Después de 13 años, la banda de Chizzo Nápoli regresó al mítico escenario con entradas agotadas, más de 30 canciones y homenajes a referentes del rock argentino. La Policía estimó 18.000 personas dentro del predio y otras 3.000 en los alrededores. El recital también generó un intenso movimiento turístico y dejó un importante operativo de seguridad.
La Plaza Próspero Molina está acostumbrada a las grandes noches. Pero esta vez, donde cada enero resuenan guitarras criollas y bombos legüeros, fueron las guitarras eléctricas, el pogo y miles de gargantas las que marcaron el pulso de Cosquín.
La Renga volvió a la ciudad después de 13 años y convirtió el sábado 17 de octubre en una verdadera celebración del rock argentino, con una multitud que llegó desde distintos puntos del país para reencontrarse con la banda en uno de los escenarios más emblemáticos de la música popular.
El recital reunió a unas 18.000 personas dentro de la plaza, según el balance difundido por la Policía de Córdoba, que contabilizó además otras 3.000 en los sectores externos.
Las entradas se habían agotado antes del espectáculo y el movimiento comenzó mucho antes de que sonara el primer acorde.
Micros, vehículos particulares, grupos de amigos y familias fueron llegando durante la jornada a una ciudad que recuperó por unas horas el clima de sus grandes festivales, aunque esta vez con remeras negras, banderas y canciones de La Renga como protagonistas.
Tres horas y más de 30 canciones
La noche comenzó con la presentación de Asido Jodido, la banda encargada de abrir el escenario antes del esperado regreso del grupo de Mataderos.
Cerca de las 21 llegó finalmente el momento de Gustavo “Chizzo” Nápoli, Gabriel “Tete” Iglesias, Jorge “Tanque” Iglesias y Manuel Varela, que desplegaron un espectáculo de aproximadamente tres horas.
La apertura con “Tripa y corazón” puso en marcha un recorrido que atravesó distintas etapas de la historia del grupo.
En la primera parte también sonaron “Buena pipa”, “Buena ruta hermano”, “Motoralmaisangre”, “La banquina de algún lado”, “Cuándo vendrán” y “A la carga mi rocanrol”, combinando canciones recientes con clásicos que siguen siendo parte fundamental de cada encuentro entre La Renga y su público.
El repertorio avanzó con “El rey de la triste felicidad”, “El rito de los corazones sangrando”, “Lo frágil de la locura”, “Bien alto”, “En el baldío” y “El ojo del huracán”, entre otros temas.
La banda sostuvo así uno de sus rasgos característicos: conciertos extensos, pocos descansos y una conexión con sus seguidores que transforma cada presentación en algo más que una sucesión de canciones.
En Cosquín, esa relación encontró además un escenario cargado de historia.
Homenajes a Ricardo Soulé y Piero
La noche también tuvo espacio para recordar a dos figuras fundamentales de la música popular argentina fallecidas durante los primeros días de octubre.
Uno de los momentos especiales llegó con “La verdadera historia de Sam el montañés”, de Vox Dei, interpretada como homenaje a Ricardo Soulé, fundador de aquella banda y uno de los pioneros del rock nacional.
Más adelante, “Me hice canción” estuvo dedicada a Piero, el cantautor cuya obra dejó una profunda huella en distintas generaciones.
Los homenajes sumaron una dimensión emotiva a una noche que, por momentos, estuvo dominada por el volumen, la energía y el movimiento de miles de personas.
La lista también incluyó canciones como “Somos los mismos de siempre”, “Veneno”, “El juicio del ganso”, “El revelde” y “Panic show”, antes de ingresar en el tramo final.
Para la despedida quedaron “Oscuro diamante”, “La razón que te demora”, “El final es en donde partí” y “Hablando de la libertad”.
Esta última volvió a cumplir su papel habitual: cerrar el encuentro con una canción que desde hace décadas funciona como uno de los grandes rituales compartidos entre La Renga y sus seguidores.
Cosquín, otra vez en el mapa de las grandes convocatorias
La última presentación de La Renga en la Plaza Próspero Molina había sido en octubre de 2013. Trece años después, el regreso volvió a mostrar la capacidad de convocatoria de una banda que construyó buena parte de su historia recorriendo el país.
La elección de Cosquín tampoco fue casual.
El escenario Atahualpa Yupanqui ocupa un lugar central en la identidad musical argentina, pero la ciudad también tiene una relación histórica con el rock, desde las primeras ediciones del Cosquín Rock hasta los grandes recitales realizados en distintos momentos.
La presentación fue impulsada por En Vivo Producciones, con José Palazzo al frente, dentro de una gira que durante 2026 llevó a La Renga por diferentes regiones del país.
Para el intendente Raúl Cardinali, el espectáculo representaba además una oportunidad para fortalecer el movimiento turístico fuera de las fechas tradicionales de los festivales.
Durante la presentación del evento, el mandatario había destacado la necesidad de generar propuestas culturales y deportivas durante todo el año para sostener la actividad de los sectores vinculados al turismo.
Un recital que movilizó hoteles, comercios y gastronomía
El impacto de la visita comenzó varios días antes del sábado.
Desde la producción habían anticipado que unas 250 personas vinculadas al montaje y la organización se instalarían en la ciudad durante los preparativos, con la correspondiente demanda de alojamiento, transporte y servicios.
La llegada de los seguidores multiplicó después el movimiento.
Cientos de colectivos provenientes de diferentes provincias ocuparon espacios de estacionamiento, especialmente en la zona de la Costanera, mientras que los accesos y distintos sectores céntricos registraron una circulación poco habitual para un fin de semana de octubre.
La actividad alcanzó a alojamientos, campings, locales gastronómicos y comercios, en una jornada que por su convocatoria se asemejó a las grandes fechas de enero.
Los organizadores habían proyectado una ocupación prácticamente plena en los servicios de alojamiento de la ciudad y la zona.
Aunque todavía no se difundió una estimación económica oficial del recital, la movilización de miles de visitantes volvió a poner en primer plano el peso que tienen los espectáculos masivos para la economía turística de Cosquín y el conjunto del valle de Punilla.
El balance policial: ocho detenidos, drogas secuestradas y 95 alcoholemias positivas
El recital estuvo acompañado por un amplio operativo de seguridad que involucró a la Departamental Punilla Norte, la Policía Caminera y la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA).
Según el balance difundido por la Policía de Córdoba, los procedimientos realizados durante el evento dejaron ocho personas aprehendidas, vinculadas a presuntos hechos delictivos e infracciones a la legislación sobre estupefacientes.
Entre los elementos secuestrados se encontraron sustancias prohibidas, psicofármacos, una rueda de auxilio y distintas herramientas relacionadas con las actuaciones policiales.
Por su parte, el Ministerio Público Fiscal de Córdoba informó que la FPA realizó 177 procedimientos positivos y aprehendió a dos hombres mayores de edad por presunta infracción a la Ley Nacional de Estupefacientes.
Durante ese dispositivo se incautaron 513 dosis de marihuana, 199 dosis de cocaína, psicofármacos y otros elementos de interés para la investigación.
En paralelo, la Policía Caminera desarrolló controles en los accesos y rutas de la región, con un saldo de 95 alcoholemias positivas y 24 actas por infracciones a la Ley Provincial de Tránsito.
Las personas aprehendidas y los elementos secuestrados quedaron a disposición de la Justicia.
Una noche que volvió a unir a Cosquín con el rock
Más allá de los números, el recital dejó una imagen poderosa: la Plaza Próspero Molina colmada para recibir a una de las bandas que mejor representa la persistencia del rock argentino a través de las generaciones.
Hubo canciones de distintas épocas, homenajes, miles de voces acompañando cada estribillo y un público que volvió a recorrer cientos de kilómetros para participar de ese encuentro.
La Renga regresó a Cosquín trece años después de su última visita, pero encontró intacta la conexión con una ciudad que sabe recibir grandes acontecimientos musicales.
Y mientras todavía resuenan los últimos acordes de “Hablando de la libertad”, la presentación del sábado ya tiene un lugar entre las grandes noches que vivió la Próspero Molina fuera de su tradicional temporada de folklore.
Fotos: Turismo Municipalidad de Cosquín
