El excampeón mundial mediano falleció este miércoles a los 59 años tras sufrir una descompensación en el Bingo de Morón. De Caleta Olivia a la cima del boxeo, construyó una carrera de 144 peleas y quedó para siempre asociado a aquella noche de 1994 en Monterrey en la que dio vuelta una pelea dramática ante John David Jackson.
Hay peleas que se recuerdan por un título, otras por un nocaut y algunas porque, durante unos segundos, parecen desafiar toda lógica. Jorge “Roña” Castro tuvo una de esas noches.
Fue el 10 de diciembre de 1994, en Monterrey, México. Castro estaba golpeado, sangraba, veía cada vez menos y perdía con claridad frente al estadounidense John David Jackson. En el noveno asalto, con el árbitro Stanley Christodoulou siguiendo de cerca el castigo y la pelea aparentemente encaminada hacia otro desenlace, apareció una izquierda.
Jackson cayó.
Se levantó, volvió a caer y terminó visitando la lona una tercera vez. A los 2 minutos y 43 segundos del noveno round, la pelea terminó. Castro conservó el campeonato mundial mediano de la AMB y encontró para siempre el combate que explicaría mejor que ninguno su carrera.
Este miércoles, más de tres décadas después de aquella noche, Jorge Fernando Castro murió a los 59 años.
El excampeón se encontraba durante la madrugada en el Bingo de Morón, provincia de Buenos Aires, cuando sufrió una descompensación. Fue asistido en el lugar y un médico constató su fallecimiento.
Las causas permanecían bajo investigación y el caso quedó a cargo de la UFI Nº 8 de Morón. Hasta las primeras horas de este miércoles no existía una determinación médica oficial sobre el origen de la descompensación.
De Caleta Olivia al título mundial
Castro había nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz.
Su boxeo nunca respondió demasiado a la estética. Construyó su carrera alrededor de la resistencia, la potencia y una capacidad casi obstinada para permanecer en pelea aun cuando el desarrollo parecía desfavorable.
Debutó como profesional en 1987 y acumuló combates a un ritmo que hoy resulta difícil de imaginar.
En 1989 conquistó el campeonato argentino y un año después llegó el título sudamericano. Antes de convertirse en campeón mundial ya había atravesado escenarios y rivales importantes.
En 1991 disputó el campeonato mundial superwelter del CMB frente a Terry Norris. Un año más tarde enfrentó a un joven Roy Jones Jr., quien todavía no había llegado a la dimensión que alcanzaría posteriormente.
La consagración llegó el 12 de agosto de 1994, en Tucumán.
Castro derrotó por decisión dividida a Reggie Johnson y conquistó el título mundial mediano de la Asociación Mundial de Boxeo.
Tenía 26 años y después de casi un centenar de peleas alcanzaba finalmente la cima.
Su primera defensa fue en su tierra, ante Alex Ramos, a quien noqueó en el segundo round.
Un mes más tarde llegó Monterrey.
La noche que hizo eterno al Roña
John David Jackson era técnicamente superior y aquella noche lo demostró durante casi toda la pelea.
Castro había llegado al final del octavo round con el rostro marcado por los golpes. Jackson dominaba las tarjetas: 80-71, 80-73 y 79-74.
El estadounidense también parecía cerca de conseguir la definición.
En el noveno siguió atacando. Castro retrocedió contra las cuerdas y recibió otra combinación. Entonces lanzó una derecha que pasó de largo y, detrás, una izquierda que encontró la mandíbula de Jackson.
La pelea cambió en un segundo.
El estadounidense cayó por primera vez. Se levantó todavía afectado y Castro lo derribó otras dos veces antes de que Christodoulou detuviera el combate.
Aquella definición quedó bautizada por el propio argentino como su “Mano de Dios”.
No fue solamente una imagen popular. La revista estadounidense The Ring eligió el combate como Pelea del Año 1994 y al noveno asalto como el mejor round de aquella temporada.
Después llegaron dos defensas más del cinturón: ante Anthony Andrews y nuevamente frente a Reggie Johnson.
El reinado terminó el 19 de diciembre de 1995 en Tokio, cuando el japonés Shinji Takehara lo venció por decisión unánime.
144 peleas y una carrera de veinte años
Castro siguió boxeando mucho después de perder el cinturón.
Su carrera profesional se extendió durante dos décadas y terminó con un registro extraordinario por volumen: 144 combates, 130 victorias, 90 de ellas por nocaut, 11 derrotas y tres empates.
En 1997 protagonizó dos peleas ante Roberto “Mano de Piedra” Durán. Ganó la primera en Mar del Plata y perdió la revancha en Panamá.
También volvió a enfrentar y vencer a John David Jackson en 1998.
En los años siguientes subió de categoría y buscó una segunda corona mundial en crucero. Peleó por el título frente a Juan Carlos Gómez en 2000 y contra Vassiliy Jirov en 2002, sin conseguirlo.
Su última pelea profesional fue el 27 de enero de 2007 en Mar del Plata, cuando venció por nocaut técnico en el segundo round a José Luis Herrera.
Se retiró como había vivido buena parte de su carrera: tirando golpes.
El personaje detrás del boxeador
Fuera del ring, Castro construyó un personaje tan reconocible como su boxeo.
Era frontal, descontracturado, imprevisible y dueño de una manera de hablar que lo convirtió en una presencia habitual en televisión.
Después del retiro participó de Gran Hermano Famosos, Bailando por un Sueño y otros ciclos televisivos, una exposición que permitió que una generación que no había visto sus grandes peleas también conociera al Roña.
Su vida estuvo atravesada además por momentos difíciles y accidentes graves.
En 2005 sobrevivió a un fuerte accidente automovilístico que le provocó un colapso pulmonar y múltiples fracturas. Volvió a pelear después de aquella recuperación.
Con el tiempo, otra faceta fue ganando espacio.
Durante la pandemia convirtió su gimnasio de Temperley en un punto de asistencia alimentaria. Lo que comenzó como una olla popular creció hasta transformarse en una red de ayuda a comedores y merenderos del conurbano, además de distintas iniciativas vinculadas con jóvenes y con la enseñanza del boxeo.
La despedida
La muerte provocó desde las primeras horas numerosos mensajes en el ambiente deportivo y entre quienes compartieron distintas etapas de su vida.
Su familia confirmó que la despedida se realizará en Morón. El velatorio estaba previsto para comenzar este miércoles por la tarde y el sepelio para el jueves al mediodía.
Mientras avanzan las actuaciones para determinar las causas médicas del fallecimiento, el boxeo argentino despide a uno de sus nombres más reconocibles.
No fue el más estilista ni el más ortodoxo. Tampoco necesitó serlo.
Al Roña Castro probablemente se lo seguirá recordando como boxeaba: golpeado, incómodo, aparentemente vencido y todavía convencido de que quedaba una mano más.
En Monterrey, aquella noche de diciembre de 1994, la encontró.
