El relevamiento de CAME mostró además una contracción mensual del 2,1%. Seis de los siete rubros analizados terminaron en terreno negativo y más del 60% de los comerciantes considera que no es un buen momento para realizar inversiones.
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a retroceder durante julio y registraron una caída del 3,8% interanual, de acuerdo con el relevamiento difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
La comparación con junio también resultó negativa, con una contracción del 2,1%, mientras que durante los primeros siete meses de 2026 el sector acumuló una baja del 2,7%.
Según CAME, el deterioro estuvo relacionado en parte con la desaparición del impulso que había generado el pago del aguinaldo durante junio y con el mayor peso de las tarifas de los servicios de invierno sobre los presupuestos familiares.
El resultado fue un consumidor más cauteloso, que concentró sus gastos principalmente en productos indispensables y postergó compras de mayor valor.
Seis de siete rubros terminaron en baja
El retroceso fue generalizado entre las actividades relevadas.
La mayor caída interanual se produjo en Textil e indumentaria, con un descenso del 5,6%.
Le siguieron Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con una baja del 5,5%, y Alimentos y bebidas, que retrocedieron 5,4%.
De los siete sectores analizados, solamente Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción logró cerrar julio con números positivos, al registrar un crecimiento interanual del 1%.
El índice elaborado por CAME contempla las ventas concretadas por los comercios relevados a través de todas sus modalidades.
El consumidor se concentró en lo indispensable
El informe describió una demanda cada vez más defensiva y fragmentada.
La pérdida de capacidad adquisitiva y el aumento de los gastos fijos durante el invierno provocaron que buena parte de los consumidores priorizara alimentos básicos, medicamentos recetados y artículos de reposición inmediata.
En cambio, se postergaron decisiones vinculadas con indumentaria, muebles, bienes durables y productos de mayor precio.
Para concretar operaciones, los comercios continuaron recurriendo a promociones bancarias, billeteras virtuales y descuentos por pago al contado.
CAME señaló además que los márgenes disponibles en tarjetas y otras alternativas crediticias muestran mayores restricciones, condicionando la capacidad de compra de los hogares.
Crecieron las ventas online
Dentro de un escenario general negativo, el canal digital mostró un comportamiento diferente.
Las ventas online realizadas por comercios que cuentan también con locales físicos aumentaron 14,9% interanual durante julio.
En la comparación mensual desestacionalizada, sin embargo, registraron una leve caída del 0,1%.
El dato marca una continuidad en el desplazamiento de parte de las compras hacia canales digitales, aun cuando el nivel general del consumo permanece contenido.
Casi la mitad dice estar igual que hace un año
Al consultar a los comerciantes sobre la situación de sus negocios, el 48,1% respondió que su nivel de actividad se mantuvo estable respecto de julio de 2025.
La cifra resultó dos puntos porcentuales inferior a la relevada durante junio.
Al mismo tiempo, aumentó la proporción de empresarios que describieron su situación como desfavorable: pasó del 43,1% al 44,5% en apenas un mes.
Las expectativas hacia adelante mostraron, sin embargo, una mejora.
El 46,3% de los comerciantes considera que dentro de un año su actividad permanecerá sin cambios importantes, mientras que el 42,4% espera una evolución favorable.
Este último indicador aumentó 4,7 puntos porcentuales respecto del mes anterior.
El restante 11,3% anticipa un escenario más negativo.
Inversiones congeladas
La cautela aparece con mayor claridad cuando se consulta por las decisiones de inversión.
El 61,5% de los comercios considera que el contexto actual no resulta favorable para realizar nuevas inversiones de capital.
Solo el 14% entiende que es un momento oportuno, mientras que el 24,5% no tomó una posición definida.
Según CAME, las pymes vienen priorizando el mantenimiento del funcionamiento cotidiano y del flujo de fondos antes que encarar ampliaciones o nuevos proyectos.
A la debilidad de las ventas se agregan aumentos en los costos de reposición, logística y funcionamiento, junto con una competencia creciente de los canales informales y de productos importados.
La combinación entre costos en ascenso y una demanda que no logra recuperarse continúa presionando sobre la rentabilidad comercial.
El balance de julio volvió a mostrar así un escenario complejo para el comercio pyme: menos ventas, consumidores más selectivos y empresarios que, aunque mejoraron moderadamente sus expectativas para los próximos meses, todavía evitan asumir nuevos compromisos de inversión.
