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Navi Pillay ganó el Nobel de la Paz 2026 por su defensa del derecho internacional

La jurista sudafricana fue distinguida este viernes por su trayectoria en la defensa de los derechos humanos, la justicia internacional y la persecución de crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio. Fue jueza en Sudáfrica, presidió el tribunal para Ruanda y encabezó durante seis años la oficina de Derechos Humanos de la ONU.


La jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay fue distinguida este viernes con el Premio Nobel de la Paz 2026, en reconocimiento a una trayectoria de más de cinco décadas vinculada con los derechos humanos, la justicia internacional y la consolidación de mecanismos legales para juzgar crímenes graves.

El Comité Nobel noruego fundamentó la decisión en sus esfuerzos por promover la paz y el derecho internacional y destacó su papel en la construcción de un orden jurídico global capaz de exigir responsabilidades por crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.

Pillay tiene 85 años, nació en Durban, Sudáfrica, en 1941, en el seno de una familia de origen tamil indio y desarrolló buena parte de su carrera bajo y contra el régimen del apartheid.

En 1967 abrió su propio estudio jurídico en la provincia de Natal y comenzó a representar a activistas perseguidos por el sistema segregacionista, entre ellos opositores al apartheid y presos políticos.

De Sudáfrica a la justicia internacional

La trayectoria de Pillay reúne etapas diferentes que no deben confundirse.

Primero desarrolló una carrera como abogada y jueza en Sudáfrica.

En 1995 fue designada en el Tribunal Superior de su país y se convirtió en la primera mujer no blanca en ocupar un cargo de ese nivel.

Ese mismo año fue elegida por la Asamblea General de las Naciones Unidas como jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, creado para juzgar a los responsables del genocidio de 1994.

Permaneció allí durante ocho años y entre 1999 y 2003 ejerció la presidencia del tribunal.

Su paso por esa corte quedó especialmente asociado al desarrollo de jurisprudencia sobre violencia sexual en contextos de conflicto.

Durante ese período, el tribunal contribuyó a establecer que la violación y otras formas de violencia sexual podían constituir actos de genocidio y crímenes de lesa humanidad cuando se cumplían determinadas condiciones jurídicas.

El Comité Nobel destacó ese aporte como uno de los hitos centrales de su carrera.

De Ruanda a la Corte Penal Internacional

En 2003, Pillay fue elegida jueza de la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya.

Allí integró la División de Apelaciones y participó en el desarrollo institucional de una corte que entonces estaba dando sus primeros pasos.

Su experiencia previa en Ruanda y su trabajo sobre violencia sexual, derechos de las víctimas y responsabilidad penal individual la convirtieron en una figura relevante dentro del sistema de justicia penal internacional.

Permaneció en la Corte hasta 2008, cuando dejó la función judicial para asumir un cargo distinto dentro de Naciones Unidas.

Seis años al frente de Derechos Humanos de la ONU

Entre 2008 y 2014, Pillay fue Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Ese puesto no forma parte del Poder Judicial internacional: se trata de una función política e institucional dentro del sistema de Naciones Unidas dedicada a la promoción y protección de los derechos humanos.

Durante sus seis años al frente de la oficina intervino públicamente sobre conflictos, discriminación, tortura, libertad de expresión, derechos de las mujeres, persecuciones y violaciones al derecho internacional en distintas regiones.

El actual alto comisionado, Volker Türk, celebró este viernes la distinción y consideró que representa también un reconocimiento para quienes trabajan en defensa de los derechos humanos y la justicia internacional.

Palestina y Myanmar, sus trabajos más recientes

Después de dejar la Alta Comisionaduría, Pillay continuó desempeñando funciones internacionales.

Desde 2019 actúa como jueza ad hoc de la Corte Internacional de Justicia en el caso en el que Gambia acusa a Myanmar de violar la Convención sobre Genocidio por el trato contra la población rohinyá.

Entre 2021 y 2025, además, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e Israel.

En 2025, esa comisión concluyó que Israel había cometido actos de genocidio en Gaza y atribuyó responsabilidades a altos funcionarios israelíes.

Israel rechazó categóricamente esas conclusiones y cuestionó tanto el informe como el trabajo de la comisión.

El Comité Nobel situó la trayectoria de Pillay dentro de un contexto más amplio: el debilitamiento de instituciones internacionales, el aumento de los conflictos armados y las presiones políticas sobre tribunales y organismos encargados de aplicar el derecho internacional.

Una trayectoria marcada por el apartheid

Antes de convertirse en una figura de la justicia internacional, Pillay desarrolló durante décadas su actividad profesional en Sudáfrica bajo el apartheid.

El Comité Nobel recordó que defendió a Nelson Mandela y a otros opositores al régimen y que su carrera estuvo atravesada por la discriminación estructural que sufría la población no blanca.

En la década de 1980 amplió su formación en la Universidad de Harvard, donde obtuvo un doctorado en Ciencias Jurídicas en 1988.

A partir de allí, su recorrido combinó derechos humanos, derecho penal internacional y construcción institucional.

El fundamento del Nobel

Para el Comité Nobel, la trayectoria de Pillay representa una defensa sostenida de la idea de que los conflictos deben resolverse dentro de un marco jurídico y no mediante la fuerza.

En su fundamentación, el organismo destacó su rigor judicial, su integridad personal y su papel como impulsora de un sistema internacional capaz de juzgar a responsables de crímenes graves y ofrecer respuestas a las víctimas.

La oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas también celebró la decisión y definió a Pillay como una defensora constante del derecho internacional y de los mecanismos de rendición de cuentas.

El Premio Nobel de la Paz 2026 será entregado el próximo 10 de diciembre en Oslo.

Con la elección de Pillay, el Comité Nobel volvió a colocar en el centro del premio la vigencia del derecho internacional y de las instituciones creadas para limitar la violencia estatal y perseguir los crímenes más graves.

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