El concejal sostiene que Villa Carlos Paz ya está perdiendo industrias, comercios y emprendimientos que terminan radicándose en ejidos vecinos, con el consecuente traslado de empleo, actividad y capacidad tributaria. Reclama diversificar la economía, definir una zona industrial y construir una política activa para atraer y retener inversiones.
“Estamos viendo en tiempo real estos procesos migratorios que estamos teniendo de industrias y comercios a ejidos cercanos.”
Con esa definición, Daniel Ribetti lanzó una advertencia que busca colocar por encima de la controversia puntual entre el intendente Esteban Avilés y el empresario Euclides Bugliotti: según su diagnóstico, Villa Carlos Paz ya está viendo cómo actividades productivas e inversiones que podrían desarrollarse dentro de la ciudad cruzan sus límites y terminan radicándose en otras jurisdicciones.
El concejal de Carlos Paz Despierta fue todavía más lejos al describir las consecuencias de ese proceso. Habló de “ese vaciamiento que se va haciendo de nuestra capacidad productiva local” y sostuvo que la ciudad atraviesa “un proceso de descomposición de nuestra matriz productiva”.
La reciente polémica con Bugliotti aparece así como el caso más visible de un fenómeno que, para Ribetti, es bastante más amplio.
Mencionó talleres vinculados con el automovilismo, emprendimientos industriales y comerciales, un concesionario de avenida Cárcano que —según aseguró— tendría previsto trasladarse y desarrollos de mayor escala que encuentran lugar inmediatamente fuera del ejido.
El caso de Grupo Dinosaurio, con una fuerte inversión en Pro Racing del lado de Malagueño y prácticamente sobre el límite con Villa Carlos Paz, vuelve especialmente gráfica esa discusión.
Para Ribetti, cada proyecto que cruza ese límite arrastra algo más que capital privado: se desplazan también puestos de trabajo, proveedores, consumo, actividad y contribuyentes que podrían ampliar la capacidad económica y tributaria de la ciudad.
“Carlos Paz necesita inversión, necesita desarrollar su fuerza productiva, tenemos que generar laburo para la gente”, sostuvo en una entrevista con VillaNos Radio.
Lo que se pierde cuando una inversión se va
El concejal busca correr deliberadamente la discusión de la defensa de un empresario determinado.
Su argumento es que una inversión privada también produce efectos colectivos.
Una industria o un emprendimiento instalado dentro de Villa Carlos Paz contrata trabajadores, utiliza servicios, demanda proveedores, genera circulación económica y paga tributos locales.
Si termina radicado a pocos kilómetros, esa actividad no desaparece.
Cambia de jurisdicción.
Y con ella se desplaza parte del beneficio económico.
Desde esa perspectiva, la pregunta no debería limitarse a si un determinado proyecto cumple o no con las reglas actuales, sino incorporar otra: qué pierde Villa Carlos Paz si esa inversión termina encontrando condiciones para desarrollarse inmediatamente fuera de sus límites.
Ribetti vincula esa pérdida potencial también con la capacidad futura del municipio para financiar infraestructura y servicios.
Más actividad económica, sostiene, significa también una base tributaria mayor para afrontar redes de agua, gas, pavimento, salud, seguridad y servicios urbanos.
Por eso cuestiona lo que considera una facilidad excesiva para responder negativamente ante determinados emprendimientos.
“Con esa liviandad que vos le decís que no, como gobierno, al establecimiento de emprendimientos de esta naturaleza, se van desapareciendo posibilidades laborales”, afirmó.
El señalamiento es político. Si bien no presentó durante la entrevista un relevamiento integral que permita cuantificar cuántas empresas abandonaron efectivamente la ciudad, sí enumeró casos que utiliza para advertir sobre una tendencia que considera necesario discutir antes de que resulte mucho más difícil revertirla.
Dos proyectos que, según Ribetti, Carlos Paz no pudo recibir
Parte de ese diagnóstico proviene de su paso como representante de las minorías dentro del Consejo de Planificación Urbano Ambiental (CPUA).
Ribetti recordó dos proyectos que, según relató, buscaron instalarse en Villa Carlos Paz.
Uno era un centro de distribución de pescados y mariscos congelados destinado a abastecer al corredor de Punilla.
El otro estaba relacionado con el automovilismo de competición.
En ambos casos, explicó, apareció el mismo problema: la ciudad no contaba con un sector industrial adecuado donde esas actividades pudieran radicarse.
Para Ribetti, allí aparece una falencia de planificación más importante que cada expediente particular.
Villa Carlos Paz creció territorialmente, aumentó su población y consolidó una economía fuertemente asociada con el turismo y los servicios, pero no terminó de resolver dónde pueden instalarse las actividades productivas que no son compatibles con áreas residenciales o turísticas.
Su respuesta es avanzar con una zona o parque industrial.
Y sostiene que no se trata de una propuesta nacida al calor de la discusión con Bugliotti.
“Yo el proyecto para la relocalización de un parque industrial, pidiéndole al CPUA que lo defina, lo hice en 2022”, afirmó.
Turismo sí, pero una economía que no dependa solamente del turismo
Ribetti no discute que el turismo sea la principal actividad económica de Villa Carlos Paz.
Cuestiona que sea suficiente.
Su preocupación está especialmente vinculada con la calidad y continuidad del empleo que una economía fuertemente estacional puede ofrecer.
“Hay mucha gente, mucha juventud sobre todo, que le cuesta conseguir trabajo de calidad y sostenido en el tiempo”, señaló.
Y añadió una definición que conecta el debate económico con la vida cotidiana: “Vos no podés desarrollar un proyecto de vida en torno a eso”.
La propuesta es diversificar la matriz productiva.
Turismo, pero también industria, construcción, logística, servicios, comercio y nuevas actividades capaces de generar empleo durante todo el año.
“Carlos Paz no es un pueblo”, afirmó Ribetti.
La definió, en cambio, como “una ciudad muy grande con un potencial extraordinario desperdiciado”.
Su cuestionamiento es que parte de las políticas locales todavía intentarían administrar el crecimiento desde una concepción de ciudad más pequeña que la que Villa Carlos Paz efectivamente alcanzó.
Bugliotti como síntoma, no como excepción
Desde esa perspectiva lee Ribetti la pelea pública de Bugliotti con Avilés.
El empresario cuestionó las restricciones para desarrollar determinados proyectos dentro de Villa Carlos Paz y aseguró que el intendente no responde sus llamados, mientras avanza con inversiones del lado de Malagueño.
Ribetti no sostiene que cualquier iniciativa privada deba ser autorizada.
“No es que te estoy diciendo con esto: che, sí, quiero que hagamos cualquiera en la ciudad”, aclaró.
Su planteo es diferente.
Frente a una inversión importante, considera que el Estado debería analizar qué necesita el privado, cuáles serían sus impactos, qué infraestructura demanda y qué beneficios puede obtener Villa Carlos Paz a cambio de admitir determinadas condiciones.
Ahí introduce una herramienta que considera subutilizada: la concertación.
Negociar en lugar de responder solamente “no”
Para Ribetti, las normas urbanísticas pueden establecer límites y, simultáneamente, prever mecanismos para analizar proyectos excepcionales mediante contraprestaciones concretas.
Utilizó el caso Bugliotti para explicar el concepto.
Si un emprendimiento requiere determinadas condiciones que la norma general no contempla, planteó, el municipio podría evaluar si resulta conveniente concederlas a cambio de una obra de infraestructura o una contribución verificable para la ciudad.
Mencionó como ejemplo una eventual intervención sobre infraestructura cloacal o la planta de Cuesta Blanca.
No presentó esa alternativa como una propuesta específica ya negociada con el empresario.
La utilizó para explicar otra lógica de intervención estatal.
En lugar de un “no” automático, analizar impactos, necesidades de infraestructura, beneficios, obligaciones y contraprestaciones.
La diferencia, remarcó, está entre conceder una excepción individual y construir una negociación en la que la ciudad obtenga un beneficio público concreto.
Si no entra en Villa Carlos Paz, puede instalarse a pocos metros
La ubicación de los municipios vecinos vuelve especialmente importante esa discusión.
Ribetti cuestiona qué eficacia tiene impedir determinadas actividades dentro del ejido si luego pueden instalarse inmediatamente del otro lado del límite.
Las grandes superficies comerciales son uno de sus ejemplos.
El emprendimiento puede tributar en otra jurisdicción, pero sus clientes continuar siendo habitantes y turistas de Villa Carlos Paz.
El tránsito, la circulación regional y parte de los impactos sobre infraestructura tampoco desaparecen.
Lo que cambia es dónde queda registrada la actividad y quién recibe de manera directa sus beneficios fiscales y económicos.
La inversión de Grupo Dinosaurio junto al límite con Malagueño convierte ese razonamiento en algo mucho menos abstracto.
Es justamente ese tipo de situaciones el que lleva a Ribetti a hablar de una migración que ya puede observarse y no simplemente de un escenario hipotético.
Reglas claras para competir por inversiones
El planteo se extiende también a la política comercial.
Ribetti cuestionó las restricciones sobre grandes superficies y puso en discusión los criterios utilizados frente a distintas franquicias.
Mencionó casos como McDonald’s, Mostaza, Grido y Maja Morena para reclamar reglas previsibles sobre qué tipo de emprendimientos pueden instalarse y bajo qué condiciones.
Su argumento no es que grandes superficies y comercios de cercanía carezcan de conflictos entre sí.
Discute que necesariamente sean incompatibles.
Una familia, ejemplificó, puede realizar una compra de mayor volumen en un hipermercado y continuar recurriendo diariamente a almacenes, kioscos, verdulerías y otros negocios barriales.
Por encima de cada caso, Ribetti vuelve siempre al mismo reclamo: que quien evalúa invertir sepa de antemano qué se puede hacer, dónde y bajo qué reglas.
La misma discusión que atravesó el Código de Edificación
El diagnóstico prolonga buena parte de las críticas que Ribetti planteó durante la reciente reforma del Código de Edificación y Urbanismo.
Allí cuestionó tres años de restricciones, modificaciones sucesivas de la normativa y la incertidumbre que, a su entender, ese proceso generó sobre la construcción y la inversión.
Ahora lleva el razonamiento un paso más allá.
Para el concejal, el urbanismo no puede discutirse separado de la economía.
Cada decisión sobre superficies, usos o localizaciones puede incidir también sobre empleo, actividad, inversiones y servicios.
Eso no significa —insiste— eliminar regulaciones.
Significa definir previamente qué actividades quiere atraer la ciudad y en qué lugares está dispuesta a recibirlas.
Una economía que también muestra señales de dificultad
Ribetti relaciona esa discusión con lo que considera otros síntomas del deterioro económico local.
Durante la entrevista habló de una cobrabilidad cercana al 45% en la tasa a la Propiedad y aseguró que, a esa altura del ejercicio, el nivel debería superar el 70%.
“Estamos viendo que no está circulando dinero”, sostuvo. “Estamos viendo que la economía no se mueve, que los vecinos no pueden pagar”.
Ribetti utiliza este ejemplo como parte de un diagnóstico más amplio.
También interpreta la reciente moratoria municipal desde esa perspectiva.
“Esos son los síntomas visibles del hematoma interno de esta política económica”, afirmó.
Para él, la existencia de un plan extraordinario para regularizar deudas no expresa solamente una facilidad otorgada por el municipio: revela también que una parte de vecinos y comercios está teniendo problemas para cumplir.
Empleo estable para poder quedarse en la ciudad
El objetivo que Ribetti coloca detrás de toda su argumentación no es atraer capital por sí mismo.
Es generar trabajo estable.
Una inversión productiva, plantea, puede permitir que una persona tenga empleo durante todo el año y, a partir de allí, pueda alquilar, acceder a financiamiento, consumir y construir un proyecto de vida en Villa Carlos Paz.
Por eso vuelve especialmente sobre los jóvenes.
Una economía excesivamente vinculada a temporadas turísticas puede ofrecer oportunidades laborales importantes durante algunos meses, pero no necesariamente la continuidad necesaria para organizar una vida alrededor de ellas.
La diversificación económica debería convertirse, según su planteo, en una política de ciudad y no depender de la aparición circunstancial de un inversor.
Una ciudad que tampoco puede pensarse sola
Hay además una dimensión regional.
Villa Carlos Paz comparte con sus vecinos rutas, cuencas, accesos e infraestructura.
Una inversión que atraviesa el límite administrativo no necesariamente deja de ejercer presión sobre esos sistemas.
Ribetti lo planteó durante la discusión urbanística y vuelve ahora sobre la misma contradicción: Villa Carlos Paz puede perder la radicación y los tributos de un emprendimiento sin dejar de convivir con parte de sus impactos regionales.
Por eso considera insuficiente planificar exclusivamente hasta el límite del ejido.
El corredor con Malagueño y el crecimiento del sur de Punilla obligan, según su mirada, a una estrategia regional.
El riesgo de convertirse en una “ciudad dormitorio”
Hacia el final de la entrevista, Ribetti llevó la advertencia a su formulación más extrema.
“Esta ciudad va a ser una ciudad dormitorio en cinco años si no nos despertamos pronto.”
No lo planteó como una proyección estadística, sino como una advertencia política.
El riesgo que describe es el de una Villa Carlos Paz atractiva para vivir y comprar una propiedad, pero cada vez con menos capacidad para generar dentro de sus propios límites empleo y actividad productiva permanente.
Una ciudad donde parte de su población resida, pero deba trasladarse hacia otras localidades para producir y trabajar.
Es el punto final de la misma secuencia que plantea desde el comienzo.
Primero se van las inversiones.
Después, con ellas, parte de la capacidad de generar empleo.
Del “no se puede” a una política de desarrollo
Ribetti insiste en que su propuesta no consiste en liberar indiscriminadamente el suelo ni permitir cualquier emprendimiento.
Lo que reclama es que la ciudad deje de evaluar cada inversión como un episodio aislado y defina una estrategia de desarrollo.
Eso supone resolver previamente qué actividades necesita Villa Carlos Paz, dónde podrían instalarse, qué infraestructura requerirían y qué obligaciones deberían asumir quienes quieran invertir.
Una zona industrial.
Reglas claras.
Instrumentos de concertación.
Una mirada regional.
Y una política explícita para generar empleo durante todo el año.
“Quienes estamos en política no podemos pensar leyendo el titular de un diario”, afirmó.
Después resumió el desafío: “Hay que pensar la ciudad que se viene, la que queremos y la que necesitamos”.
La polémica con Bugliotti podrá pasar y otros inversores ocuparán eventualmente su lugar.
La advertencia que deja Ribetti pretende ir bastante más allá de ese episodio: Villa Carlos Paz, según su diagnóstico, ya está viendo en tiempo real cómo parte de su capacidad productiva busca lugar fuera de la ciudad.
La discusión que propone es qué hacer antes de que aquello que hoy describe como un proceso migratorio termine consolidándose como una nueva estructura económica difícil de revertir.
