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Especialistas en fenómenos meteorológicos extremos compartieron sus investigaciones con estudiantes de Villa Carlos Paz

Las científicas Lucía Arena y Lila Asar participaron de un encuentro en la Escuela Carande Carro, junto a alumnos y docentes de distintas instituciones. La actividad abordó los riesgos climáticos, la prevención y el papel que pueden desempeñar las comunidades educativas en la observación del ambiente.


La Escuela Carande Carro de Villa Carlos Paz recibió la visita de las científicas Lucía Arena y Lila Asar, especialistas en física de la atmósfera y fenómenos meteorológicos extremos, quienes compartieron sus investigaciones con estudiantes y docentes de la ciudad en una jornada dedicada a la comprensión del clima y la prevención de riesgos.

Del encuentro participaron integrantes de la comunidad educativa de la institución anfitriona y alumnos de otros establecimientos, entre ellos el IPEM 316. La propuesta buscó acercar el conocimiento científico a las aulas y promover la participación de los jóvenes en la observación de los fenómenos que afectan a la región.

La actividad fue gestionada por el director de Vinculación Sectorial de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de Córdoba, Emilio Iosa, junto a la directora de la escuela, Laura Frini, y el equipo provincial de Divulgación Científica, encabezado por María José Viola.

Del estudio del granizo a los fenómenos climáticos extremos

Las investigadoras aportaron sus conocimientos sobre distintos aspectos del comportamiento de la atmósfera y sus consecuencias sobre el territorio.

Lucía Arena, doctora en Física especializada en física atmosférica y física del hielo, desarrolla investigaciones sobre el granizo como fuente de información acerca de las nubes que lo originan. Además, coordina el programa COSECHEROS, dedicado al estudio del granizo y otros fenómenos meteorológicos extremos desde el Observatorio Hidrometeorológico Córdoba.

Por su parte, Lila Asar, también doctora en Física y especialista en ciencias atmosféricas, ha trabajado en investigaciones sobre las islas de calor urbanas y su influencia en las precipitaciones. Asimismo, lideró junto al investigador Andrés Rodríguez un proyecto dedicado al estudio de fenómenos meteorológicos extremos.

Uno de los principales ejes de la jornada fue la ciencia ciudadana, una modalidad de trabajo que incorpora la participación de la comunidad en la recopilación de información y la observación de procesos naturales.

En ese marco, las especialistas explicaron cómo estudiantes y docentes pueden contribuir al conocimiento de las condiciones meteorológicas locales mediante registros y observaciones que complementen el trabajo de los investigadores.

La discusión tuvo especial relevancia para una región como Punilla, donde las crecidas repentinas de ríos y arroyos, las tormentas intensas, los vientos fuertes y los períodos de sequía forman parte de los riesgos ambientales que deben contemplarse en las tareas de prevención.

La prevención como parte de la educación

Durante el encuentro también se abordaron los desafíos asociados al calentamiento global y al fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), cuya influencia sobre los patrones de precipitaciones constituye uno de los aspectos estudiados por las ciencias atmosféricas.

Iosa destacó la necesidad de vincular las investigaciones académicas con las experiencias y necesidades de las comunidades.

“El calentamiento global y los ciclos intensos de El Niño nos exigen barajar y dar de nuevo en nuestra forma de habitar el territorio”, sostuvo.

En esa línea, valoró la posibilidad de acercar el trabajo científico a las instituciones educativas de las sierras cordobesas y remarcó que “la prevención no es solo una tarea de Defensa Civil; es, ante todo, un proceso educativo y cultural que se construye desde la infancia en las aulas”.

Por su parte, Viola puso el acento en la importancia de que los conocimientos científicos puedan ser comprendidos y utilizados por la población.

“La ciencia ciudadana empodera a la sociedad. Cuando los vecinos y los jóvenes comprenden cómo funcionan fenómenos meteorológicos complejos, pierden el miedo y ganan capacidad de acción”, expresó.

También señaló que uno de los objetivos de la Secretaría de Ciencia y Tecnología es promover que las escuelas cordobesas se conviertan en espacios de pensamiento crítico y cuidado ambiental.

La visita concluyó con un intercambio entre las especialistas y los estudiantes de la Escuela Carande Carro, quienes plantearon preguntas sobre las características del clima local, el régimen de lluvias en el dique San Roque y las posibilidades de proteger el entorno natural.

De esta manera, la jornada permitió relacionar investigaciones científicas sobre fenómenos atmosféricos con situaciones concretas del territorio, incorporando la mirada y las inquietudes de los propios estudiantes.

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