El presidente de Estados Unidos calificó como un “desastre potencial” una escalada entre Argentina y el Reino Unido y sostuvo que probablemente podría resolver la disputa si se involucrara. La Casa Rosada tomó con interés sus declaraciones, aunque por ahora no existe una instancia formal de negociación aceptada por Londres.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a intervenir este sábado en la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas y aseguró que probablemente podría contribuir a resolver el conflicto entre Argentina y el Reino Unido. Sus declaraciones tuvieron una rápida repercusión en la Casa Rosada, donde admitieron que una eventual mediación estadounidense está entre las alternativas bajo análisis.
Trump habló en Dublín, durante su visita a Irlanda, y describió como un “desastre potencial” la posibilidad de una escalada entre ambos países.
“Estoy seguro de que me involucrarían en ese desastre potencial, pero probablemente sería capaz de solucionarlo”, afirmó el mandatario estadounidense.
También describió a Argentina y el Reino Unido como dos países actualmente “enfadados” entre sí y señaló que la situación alrededor de las islas le resulta “muy interesante”.
El Gobierno: “Está todo en evaluación”
Las palabras de Trump fueron recibidas con expectativa por el Gobierno de Javier Milei, que durante las últimas semanas endureció su estrategia diplomática y jurídica alrededor del reclamo de soberanía.
Desde Presidencia señalaron que las declaraciones del mandatario estadounidense son consideradas dentro de las opciones para avanzar hacia un eventual “diálogo sincero” con el Reino Unido.
“Está todo en evaluación”, indicaron desde la Casa Rosada.
Por ahora, sin embargo, no existe una mediación formalmente iniciada, ni una negociación acordada entre Argentina y el Reino Unido bajo intervención estadounidense.
Londres tampoco comunicó hasta este sábado que esté dispuesto a aceptar ese mecanismo y durante los últimos días reiteró públicamente su posición sobre las islas.
Trump volvió a poner en duda la posición británica
Las declaraciones de este sábado profundizan un cambio de tono que Trump viene mostrando durante las últimas semanas.
A comienzos de septiembre ya había asegurado que estaba dispuesto a revisar la posición de Estados Unidos frente a la disputa por Malvinas y posteriormente puso en duda que Washington acudiera en ayuda del Reino Unido ante un eventual conflicto.
Ahora fue un paso más allá al presentarse como un posible actor capaz de intervenir entre Buenos Aires y Londres.
Trump recordó además la guerra de 1982 y sostuvo que actualmente el Reino Unido enfrenta problemas internos vinculados con la inmigración y la energía que podrían condicionar su capacidad para desplegar recursos a gran distancia.
Sus comentarios se producen en medio de un deterioro en la relación entre Washington y Londres, particularmente después de las diferencias surgidas por el conflicto con Irán. Trump volvió a cuestionar este sábado al Gobierno británico por no haber aportado el respaldo militar que Estados Unidos esperaba.
El Reino Unido mantiene su postura
La posición británica sobre Malvinas, al menos hasta ahora, no cambió.
Esta semana, la ministra británica Kirsty McNeill afirmó ante el Parlamento que no existe ninguna duda respecto del compromiso del Reino Unido con los habitantes de las islas y con la soberanía británica sobre el archipiélago.
Londres sostiene que el futuro de las islas debe determinarse a partir del principio de autodeterminación y remite al referéndum realizado en 2013, cuando la población local votó mayoritariamente por mantener su condición de territorio británico de ultramar.
Argentina rechaza que ese principio resulte aplicable en este caso y mantiene su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
La nueva ofensiva argentina
El nuevo pronunciamiento de Trump se produce después de una serie de medidas anunciadas por Milei para reforzar el reclamo argentino.
El Gobierno inició procedimientos sancionatorios contra 60 personas y empresas vinculadas directa o indirectamente con actividades hidrocarburíferas en el área de Malvinas y presentó una denuncia penal contra la compañía israelí Navitas Petroleum y sus directivos por operar sin autorización argentina.
El foco está puesto especialmente sobre Sea Lion, el proyecto petrolero offshore desarrollado por Navitas y Rockhopper en la cuenca norte de las islas, cuya producción está prevista para comenzar en 2028.
El Ejecutivo también anunció que enviará al Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, destinado a ampliar el régimen de sanciones, y creó dentro de Cancillería un sistema para coordinar las distintas acciones estatales relacionadas con el reclamo.
La posibilidad de que Estados Unidos intervenga agrega ahora un elemento inesperado a esa estrategia.
Pero entre las declaraciones de Trump y una negociación concreta todavía existe una distancia considerable: para que haya una mediación efectiva no alcanza con la predisposición de Washington. También debería existir voluntad de participación tanto de Argentina como del Reino Unido, algo que por el momento Londres no manifestó.
