Londres convocó a la embajadora argentina Mariana Plaza para cuestionar el arbitraje impulsado por Buenos Aires contra el proyecto petrolero Sea Lion. Cancillería defendió este jueves la vía internacional y Washington llamó a “desescalar” la tensión sin tomar posición sobre la disputa de soberanía.
La disputa entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas y el avance del proyecto petrolero Sea Lion sumó en las últimas horas una nueva escalada diplomática, con una protesta formal de Londres, una respuesta pública de Cancillería y la aparición de Estados Unidos como actor que pidió bajar la tensión.
El Gobierno británico convocó esta semana a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, para transmitirle su rechazo al procedimiento de arbitraje internacional que la administración de Javier Milei decidió impulsar bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR).
La protesta fue comunicada por la subsecretaria británica para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, quien sostuvo que el planteo argentino busca obstaculizar una actividad que el Reino Unido considera legítima y cuestionó la confiabilidad de Argentina como socio.
Londres mantiene su posición de que las islas son británicas y sostiene que sus habitantes tienen derecho a desarrollar sus recursos naturales. Argentina rechaza esa postura y reivindica su soberanía sobre las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes.
La respuesta argentina
Cancillería respondió este jueves y rechazó las críticas británicas al procedimiento iniciado por Argentina.
El Gobierno sostuvo que recurrir a un tribunal internacional imparcial constituye, desde su perspectiva, una forma responsable de resolver controversias entre Estados y recordó que tanto Argentina como Reino Unido son partes de la CONVEMAR.
La Cancillería afirmó además que la vía elegida no busca vulnerar derechos, sino preservar los que Argentina reclama sobre los recursos naturales del área en disputa.
El planteo argentino apunta específicamente al proyecto Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte y operado por Navitas Petroleum junto con Rockhopper Exploration.
El desarrollo ya superó la etapa exploratoria y tiene como objetivo comenzar la producción de petróleo en 2028.
En qué estado está el arbitraje
El Gobierno argentino anunció el 28 de septiembre que instruyó a Cancillería y a sus equipos jurídicos a iniciar el procedimiento previsto en el Anexo VII de la CONVEMAR.
Al mismo tiempo, intimó al Reino Unido para que en un plazo de dos semanas adopte medidas destinadas a impedir el inicio o continuidad de las actividades vinculadas con la explotación de hidrocarburos en Sea Lion.
Ese plazo fue establecido por Argentina y no implica, por sí mismo, una suspensión automática del proyecto.
Si Londres no accede al requerimiento, el Gobierno adelantó que buscará solicitar medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
La presentación abre así una nueva instancia jurídica, pero todavía no existe una decisión de un tribunal internacional que ordene frenar Sea Lion ni un pronunciamiento sobre el fondo de la disputa.
El procedimiento bajo la CONVEMAR tampoco resuelve por sí mismo la cuestión de soberanía sobre las islas, que continúa siendo objeto de una controversia entre Argentina y Reino Unido reconocida por las Naciones Unidas.
Estados Unidos pidió “desescalar”
En medio del cruce diplomático, el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, se refirió este jueves a la situación y evitó tomar posición sobre el reclamo de soberanía.
Consultado sobre cuál sería la postura de Washington ante una eventual escalada mayor, Waltz destacó que Argentina es un país amigo de Estados Unidos y recordó, al mismo tiempo, la relación especial que Washington mantiene con el Reino Unido.
“Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos”, afirmó.
El diplomático dejó cualquier definición sobre una eventual intervención en manos del presidente estadounidense y evitó comprometer una posición de la administración de Donald Trump respecto de la soberanía de las islas.
La intervención de Waltz introduce así a Estados Unidos en una controversia que en los últimos días pasó del terreno de las sanciones económicas y administrativas a una disputa abierta en el plano diplomático y jurídico internacional.
Por ahora, Washington no respaldó públicamente la posición de ninguno de los dos países sobre la soberanía y concentró su mensaje en evitar una profundización del conflicto.
La tensión sigue centrada en Sea Lion, uno de los proyectos petroleros más importantes impulsados hasta ahora en torno a las islas, y en la decisión argentina de intentar frenar su desarrollo mediante herramientas jurídicas internacionales.
