El capitán argentino marcó los tres goles en el debut, llegó a los 200 partidos con la Selección, disputó su sexto Mundial, igualó a Miroslav Klose como máximo goleador histórico de la Copa del Mundo y se convirtió en el jugador más veterano en anotar un hat trick mundialista.
La noche del debut argentino en el Mundial 2026 terminó convertida en otra página grande para Lionel Messi. A los 38 años, el capitán de la Selección marcó los tres goles en el triunfo 3 a 0 ante Argelia, en Kansas City, y volvió a quedar en el centro de la historia del fútbol mundial.
No fue solamente una actuación decisiva. Fue una función cargada de récords, marcas simbólicas y números que agrandan todavía más una carrera que parecía no tener demasiados casilleros pendientes.
El primer dato histórico apareció incluso antes de que la pelota empezara a rodar. Messi disputó ante Argelia su partido número 200 con la camiseta de la Selección Argentina, una cifra inédita para el fútbol nacional y reservada a muy pocos futbolistas en la historia de las selecciones.
Además, el capitán inició su sexto Mundial, algo que ningún jugador había logrado antes en la Copa del Mundo masculina. Desde su debut en Alemania 2006 hasta este estreno en Estados Unidos 2026, Messi atravesó dos décadas completas en la elite del fútbol internacional.
Esa longevidad también se refleja en otra marca: con el partido ante Argelia, Messi llegó a 27 presencias en Mundiales y estiró su propio récord como el futbolista con más encuentros disputados en la historia del torneo.
Pero la noche recién empezaba. A los 17 minutos, tras una asistencia de Rodrigo De Paul, Messi recibió cerca del área, acomodó el cuerpo y sacó un remate potente para marcar el 1 a 0. Fue el primer paso de una actuación inolvidable.
Con ese gol, el rosarino se convirtió en apenas el segundo jugador en marcar en cinco Mundiales distintos, una marca que hasta ahora solo había alcanzado Cristiano Ronaldo. Messi había convertido en 2006, 2014, 2018, 2022 y ahora en 2026; el único Mundial en el que no anotó fue Sudáfrica 2010.
El segundo tanto llegó a los 60 minutos, cuando aprovechó un rebote corto del arquero Luca Zidane y empujó la pelota al gol. A esa altura, Messi ya había confirmado que su debut no sería una simple aparición simbólica en su último gran recorrido mundialista, sino otra demostración de vigencia competitiva.
A los 76 minutos, completó la obra. Tras una buena combinación con Nico González, recibió cerca de la medialuna y definió con precisión para sellar el 3 a 0. Ese gol completó su primer hat trick en una Copa del Mundo y elevó la noche a una dimensión histórica.
Con el triplete, Messi llegó a 16 goles mundialistas e igualó a Miroslav Klose como máximo goleador histórico de la Copa del Mundo masculina. El alemán había alcanzado esa cifra en Brasil 2014 y desde entonces nadie había logrado llegar a ese registro. Messi lo hizo en su sexto Mundial y quedó a un solo tanto de quedarse en soledad con el récord absoluto.
El hat trick también rompió otra marca fuerte: Messi se transformó en el jugador más veterano en anotar tres goles en un partido de la Copa del Mundo masculina. Lo hizo con 38 años y 357 días, apenas a una semana de cumplir 39, superando el registro que tenía Cristiano Ronaldo, quien había marcado tres goles ante España en Rusia 2018 con 33 años.
La estadística tiene un peso especial porque no se trata solo de cantidad de goles, sino de permanencia. Messi había sido, en 2006, el argentino más joven en marcar en un Mundial. Veinte años después, también quedó como el más veterano en convertir para la Selección en la competencia.
El dato temporal es impactante: su triplete ante Argelia llegó exactamente 20 años después de su primer gol mundialista, aquel que convirtió el 16 de junio de 2006 ante Serbia y Montenegro. Aquella vez era un joven que ingresaba desde el banco; dos décadas después, sigue siendo el centro futbolístico y emocional de la Selección campeona del mundo.
La actuación también representó el hat trick número 11 de Messi con la camiseta argentina y el 61º de su carrera profesional. Pero fue el primero en un Mundial, una cuenta pendiente que todavía no aparecía en su historial, pese a haber sido protagonista de seis ediciones distintas del torneo.
Otro dato que marca su vigencia: Messi encadenó su quinto partido consecutivo marcando en una Copa del Mundo. La racha incluye encuentros decisivos de Qatar 2022 y ahora el debut en 2026, una continuidad goleadora que refuerza su peso en los momentos grandes.
La noche dejó también una imagen potente. Lionel Scaloni decidió reemplazarlo en el tramo final y el estadio lo despidió con una ovación. El capitán salió después de haber resuelto el partido, sostenido el estreno argentino y escrito varios capítulos nuevos en una historia que parecía completa desde Qatar.
Messi no solo fue el autor de los goles. Fue el símbolo de una Selección que empezó la defensa del título con autoridad y que volvió a encontrar en su capitán una respuesta competitiva en el momento exacto. Argentina necesitaba arrancar bien; Messi convirtió el debut en una noche histórica.
La estadística central dice que alcanzó a Klose. Pero la dimensión real fue más amplia: jugó su sexto Mundial, llegó a 200 partidos con Argentina, estiró su récord de presencias mundialistas, marcó en cinco ediciones distintas, firmó su primer triplete en la Copa del Mundo y se convirtió en el jugador más veterano en lograrlo.
A los 38 años, con todo ganado y con una carrera que ya no necesitaba nuevas pruebas, Messi volvió a hacer lo de siempre: encontró otra forma de hacer historia.
