Emilio Iosa destacó el rol del IPEM 316 de Colinas como símbolo de la educación pública en Villa Carlos Paz, en el marco de los 25 años de una institución marcada por el compromiso comunitario y la trayectoria de su equipo docente.
En un clima de emoción, recuerdos compartidos y orgullo comunitario, el IPEM 316 de Colinas celebró sus 25 años de vida institucional en Villa Carlos Paz. La jornada reunió a autoridades, docentes, estudiantes, familias y exalumnos que fueron parte de la historia de una escuela que, con el paso del tiempo, se consolidó como un verdadero pilar de la educación pública en la ciudad.
Con posterioridad al acto, el médico Emilio Iosa destacó el valor simbólico y concreto de la institución: “El IPEM de Colinas es mucho más que una escuela: es un ícono del valor de la educación pública, un lugar donde generaciones enteras encontraron oportunidades, contención y futuro”.
Iosa puso especial énfasis en el rol de la comunidad educativa, a la que definió como “el corazón de todo proyecto educativo que funciona”. En ese sentido, resaltó el compromiso cotidiano de docentes, preceptores, familias y estudiantes, quienes a lo largo de estos 25 años sostuvieron con esfuerzo y vocación una institución que creció junto a su barrio.
Uno de los momentos más destacados del acto fue el reconocimiento al director Miguel Lorenzo, quien lleva 25 años de trayectoria en la escuela y se encuentra próximo a su jubilación. Iosa lo definió como “un amigo y un ejemplo de gestión en la educación pública”, subrayando su capacidad de liderazgo, cercanía con la comunidad y compromiso con la calidad educativa.
“Miguel representa ese tipo de director que no solo administra una escuela, sino que la construye todos los días con humanidad, con criterio y con una profunda vocación de servicio. Su legado no está solo en los logros institucionales, sino en cada estudiante que pasó por estas aulas”, expresó.
La celebración no solo fue una mirada al pasado, sino también una apuesta al futuro. En tiempos en que la educación pública enfrenta múltiples desafíos, desde lo social hasta lo presupuestario, el IPEM 316 aparece como un ejemplo concreto de cómo la articulación entre comunidad, docentes y conducción puede generar procesos educativos sólidos y transformadores.
“Defender la educación pública es también reconocer estas historias, visibilizar estos procesos y aprender de quienes hacen las cosas bien”, concluyó Iosa.





































