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Kicillof pasó por Córdoba con una agenda política, sindical y universitaria y volvió a cargar contra Milei

El gobernador bonaerense visitó este viernes La Falda, Cosquín y la ciudad de Córdoba. Participó de un congreso de sanidad, firmó convenios turísticos, culturales, educativos y agrarios, presentó su libro en la UTN y dejó una serie de definiciones contra el rumbo económico del Gobierno nacional, en una visita sin foto con Martín Llaryora pero con señales de apertura para “hablar con todos”.


La visita de Axel Kicillof a Córdoba tuvo tres escalas centrales y una fuerte carga política. La jornada comenzó en La Falda, siguió en Cosquín y cerró en la UTN Córdoba, con un recorrido que combinó sindicalismo, gestión y posicionamiento opositor. En el balance del día, el gobernador de Buenos Aires buscó mostrarse en clave federal, cuestionó con dureza a Javier Milei y trató de tender puentes hacia sectores del peronismo y del interior productivo.

La primera parada fue en La Falda, donde participó del Congreso Nacional de Delegados de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) junto a Héctor Daer. Allí lanzó una de las frases más fuertes de la jornada: “Lo de Milei es un experimento de la ultraderecha que fracasó y le queda poco”. También sostuvo que el Gobierno nacional “piensa que hay que asfixiar, ahogar y fundir a las provincias” y llamó a construir una propuesta mejor de cara a las urnas.

En ese mismo tramo, Kicillof cargó contra el impacto del ajuste sobre las administraciones provinciales y municipales. Señaló que crecieron las demandas en salud y que, mientras la Nación recorta obras, medicamentos y programas, les traslada a gobernadores e intendentes el costo político y social de la crisis. Además, planteó que el crecimiento no puede medirse sólo en sectores extractivos o financieros, sino en la capacidad de generar trabajo, industria y valor agregado.

Después se trasladó a Cosquín, donde se reunió con el intendente Raúl Cardinali y firmó en la Plaza Próspero Molina un convenio turístico-cultural entre esa ciudad y la provincia de Buenos Aires.

El acuerdo apunta a potenciar el flujo de visitantes entre ambas jurisdicciones, promover la participación de artistas bonaerenses en el Pre-Cosquín y en el festival mayor, y articular ferias, festivales y circuitos vinculados a la identidad bonaerense y a la tradición folklórica. Allí volvió a cuestionar “las políticas de motosierra y abandono del Gobierno nacional” y dijo que están destruyendo “el empleo, la educación y el turismo” en distintos puntos del país.

El cierre fue en Córdoba capital, en la Universidad Tecnológica Nacional. Junto al ministro de Gobierno Carlos Bianco y al rector Rubén Soro, firmó convenios del programa Puentes, que prevén una inversión de $489 millones para dictar 10 nuevas carreras en 10 municipios bonaerenses. Además, con el ministro de Desarrollo Agrario Javier Rodríguez selló otro acuerdo para articular trabajos entre el laboratorio de maquinaria agrícola, vial y minera de la UTN y las Chacras Experimentales bonaerenses.

En la UTN, Kicillof presentó además la reedición de su libro De Smith a Keynes y aprovechó ese acto para sumar otro eje de confrontación con la Casa Rosada: la defensa de la universidad pública. “Es un orgullo estar aquí en Córdoba, donde la universidad pública tuvo su primer hito con la reforma de 1918”, afirmó. Más tarde endureció el tono al sostener que, en la “batalla cultural”, quisieron instalar que la universidad no servía y “la perdieron”, y expresó su respaldo a la nueva movilización universitaria convocada para el 12 de mayo.

Entre las principales definiciones políticas del día también apareció la idea de una construcción opositora amplia. Ante preguntas sobre el escenario de 2027, evitó lanzarse formalmente y dijo que “no es momento de campañas”, pero insistió en que hay que “hablar con todos” y encontrar coincidencias para una reconstrucción. En esa línea, dejó abierta la posibilidad de diálogo con distintos sectores del peronismo cordobés y remarcó la necesidad de una mirada federal.

La visita tuvo también una lectura política por sus ausencias. No hubo encuentro con el gobernador Martín Llaryora, aunque Kicillof explicó que su par cordobés estaba de viaje y aseguró que mantiene contacto con él. En paralelo, recibió un fuerte respaldo sindical: Daer lo presentó en La Falda como “la mejor opción” del peronismo para conducir el país, mientras en el congreso y en las actividades posteriores se vio una presencia importante de dirigentes gremiales.

En términos de gestión, la gira dejó convenios concretos en turismo, cultura, educación y producción. En términos políticos, funcionó como una incursión de alto perfil en una provincia históricamente difícil para el kirchnerismo. Y en términos discursivos, mostró a Kicillof decidido a nacionalizar su mensaje: denunciar el ajuste, defender el rol del Estado, la universidad y el trabajo, y presentarse como parte de una alternativa todavía en construcción frente al gobierno de Milei.

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