La comparación interanual de las escalas oficiales muestra variaciones de entre el 42% y el 59% en los montos de bolsillo, según el cargo. Todo el esquema salarial se construye sobre una misma base y los acuerdos con el sindicato repercuten también sobre la planta política.
En junio de 2025, el sueldo neto informado para el intendente de Villa Carlos Paz era de $3.182.507,46. Un año después, la escala correspondiente a junio de 2026 lo ubicó en $5.014.604,55. La diferencia alcanza los $1.832.097,09, equivalente a una suba interanual del 57,6% en el haber de bolsillo publicado por el municipio.
El movimiento se repite, con distintos porcentajes netos, entre las principales autoridades. En el mismo período, el ingreso de un secretario pasó de $2.510.898,66 a $3.929.009,59, un 56,5% más; el de un concejal, de $2.678.436,31 a $4.138.648,30, con una variación del 54,5%; y el de un tribuno de Cuentas, de $2.646.574,30 a $4.112.768,46, un 55,4%.
En la Defensoría del Pueblo, el haber neto del titular evolucionó de $3.190.065,17 a $4.896.603,55, lo que representa un 53,5% interanual. El defensor adjunto pasó de $2.662.967,49 a $4.109.864,58, con una variación del 54,3%.
Entre los restantes cargos, el asesor letrado registra la mayor diferencia porcentual entre ambos extremos de la comparación, con un 58,6%, mientras que un director muestra una suba del 57,2%.
Los porcentajes son menores entre el personal de gabinete: el coordinador general pasó de $1.547.224,01 a $2.193.805,27 (41,8%) y el coordinador de área, de $1.403.308,30 a $2.034.665,21 (45%).
Una misma base para toda la estructura
Las diferencias porcentuales entre cargos no significan que cada funcionario haya recibido aumentos salariales diferentes.
Todo el esquema se construye a partir de la denominada Unidad de Liquidación, equivalente al sueldo básico de un empleado municipal de categoría 24. Sobre esa base se aplican multiplicadores establecidos para cada función: el intendente y el defensor del Pueblo equivalen a 4 Unidades de Liquidación, un concejal a 3,20 y un secretario a 3, entre otros coeficientes.
De esta manera, las modificaciones que recibe el sueldo básico de los trabajadores municipales repercuten sobre las remuneraciones de las autoridades. En términos brutos, los cargos sujetos a este sistema se mueven al mismo ritmo.
Las diferencias aparecen al observar los valores que hace públicos el municipio, ya que corresponden exclusivamente a haberes netos. Sobre ellos impactan de manera distinta los descuentos previsionales, de obra social y, cuando corresponde, otras retenciones.
Los propios cuadros oficiales advierten que los importes representan el ingreso neto y que pueden verse afectados por las variaciones vinculadas al Impuesto a las Ganancias.
Qué estableció el acuerdo salarial de 2026
Ese mecanismo volvió a ponerse en juego este año con el Acuerdo General de Salarios 2026, suscripto entre el Departamento Ejecutivo Municipal y el Sindicato de Trabajadores Municipales (STM) y aprobado por el Concejo de Representantes en marzo.
El convenio fijó una recomposición del 10% en marzo y otro 10% en junio, en ambos casos calculados sobre el sueldo básico inmediato anterior. También estableció actualizaciones en agosto, octubre y diciembre, con el porcentaje necesario para alcanzar la inflación acumulada al mes anterior según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec.
Además, si al finalizar 2026 los incrementos concedidos quedaran por debajo de la inflación acumulada, está previsto un ajuste final con los haberes de enero de 2027.
Para la planta política se introdujo una excepción: el primer incremento del 10%, correspondiente a marzo, quedó suspendido hasta el 31 de diciembre de 2026 para las autoridades superiores y el personal de gabinete.
La medida continúa una práctica aplicada en acuerdos anteriores, por la cual uno de los primeros tramos salariales otorgados a los trabajadores municipales no se traslada inmediatamente a los funcionarios políticos.
Los netos no tuvieron una evolución lineal
La secuencia de las escalas difundidas durante el período también muestra que los montos efectivamente cobrados no siguieron una curva uniforme.
En el caso del intendente, después de los $3,18 millones de junio de 2025, el haber publicado fue de $3,54 millones en agosto y de $3,78 millones en diciembre. En febrero de 2026 llegó a $4,36 millones y en marzo se ubicó en $4,68 millones.
En abril apareció un neto de $5.646.578,22, mientras que en mayo descendió a $4.535.582,70 y en junio se ubicó en $5.014.604,55.
Estas oscilaciones refuerzan la necesidad de distinguir entre la evolución de la estructura salarial y el monto neto que finalmente aparece en cada publicación.
Qué muestran —y qué no— los datos oficiales
Las escalas permiten conocer cuánto perciben efectivamente en términos netos las autoridades municipales y seguir su evolución en el tiempo.
No permiten, en cambio, establecer el costo salarial completo que cada funcionario representa para las cuentas públicas, ya que en el apartado de Información Administrativa, Económica y Financiera el municipio publica los haberes netos, pero no el salario bruto sobre el cual se calculan aportes y cargas sociales.
Tomando los dos extremos comparables, entre junio de 2025 y junio de 2026 los haberes netos publicados muestran incrementos que van desde alrededor del 42% hasta casi el 59%, según el cargo. La lectura de esos porcentajes, sin embargo, debe hacerse dentro de un sistema salarial común y teniendo en cuenta el efecto de los descuentos particulares sobre el monto final percibido.
