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Ribetti apuntó contra la desidia del municipio por la crisis del Refugio Cura Brochero: “Cerrar no resuelve nada, traslada el problema a la calle”

El concejal de Juntos por Carlos Paz presentó un proyecto para exigir una respuesta urgente que garantice la continuidad de la institución. Advirtió que, si el refugio deja de funcionar, la atención de las personas en situación de calle pasará a ser responsabilidad directa del Estado municipal.


El concejal Daniel Ribetti, de Juntos por Carlos Paz, presentó un proyecto de resolución para reclamar al Departamento Ejecutivo una intervención urgente ante el riesgo de cierre del Refugio Nocturno y Hogar de Tránsito Cura Brochero y apuntó contra lo que definió como una falta de respuestas del Gobierno municipal frente a una problemática social que no desaparecerá si la institución baja sus persianas.

La iniciativa llega después de que el refugio anunciara que, si no obtiene una solución económica de último momento, dejará de recibir personas y brindar cenas a partir del 15 de agosto.

Para Ribetti, el debate no puede reducirse a los inconvenientes de convivencia e higiene denunciados por algunos vecinos en el entorno de avenida Cárcano. El edil reconoció la existencia de esas dificultades, pero sostuvo que justamente ponen en evidencia la necesidad de una mayor intervención estatal.

El reclamo de los vecinos por la higiene está fundado en situaciones reales y preocupantes, eso no lo voy a negar. Pero esas mismas situaciones lo que hacen es desnudar la inoperancia del Municipio para atenderlas”, afirmó.

Y agregó: “No se le puede exigir a un refugio, que funciona con lo que puede, que además cumpla el rol de policía. Obviamente eso no lo pueden ni lo deben garantizar”.

“Es un vacío que el Estado no llena”

El Cura Brochero cumple actualmente una función que no tiene equivalente en Villa Carlos Paz: brinda comida, alojamiento, higiene y acompañamiento a personas en situación de calle y termina recibiendo además casos vinculados con consumos problemáticos, salud mental y otras situaciones de extrema vulnerabilidad.

Ribetti sostuvo que la institución viene cubriendo, mediante voluntariado y aportes solidarios, una responsabilidad que debería tener una intervención mucho mayor del Estado.

En el mismo instante en que el refugio cierre, esas personas van a quedar en la vía pública. Y la atención de esa problemática va a ser responsabilidad exclusiva del Municipio, no de una ONG que hasta ahora vino cubriendo un vacío que el Estado no llena”, señaló.

El concejal advirtió que el cierre no eliminaría ninguna de las situaciones que hoy generan preocupación.

Estas personas en situación de calle no van a desaparecer si el refugio cierra. Van a empezar a ocupar espacios públicos y eso, tarde o temprano, va a obligar al Municipio a tomar acciones concretas que hoy no quiere tomar”, manifestó.

Colaborar con una estructura existente

Para Ribetti, incluso desde una perspectiva estrictamente económica y administrativa, resulta más conveniente reforzar el trabajo de una institución que ya cuenta con experiencia que intentar crear desde cero un dispositivo municipal para atender a esa población.

A todas luces resulta mucho más conveniente para el Municipio colaborar con una organización civil que ya tiene la experiencia y la estructura para atender esta problemática que asumir la gestión de todo esto de manera íntegra desde el Estado”, sostuvo.

Su conclusión fue directa: “Cerrar el refugio no resuelve nada, solo traslada el problema a la calle”.

Concejal Daniel Ribetti.

La institución recibe actualmente un subsidio municipal de $1.120.000 mensuales y viene reclamando una actualización que le permita afrontar el nuevo alquiler de la propiedad y parte de sus gastos de funcionamiento.

Su coordinadora, Alicia Barrigó, aseguró durante el abrazo solidario realizado el último sábado que desde mayo solicitaron reuniones con autoridades municipales sin obtener una respuesta favorable y que ya no disponen de fondos suficientes para continuar después de mediados de agosto.

Ribetti atribuyó el conflicto a una posición personal de Avilés

El edil cuestionó además el tono que adquirió durante las últimas semanas la relación entre el Refugio Cura Brochero y el intendente Esteban Avilés.

Es evidente que hay un enojo del intendente que está poniendo en juego el bienestar de toda una comunidad”, opinó Ribetti.

La afirmación alude a las críticas públicas formuladas por Avilés hacia Barrigó y a las diferencias surgidas alrededor del funcionamiento del refugio y los reclamos de vecinos de la zona.

Para el concejal, cualquier diferencia entre las autoridades municipales y quienes conducen la institución debe quedar subordinada a la necesidad de encontrar una solución para las personas asistidas.

Relocalizarlo tampoco resolvería el problema

Otra alternativa que apareció en la discusión pública fue el eventual traslado del refugio hacia otro sector de Villa Carlos Paz.

Ribetti se mostró escéptico frente a esa posibilidad.

A cualquier lugar que lo lleven, si el Municipio no se hace cargo de su rol, el problema va a persistir. No es un tema exclusivamente de ubicación, es un tema de gestión”, sostuvo.

La misma posición fue planteada por la propia institución durante el abrazo realizado el sábado, cuando sus integrantes advirtieron que “trasladar la pobreza no es posible” y que las personas continuarán necesitando alojamiento y asistencia independientemente de dónde funcione el establecimiento.

Qué propone el proyecto

La resolución presentada por Ribetti busca que el Concejo de Representantes exprese formalmente su preocupación por la “crisis económica terminal” del refugio y por el riesgo inminente de cierre.

También exhorta al Departamento Ejecutivo a utilizar los mecanismos administrativos y presupuestarios necesarios para garantizar su continuidad.

Entre las alternativas menciona la actualización del aporte municipal conforme a los costos reales de funcionamiento, manteniendo los controles y rendiciones previstos en la normativa vigente y particularmente en la Ordenanza 7296.

Uno de los puntos centrales plantea que, si el Estado municipal no genera una alternativa a tiempo y el refugio finalmente cierra, existirá una responsabilidad institucional y política del Ejecutivo frente a la desatención de las personas que actualmente reciben asistencia.

El proyecto propone además conformar una mesa de diálogo intersectorial integrada por representantes del Cura Brochero, vecinos y comerciantes de la zona, funcionarios de las áreas municipales correspondientes y miembros del Concejo.

El objetivo sería discutir simultáneamente las dificultades de convivencia existentes en el sector y las condiciones necesarias para garantizar la continuidad de la atención social.

“Claramente no es un problema de plata”

Ribetti cerró su planteo poniendo en discusión las prioridades presupuestarias del Gobierno municipal.

El concejal comparó el aporte que recibe actualmente el refugio con el dinero que, según sus cálculos, destinó el Municipio a los dos escenarios utilizados para los espectáculos de Luck Ra durante el año pasado.

Lo que costaron los dos escenarios de Luck Ra que pagó el Municipio equivale a 200 meses, 16,6 años, del subsidio actual del refugio”, afirmó.

Y concluyó: “Claramente no es un problema de plata”.

Con el anuncio de cierre cada vez más próximo, la discusión planteada por Ribetti lleva el conflicto nuevamente al ámbito político: no solamente cuánto debe aportar el Municipio, sino quién asumirá desde el 16 de agosto la atención de las personas que hoy encuentran en el Cura Brochero el único espacio de estas características existente en Villa Carlos Paz.

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