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Renovaron la muestra del Museo Arqueológico Numba Charava en Villa Carlos Paz

El espacio, ubicado en el Parque Estancia La Quinta, reorganizó sus piezas y renovó los sectores de exhibición. El museo conserva miles de elementos arqueológicos, antropológicos y fósiles vinculados con la historia de la región.


El Museo Arqueológico Numba Charava, ubicado en el Parque Estancia La Quinta de Villa Carlos Paz, renovó sus espacios de exhibición y reorganizó parte de su colección con el objetivo de mejorar el recorrido de visitantes, estudiantes y turistas.

La intervención fue realizada en el marco del trabajo conjunto entre la Municipalidad de Villa Carlos Paz y la Fundación Esmeraldo Ledda, responsables de la conservación y difusión del patrimonio arqueológico que reúne el museo.

De la presentación de los espacios renovados participaron el intendente Esteban Avilés; el secretario de Turismo e Innovación, Cultura y Deportes, Sebastián Boldrini; y el director de Cultura, Fernando Barrera.

Una colección vinculada con los pueblos originarios

El Numba Charava conserva una importante colección de piezas relacionadas con los pueblos originarios que habitaron las sierras de Córdoba.

El patrimonio está compuesto por miles de elementos, de los cuales más de mil forman parte de la muestra, además de materiales antropológicos y restos fósiles encontrados en la región.

La reorganización busca ofrecer una presentación más clara de ese acervo y facilitar su abordaje educativo y cultural.

Un museo con más de tres décadas

El Museo Numba Charava fue fundado en 1991, a partir de la colección reunida durante décadas por Esmeraldo Ledda.

Desde 2013 funciona en el Parque Estancia La Quinta mediante un esquema de trabajo articulado entre la Fundación Esmeraldo Ledda y el Municipio.

Actualmente puede visitarse todos los días, de 9 a 17.

Historia y naturaleza en Estancia La Quinta

El museo forma parte del Parque Estancia La Quinta, uno de los espacios históricos y naturales de Villa Carlos Paz.

El predio, de unas cinco hectáreas, fue utilizado por los jesuitas como lugar de retiro, meditación y estudio y posteriormente recibió el nombre de Quinta del Niño Dios.

El parque conserva construcciones históricas, senderos interpretativos, vegetación autóctona y especies incorporadas por los jesuitas y otras congregaciones.

También cuenta con una zona arqueológica, morteros y conanas comunitarias, una antigua cantera y un balcón sobre el río San Antonio.

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