
“Noche en la quebrada” (Dique San Roque – Sábado 10 de enero de 2026)
El Embudo del Dique San Roque, habilitado en 1945, vuelve a activarse con las primeras aguas del verano. No es un gesto espectacular: es ingeniería en funcionamiento. Un sistema pensado para ordenar excedentes cuando el lago recupera nivel y presión.
La fotografía nocturna, en baja velocidad, acompaña ese proceso. Me apoyo en el recio muro y gatillo despacio:
Cliiickkk… cliiickkk
El agua no cae: fluye. Se curva, se alisa, se vuelve materia continua mientras la gravedad hace lo que sabe desde siempre. El leve vapor que asciende del hormigón marca el contraste térmico y confirma que el ciclo empezó.
Detrás, el Puente De la Sota traza una línea firme sobre el espejo oscuro, cruzando la quebrada sanroquina. Sus luces reflejadas no decoran: miden escala, recuerdan que esta obra no es paisaje sino infraestructura viva, no libre de polémicas.
La crónica hídrica no siempre se escribe con crecientes.
A veces empieza así, con el embudo tragando en silencio y el verano, finalmente, entrando en el sistema que formará el Río Suquía, al que algún bruto conquistador llamó Río Primero.
Nota correspondiente a la edición n° 619 del periódico La Jornada, del 28 de enero de 2026.







































