Hernán Faerher, exesposo de Paola Acosta y padre de dos hijos con ella, relató cómo vivió la familia la condena a Gonzalo Lizarralde.
Además de la pequeña Martina, Paola Acosta tenía dos hijos más, de una pareja anterior. Se trata de dos adolescentes, Agustín de 17 y Tomás 14 años, que también se quedaron sin su mamá en medio de la horrorosa tragedia que fue el asesinato de Paola a manos de Gonzalo Lizarralde.
Hernán Faerher, exesposo de Paola, padre de los niños y querellante en la causa que condenó a Lizarralde a cadena perpetua, destacó como “impecable” el trabajo realizado por los fiscales Diego Albornoz y la fiscal Eve Flores, los jueces y los jurados populares.
Concluido el proceso legal, el hombre indicó que ahora resta continuar con el proceso de duelo que lleva adelante la familia tras la desaparición de la joven de 35 años: “Es imposible borrar lo que pasó, la vamos a seguir esperando a Paola. La sensación de que va a venir a buscar a los chicos es inevitable. Necesitamos un proceso de mucho tiempo y comprensión. Se nos fue de un día para el otro, sin aviso, y nos quedamos esperándola”.
“Para nosotros ha sido complicado. Son dos adolescentes, no estamos hablando de niños y tienen una capacidad de comprensión más allá de lo que uno puede imaginar. A veces están más lúcidos ellos que uno mismo (…) Es difícil el día a día. Uno los ve que están decaídos y no sabés qué es lo que lo está afectando, desde qué punto. Nos apoyamos mucho con terapia. A partir de la sentencia a Lizarralde nos volvió el velocímetro a cero y tenemos que arrancar de nuevo”, indicó Faerher en diálogo con el programa Cara y Cruz, de Radio Universidad.
Entre tanto dolor, Faerher destacó que el hecho posibilitó que se afianzara la relación con sus hijos. “Nos unió más como familia. Tuvimos la posibilidad de estar más tiempo juntos, de hablar más, de cosas más profundas (…) El duelo es una cuestión muy personal, cada uno lo hace como puede”, señaló el exesposo de Paola, con la que convivió diez años.
Ni Agustín ni Tomás participaron de las audiencias. Toda la información sobre el caso provino de lo que les contaba su papá Hernán cada día, quien admite que ellos siempre tuvieron la posibilidad de acceder a internet o prender la televisión para informarse, pero que decidieron hacerlo a través de las cuidadas palabras de su padre.
Oportunamente, la identidad de los chicos no tomó conocimiento público y pudieron seguir con sus actividades sin ser señalados como protagonistas de esta tragedia.
“La condena nos da tranquilidad de que la persona responsable, que siempre supimos que era Lizarralde, fue condenado como correspondía. No admitíamos otra cosa que la cadena perpetua (…) Toda la sociedad está indignada con este personaje. Hubiera sido bueno para él declararse culpable, él sabía que las pruebas lo condenaban”, opinó Faerher.
Y concluyó: “Se cierra un ciclo, pero Paola no está, no vuelve y nada cubre su ausencia”.
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