El referente del Partido Demócrata cuestionó la situación financiera de Villa Carlos Paz y alertó sobre los riesgos que enfrenta el próximo verano. Su análisis combina datos del presupuesto municipal, el crecimiento del turismo hacia Brasil y las perspectivas climáticas. También apuntó contra el aumento de la deuda, la presión tributaria y los salarios de la planta política.
Una temporada turística por debajo de las expectativas podría dejar a la Municipalidad de Villa Carlos Paz en una situación financiera crítica durante los primeros meses de 2027, hasta el punto de comprometer el pago de salarios y el funcionamiento de los servicios públicos. Esa es la advertencia que lanzó Santiago Juliá, referente del Partido Demócrata, excandidato a Defensor del Pueblo y precandidato para las próximas elecciones municipales, a partir de un análisis de las cuentas oficiales y las perspectivas económicas y turísticas para el verano.
Su diagnóstico reúne varios factores que considera preocupantes: una ciudad que pierde competitividad frente a Brasil, condiciones climáticas potencialmente desfavorables, una recaudación municipal que no alcanza las previsiones presupuestarias y un crecimiento pronunciado del endeudamiento. A ese escenario sumó cuestionamientos por los aumentos salariales de los principales funcionarios políticos, superiores a la inflación.
“El gobierno de Carlos Paz va a fondo y derecho hacia una pared. Y el que maneja parece más preocupado por poner un tema copado en el Spotify que por esquivarla”, sostuvo Juliá, antes de profundizar la comparación: “¿No ve la pared? ¿O lo que en realidad le preocupa es que la música nos distraiga del ruido que va a hacer la piña?”.
El costo del verano y una competencia cada vez más difícil
Uno de los puntos centrales de su planteo es la pérdida de competitividad turística de Villa Carlos Paz frente a los destinos brasileños.
Juliá tomó como referencia el balance oficial de la temporada 2026 elaborado por el municipio, que calculó un gasto promedio cercano a los 200.000 pesos diarios por turista, con estadías de aproximadamente cinco días. Trasladado a una familia de cuatro personas, ese valor representa un desembolso superior a los cuatro millones de pesos, sin incluir los gastos de traslado.
Según su estimación, al actualizar esos valores por inflación, el costo de unas vacaciones similares durante el próximo verano superaría los cinco millones de pesos.
La comparación que propone es con el sur de Brasil, donde estimaciones difundidas recientemente sitúan alrededor de los cuatro millones de pesos el presupuesto necesario para que una familia viaje diez días en automóvil desde Córdoba, incluyendo el traslado.
“Es un número que cualquier comerciante de la ciudad lee y se ríe, pero lo publicaron como oficial, así que vamos a creerles”, ironizó sobre las cifras municipales. Y planteó el contraste en términos directos: “Cinco días en las sierras por más de cinco millones, o diez días de playa por cuatro. ¿Vos qué elegís?”.
La evolución del tipo de cambio aparece como otro elemento desfavorable para los destinos argentinos. Juliá señaló que el real registró una fuerte depreciación y citó datos publicados por Infobae, según los cuales la moneda brasileña pasó de 307,30 a 284,62 pesos en una sola jornada.
Con una cotización del real mediante PIX similar a la del año anterior y considerando ingresos en pesos ajustados por una inflación interanual del 33%, su cálculo indica que el poder adquisitivo de los turistas argentinos en Brasil sería aproximadamente un 25% superior al del verano pasado.
Para respaldar su preocupación, también recurrió a las estadísticas de Embratur, el organismo oficial de turismo brasileño. Durante 2025, ese país recibió 3.386.823 visitantes argentinos, un crecimiento del 72% respecto del año anterior y un récord histórico. La tendencia continuó en los primeros dos meses de 2026, con más de un millón de ingresos desde Argentina y un incremento interanual superior al 30% en las llegadas por vía aérea.
Como punto de comparación, el municipio de Villa Carlos Paz informó el arribo de 450.000 turistas durante toda la temporada 2026.
“La gente se va de vacaciones. Lo que hace es elegir adónde. Y cada vez que elige, compara”, expresó Juliá, convencido de que la ciudad está perdiendo terreno por sus propios problemas de competitividad. “Brasil no nos está robando turistas. Se los estamos regalando”.
El clima y las dificultades de la infraestructura turística
Al escenario económico, Juliá incorporó un factor sobre el cual la ciudad no tiene capacidad de intervención directa: las condiciones meteorológicas.
En su análisis citó una previsión de la agencia estadounidense NOAA, que asigna un 81% de probabilidad a un fenómeno de El Niño de intensidad muy fuerte para el próximo verano. Consideró que un período de lluvias frecuentes, crecidas y tormentas intensas podría afectar especialmente a un destino cuya oferta tradicional depende en buena medida de las actividades al aire libre.
“El turismo que Carlos Paz viene recibiendo hace décadas es el de la reposera. ¿Adónde va a ir ese turista si acá llueve a baldes? ¿Qué le ofrecemos? ¿Una promo 4×1: cuatro días nublados por uno de sol?”, cuestionó.
Su crítica también alcanzó el estado de algunos espacios turísticos. Mencionó que el Vado del Fantasio permanece clausurado desde hace un año por los daños ocasionados por una creciente y puso en duda la intervención del Paseo de la Identidad, particularmente por el espacio ganado al río.
En ese punto volvió a recurrir a la ironía: “Si algún día lo terminan, va a ser el primer Paseo de la Identidad Subacuática del país”.
La recaudación crece, pero también se acumulan las deudas
Más allá de las perspectivas turísticas, el análisis pone el foco en las cuentas municipales y en la capacidad del gobierno para afrontar sus compromisos.
Según los datos de ejecución presupuestaria correspondientes a septiembre, publicados en el portal de transparencia municipal, la recaudación por tasas registró un incremento interanual del 43%, aproximadamente diez puntos por encima de la inflación del mismo período.
Sin embargo, al cumplirse los primeros nueve meses del año, los recursos efectivamente ejecutados apenas superaban la mitad de lo previsto en el presupuesto anual.
La diferencia entre las proyecciones y los ingresos se combina, de acuerdo con el planteo de Juliá, con un crecimiento significativo de las obligaciones pendientes de pago.
La deuda flotante municipal pasó de aproximadamente 7.600 millones de pesos en septiembre de 2025 a 14.000 millones en septiembre de 2026, lo que representa un aumento cercano al 85%.
El dirigente también señaló que la deuda total había crecido un 142% durante 2025, incluyendo un nuevo préstamo contratado con el Banco de Córdoba. Según su interpretación de los estados contables de cierre de ese ejercicio, la diferencia entre las disponibilidades y la deuda equivalía a apenas tres días de funcionamiento municipal.
Para Juliá, esos números revelan un desequilibrio que el gobierno intenta compensar mediante una presión tributaria creciente.
“El vecino que pudo pagar, en muchos casos lo hizo recortando el súper, la luz, el colegio o la obra social. Y hay otros que directamente ya no pueden”, afirmó.
Y cuestionó la relación entre lo que recauda el municipio y las prestaciones que reciben los contribuyentes: “Es un Estado que cobra como si fuéramos Suiza y presta servicios como si no hubiéramos pagado nada. Y aun exprimiéndonos, no les alcanza”.
Los aumentos salariales de la planta política
Otro de los aspectos que cuestionó es la evolución de las remuneraciones de los funcionarios municipales.
De acuerdo con las escalas salariales oficiales que tomó como referencia, entre diciembre de 2025 y septiembre de 2026, mientras la inflación acumulada fue del 23,6%, los haberes netos del intendente y los concejales aumentaron un 34%.
En el caso de los secretarios, la suba llegó al 40%. En contraste, los coordinadores, ubicados en el nivel inferior de la estructura política, recibieron un incremento del 19%, por debajo de la inflación del período.
“Arriba se cuidan, abajo que se arreglen y afuera que paguen”, resumió Juliá.
Desde su perspectiva, el problema responde a una forma de administrar el municipio que excede las dificultades coyunturales. “No es Lula, no es el clima y no es Milei. Es el populismo de manual: cuando falta plata, el Estado no se achica, le mete la mano en el bolsillo al que trabaja. Y cuando ni así le alcanza, se aumenta el sueldo igual”.
En esa línea, responsabilizó al espacio político que gobierna Villa Carlos Paz desde hace más de quince años y consideró que ese período fue suficiente para introducir cambios en la administración.
“Tiempo de sobra para equivocarse, corregir y hacerlo mejor. No lo hicieron. Hicieron siempre lo mismo: más Estado, más tasas, más cargos, más publicidad y menos ciudad. Es la receta que fundió al país durante décadas, aplicada a escala serrana”, sostuvo.
La advertencia para marzo y las medidas que propone
La conclusión de Juliá es que el municipio afrontará el verano con un margen financiero reducido y una fuerte dependencia del movimiento económico de la temporada. Si los resultados turísticos son desfavorables, sostiene que las dificultades podrían profundizarse hasta comprometer obligaciones básicas de la administración.
“Si este verano la temporada sale mal, y está todo dado para que salga mal, en marzo no van a tener un mango. Ni para obras, ni para servicios, ni para los sueldos de los empleados municipales”, advirtió.
También anticipó cuál cree que será la respuesta política ante una eventual crisis: “Y cuando eso pase, ya sabemos el libreto: la culpa va a ser de la lluvia, de Brasil, de Milei o de la herencia. De cualquiera menos de ellos”.
Frente a ese escenario, propuso congelar los sueldos y los cargos políticos, elaborar presupuestos ajustados a la recaudación efectiva y detener el incremento de la presión tributaria sobre vecinos y comerciantes.
“La primera medida no requiere un economista. Requiere vergüenza. Que la política se congele el sueldo hoy, no después de las elecciones”, planteó.
No obstante, dejó en claro que considera insuficientes esas decisiones si no están acompañadas por un cambio en la conducción municipal. “El que nos metió en este auto no nos va a sacar. Nadie que vivió quince años del Estado va a achicar el Estado. Nadie que se aumentó un 40% va a pedirles austeridad a los demás”, afirmó.
Con las elecciones municipales de 2027 en el horizonte, Juliá vinculó su diagnóstico económico con la disputa por el futuro gobierno de la ciudad.
“Este verano el volante lo tiene el gobierno. Pero en 2027 lo vamos a tener los vecinos, aunque sea por un día. Y ese día se decide si seguimos acelerando contra la pared o si, por fin, cambiamos de rumbo”, concluyó.
