Obligado por las evidentes y groseras irregularidades, el intendente Esteban Avilés dejó sin efecto, por segunda vez, la licitación del servicio de recolección de residuos para Villa Carlos Paz.

Así lo dejaron trascender miembros del oficialismo, tras una reunión que se concretó esta mañana en la sede del Concejo de Representantes para discutir, entre otros puntos, un proyecto de resolución impulsado por la oposición para que el ejecutivo “comience una investigación administrativa, con los sumarios correspondientes, a los efectos de dilucidar quién o quiénes son los responsables de que en la licitación de Servicios de Higiene Urbana y Recolección de Residuos Sólidos Domiciliarios de la Ciudad de Villa Carlos Paz, no se incluyera el artículo 48, en las publicaciones realizadas en el Boletín Oficial”.

Un rato más tarde, el Asesor Letrado, Juan Villa, confirmó a algunos medios que la licitación se cayó, y que se lanzará una nueva convocatoria.

El proceso licitatorio estuvo plagado de irregularidades, que van desde la absurda demora del intendente en enviar la documentación para que el cuerpo legislativo la apruebe, pasando por la falta de notificación del decreto pidiendo la designación de los veedores de la mayoría y la minoría, la suspensión del primer llamado a raíz de la difusión de los pliegos sin un artículo, y el inexplicable apuro para realizar la nueva convocatoria sin respetar los plazos mínimos de publicación.

Los concejales Natalia Lenci (UCR) y Walter Gispert (Frente Cívico), impugnaron el proceso pero Asesoría Letrada, a cargo del también secretario de Gobierno, Juan Villa, dictaminó en primera instancia que existía “legalidad y transparencia” en la licitación.

Para reforzar esta postura, ediles del oficialismo se prestaron a una burda opereta política-mediática para denostar a quienes cuestionan con más firmeza la licitación, especialmente a Gispert, quien había adelantado que iba a acudir a la justicia si el nuevo contrato se firmaba bajo estos términos.

Para graficar lo irregular de todo el esquema alcanza con decir que existen dos copias de la ordenanza 6273 (pliego de la licitación de la basura), firmadas por la secretaría legislativa y enviadas al departamento ejecutivo. Una no tiene el artículo 48, y la otra sí.

Las responsabilidades, que deberán deslindarse en algún momento, salpica (entre otros funcionarios) a los integrantes de la secretaría legislativa, a la presidenta del Concejo Alejandra Roldán, al titular del tribunal de Cuentas, Daniel Gómez, a la subdirectora de Compras, Marina Mossé, al secretario de Desarrollo Urbano Ambiental, Horacio Pedrone, a Juan Villa en calidad de Asesor Letrado y secretario de Gobierno y, obviamente, al intendente Esteban Avilés como máximo responsable.

No escapan de este escenario los concejales del oficialismo que, obedientemente, bloquean cada intento de investigar las irregularidades y avanzar en la búsqueda de los responsables.

Hoy, ya sin margen para ofrecer  explicaciones a lo inexplicable, Avilés dio marcha atrás.

 

Sobres

La apertura de los sobres de la licitación se realizó el pasado 26 de octubre. La única empresa que se presentó fue la actual prestataria, Cotreco. El sobre 1 contenía documentación legal, económica, técnica y antecedentes de la firma. El 2, la propuesta económica.

Los pliegos establecen una duración del contrato de seis años, con un presupuesto oficial de $7.874.664. (IVA incluido) por mes. Esto es, $94.495.968 por año.

A contramano del apuro para realizar el llamado, desoyendo el pedido expreso del Concejo de Representantes para que se realice con el debido tiempo, hasta hoy se desconocía cuál fue la oferta económica de Cotreco.

 

De mal en peor

Cabe recordar que el convenio por el servicio de recolección de residuos, firmado en 2007, venció tras dos prórrogas de dos años cada una el 31 de marzo de 2017. A partir de allí se habilitó automáticamente una prórroga de seis meses que caducó el 30 de setiembre. Para cubrir el vacío, Avilés firmó un decreto prorrogando el contrato por 90 días. Esto es, hasta el 31 de diciembre.

La confirmación de que la licitación está caída configura un papelón de proporciones épicas, y habrá funcionarios que deberán rendir cuentas y dar –muchas- explicaciones. Pero al menos se abre una pequeña esperanza para que el contrato más oneroso para la ciudad, se pueda firmar en óptimas condiciones de transparencia.

Por otro lado, se especula que Avilés volvería a prorrogar por decreto el contrato con Cotreco por al menos otros 90 días.

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