sin importar quién gobierne.
En democracia se puede ganar o perder una elección. Lo que nunca debería perderse es la confianza de la gente en las instituciones. Sin embargo, considero que aquel proceso estuvo marcado por situaciones que afectaron la igualdad de oportunidades y terminaron profundizando la desconfianza ciudadana.
A eso se sumó otro hecho preocupante: muchos vecinos y vecinas ni siquiera supieron que había una elección para defensor del Pueblo, privándolos de ejercer plenamente su derecho a participar.
Un año después, la pregunta es inevitable: ¿dónde está la Defensoría cuando la comunidad la necesita?
Nuestra ciudad enfrenta problemas que están a la vista de todos. Ciudadanos preocupados por la inseguridad. Familias que se movilizan para reclamar respuestas frente a casos gravísimos de abuso contra menores. Jubilados que deben concentrarse para defender derechos que sienten vulnerados. Comerciantes que expresan su preocupación por la situación económica y la presión tributaria, que muchos consideran cada vez más difícil de afrontar. Ciudadanos que sienten que pagan más, reciben menos y, sobre todo, que no son escuchados.
Frente a esas situaciones, una Defensoría del Pueblo debería ser una institución cercana, presente, activa y firme. Debería escuchar, intervenir, gestionar, reclamar y convertirse en la voz de quienes no encuentran respuestas. Esa fue la Defensoría que propusimos construir.
Nuestro proyecto no consistía en acompañar al poder de turno. Consistía en controlarlo cuando fuera necesario, exigir transparencia, defender derechos y estar del lado de la comunidad. Porque esa es la verdadera esencia de una Defensoría del Pueblo: ser independiente del gobierno para poder defender con libertad a la ciudadanía.
Escribo estas líneas desde la convicción de que Villa Carlos Paz merece instituciones fuertes, independientes y libres de corrupción. Lo hago porque sigo creyendo que la democracia no termina el día de una elección; se fortalece cada día cuando quienes ocupan cargos públicos escuchan a la ciudadanía, rinden cuentas y actúan con independencia.
Hace un año se perdió una oportunidad. Pero no se perdió la convicción de que otra forma de hacer las cosas es posible.
Nosotros seguimos trabajando para que los vecinos y las vecinas tengan instituciones que los representen de verdad, que enfrenten al poder cuando sea necesario y que nunca olviden que su única razón de existir es defender a la gente.
