Solo cuatro buques de carga atravesaron el paso estratégico durante la última jornada. Los nuevos ataques sobre embarcaciones y la extensión del conflicto volvieron a presionar al precio internacional del petróleo.
La nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán redujo al mínimo el tránsito por el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, y volvió a generar preocupación por el abastecimiento y los precios internacionales del petróleo.
Durante el lunes, apenas cuatro buques de carga atravesaron el estrecho, frente a siete durante la jornada anterior. La cifra representa una caída drástica respecto de los aproximadamente 125 barcos diarios que circulaban antes del comienzo del conflicto.
La tensión aumentó este martes después de que un buque informara haber sido alcanzado por un proyectil mientras navegaba por la zona. Su tripulación debió abandonar la embarcación y trasladarse a un bote salvavidas.
La Guardia Revolucionaria iraní también aseguró que otros dos petroleros se incendiaron luego de explosiones, aunque no todos los detalles de esos episodios pudieron ser verificados de manera independiente.
En paralelo, las fuerzas estadounidenses realizaron una nueva serie de bombardeos contra centros de mando, instalaciones militares, sistemas de defensa y posiciones de lanzamiento de misiles y drones en territorio iraní.
Teherán respondió con ataques contra objetivos vinculados con Estados Unidos en Kuwait, Bahréin y Jordania, mientras continúan las gestiones diplomáticas para intentar restablecer el acuerdo provisional de cese del fuego que había sido alcanzado el mes pasado.
Por qué Ormuz es tan importante
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Por allí circuló históricamente alrededor del 20% del petróleo y los derivados consumidos en el mundo, además de una proporción similar del comercio internacional de gas natural licuado.
Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos cuentan con algunos oleoductos que permiten evitar el paso, pero su capacidad es insuficiente para reemplazar todo el volumen que normalmente sale del golfo Pérsico.
La interrupción también aumenta los costos de seguros, transporte y fletes, incluso para las embarcaciones que finalmente consiguen atravesar la zona.
El riesgo se amplió esta semana luego de que los hutíes de Yemen, aliados de Irán, anunciaran un bloqueo contra Arabia Saudita. Dos petroleros que transportaban crudo saudí hacia China e India dieron la vuelta en el mar Rojo tras conocerse la amenaza.
El impacto sobre el petróleo
Los precios internacionales volvieron a subir alrededor de 2% después de los últimos ataques, aunque las versiones sobre una posible negociación entre Washington y Teherán moderaron el aumento.
Hasta ahora, el mercado evitó una disparada todavía mayor debido al aumento de la producción estadounidense, la liberación de reservas estratégicas, una demanda china más débil y la existencia de petróleo disponible en otros mercados.
Sin embargo, una interrupción prolongada de Ormuz podría reducir la oferta global, encarecer la energía y trasladarse al transporte, la producción de alimentos y la inflación de distintos países.
Qué puede pasar en Argentina
Para la Argentina, un petróleo más caro presenta un efecto doble. Por un lado, puede aumentar los ingresos por las exportaciones de crudo, impulsadas por el crecimiento de Vaca Muerta y el perfil exportador que ganó el sector energético.
Por otro, puede generar presión sobre el precio local de los combustibles, porque el valor internacional del barril es una de las referencias utilizadas por la industria. El traslado a los surtidores, sin embargo, no es automático: también depende del tipo de cambio, los impuestos, las decisiones de las petroleras y la política del Gobierno.
Por eso, la reducción del tránsito por Ormuz no implica por sí sola un aumento inmediato de las naftas en la Argentina, pero sí incorpora un nuevo factor de incertidumbre para los costos energéticos y la inflación.
