La Jornada Web

Música para Leer – Museo de la Fama

El 2 de septiembre de 1995, el Museo y Salón de la Fama del Rock and Roll abrió sus puertas en Cleveland.

Hablar de la ciudad de Cleveland en Estados Unidos no solo es reconocer su gran variedad arquitectónica, sus paisajes urbanos o grandes bandas de rock como Nine Inch Nails o Mushroomhead, también es hablar de un gran evento conmemorativo que se celebra año con año y es la incursión de diversas bandas y artistas en solitario al Salón de la Fama del Rock and Roll.

A mediados de los 90 me llega una invitación para participar en una donación para la creación del museo. Los organizadores mandan una lista de las diferentes opciones del monto a donar y los beneficios por participar y ser parte de la estructura de la organización. Lo que ellos no sabían es que yo era un simple asalariado y al borde de pasar la noche en mi auto.

Lógicamente no elegí el monto más bajo, sino que evalué la relación donación/agradecimiento…

No recuerdo el monto, pero a cambio recibía:

1- Pase libre en la inauguración del museo en una ceremonia que contó con la presencia de Yoko Ono y Little Richard.

2- Lunch de bienvenida.

3- Recibimiento especial para todos los contribuyentes y celebridades con cena incluida.

4- Como el agasajo era de dos días, incluía dos remeras conmemorativas que todavía conservo, y un poster exclusivo con los prendedores que te identificaban como special guest.

5- Gran concierto introductivo de las primeras bandas y solistas en el museo, más invitados especiales en el progressive field. Actuaron Chuck Berry, Bob Dylan, Al Green, Jerry Lee Lewis, Aretha Franklin, Bruce Springsteen, Iggy Pop, John Fogerty y John Mellencamp, entre los que recuerdo.

6- Recorrido del museo guiado por los diseñadores y directivos.

7- Tu nombre grabado como reconocimiento del aporte.

Fui un afortunado en experimentar esta vivencia. Realmente fue un fin de semana a puro RnR, las calles, los autos, el ambiente, el aire, la ropa, todo era muy especial.

El museo está lleno de sorpresas y muy bien diseñado. La iluminación del primer piso está decorado con las luces de los Mini Cooper de la gira de U2, hay un piso dedicado a la vestimenta de los grandes del rock que usaron en momentos especiales,  otro piso con contratos, fotos, discos, rarezas, también está el famoso Volkswagen Beetle de Janis Joplin con su pintura-decoración original, también el pinball wizard de The Who y cuando vas por la escalera al último piso te encuentras que cuelga de la punta de la pirámide el muñeco inflable del profesor de la gira de Pink Floy The Wall que te señala y castiga con su varita.

Por supuesto esta decoración fue la que se uso en ese año en particular, pero con la inclusión de nuevos miembros cada año se viste diferente y los siete pisos van mutando de acuerdo a los distintos  acontecimientos.

No podía dejar pasar esta fecha sin compartirla con ustedes.

Till the next goodbye

 

Nota correspondiente a la edición n° 530 del semanario La Jornada, del 03 de setiembre de 2018.

Exit mobile version