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Nueva escalada en Ormuz: Emiratos acusa a Irán de atacar otro buque petrolero y crece la tensión por una ruta clave

El incidente es el tercero que afecta a embarcaciones de ADNOC en menos de una semana. El estrecho, por donde antes de la guerra circulaba cerca de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado comercializados en el mundo, mantiene un tránsito muy reducido mientras fracasan los intentos por alcanzar un acuerdo.


La tensión volvió a aumentar en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta, después de que Emiratos Árabes Unidos acusara a Irán de atacar otro buque operado por la petrolera estatal ADNOC mientras atravesaba el paso marítimo.

El episodio ocurrió el viernes y fue denunciado este sábado por las autoridades emiratíes. Según la información difundida por ADNOC, no hubo personas heridas y la situación a bordo pudo ser controlada. Emiratos aseguró que se trató del tercer incidente de este tipo contra embarcaciones vinculadas a la compañía en menos de una semana y reclamó a Teherán que detenga los ataques y permita la reapertura completa de la vía.

Irán no había formulado inmediatamente una respuesta específica sobre esta nueva acusación. La Guardia Revolucionaria iraní, sin embargo, viene advirtiendo que puede actuar contra embarcaciones que atraviesen el estrecho sin cumplir las condiciones establecidas por Teherán o que sean consideradas vinculadas con sus adversarios.

En paralelo, la agencia británica United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO) informó que un buque granelero fue alcanzado por un proyectil no identificado mientras navegaba por la zona. Hasta ahora no está determinado si se trató del mismo episodio denunciado por ADNOC o de un ataque diferente.

Una ruta por la que pasa buena parte de la energía mundial

La importancia de Ormuz excede ampliamente al conflicto regional. Antes del comienzo de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el 28 de febrero, por esta angosta vía marítima circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados internacionalmente.

El estrecho conecta el Golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye la principal salida marítima para grandes productores de hidrocarburos como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y Qatar.

Desde el inicio del conflicto, la navegación comercial sufrió fuertes restricciones y ataques reiterados. Los datos más recientes de Kpler mostraban que el jueves habían atravesado Ormuz nueve buques de materias primas, frente a un promedio de 12 diarios durante agosto. La actividad permanece muy lejos de la normalidad previa a la guerra.

Parte de las embarcaciones también navega con sus sistemas públicos de localización apagados por razones de seguridad, lo que dificulta determinar con precisión el volumen real de tránsito.

Irán pone condiciones para reabrir el estrecho

Teherán sostiene que no permitirá una normalización completa de la navegación hasta que Estados Unidos acepte una serie de condiciones.

Entre sus reclamos figuran el levantamiento de sanciones y del bloqueo sobre los puertos iraníes, la liberación de activos congelados, compensaciones por los ataques sufridos y el fin de las acciones militares contra Irán y sus aliados regionales.

Irán y Omán avanzaron durante los últimos días en la elaboración de un esquema para establecer nuevas rutas de navegación por el estrecho. Sin embargo, las autoridades iraníes remarcaron que ese entendimiento técnico, por sí solo, no implica la reapertura del paso marítimo.

Estados Unidos mantiene una posición opuesta. Washington asegura que no aceptará que Teherán controle el acceso al Golfo y esta semana afirmó que posee capacidad para sostener por tiempo indefinido el bloqueo naval sobre Irán, mientras continúan estancados los intentos diplomáticos para recomponer el acuerdo alcanzado en junio y posteriormente quebrado.

El choque entre ambas posiciones mantiene abierta una crisis que ya lleva varios meses y que convirtió a Ormuz en uno de los principales puntos de presión económica de la guerra.

Petróleo, fletes y seguros bajo presión

La inseguridad marítima tiene consecuencias que van más allá de la disponibilidad física del petróleo. El riesgo de ataques incrementa los costos de los seguros de guerra, los fletes y las dificultades logísticas para las compañías que deben mover petróleo y gas desde el Golfo hacia los grandes mercados internacionales.

El viernes, antes de que los mercados cerraran por el fin de semana, el barril de Brent terminó en torno a los US$88,50, después de que las nuevas amenazas estadounidenses contra Irán y la incertidumbre sobre Ormuz volvieran a impulsar los precios.

Como el nuevo ataque fue denunciado durante el fin de semana, todavía no existe una reacción de mercado posterior que pueda atribuirse específicamente a este episodio. La próxima referencia llegará cuando reabra la negociación internacional del crudo.

Para los países alejados de Medio Oriente, el impacto potencial pasa precisamente por ese canal. Una interrupción prolongada o una nueva escalada militar en Ormuz puede presionar sobre el precio internacional del petróleo, los costos del transporte marítimo y la inflación energética, aunque su traducción concreta sobre cada economía depende de múltiples factores y no es automática.

El nuevo incidente contra una embarcación de ADNOC vuelve así a mostrar la fragilidad de la situación: mientras Estados Unidos e Irán mantienen posiciones enfrentadas y los canales diplomáticos continúan sin lograr un acuerdo, una de las principales arterias energéticas del mundo permanece operativa apenas de manera parcial y bajo amenaza permanente.

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