El indicador EMBI+ Argentina que elabora JP Morgan cerró este martes en torno a los 494 puntos básicos, tras tocar un mínimo intradiario de 493, y consolidó una baja cercana al 14% en enero impulsada por la suba de los bonos y la acumulación de reservas del Banco Central.
El riesgo país de Argentina quebró este martes la barrera de los 500 puntos básicos y se ubicó en torno a los 494 puntos al cierre de la rueda, después de moverse en un rango que fue desde 493 hasta unos 515 puntos durante la jornada. Se trata del nivel más bajo desde el 11 de junio de 2018, cuando el índice se ubicaba por debajo de los 490 puntos, y marca la primera vez en siete años y medio que el indicador vuelve a operar en esa zona.
En el acumulado de enero, el EMBI+ Argentina registra una caída cercana al 13%–14%, con un retroceso de alrededor de 80 puntos básicos en lo que va del mes, en línea con una mejora sostenida en los precios de los bonos soberanos en dólares. Frente a los picos de más de 2.700 puntos alcanzados en 2022, la compresión del spread refleja un cambio significativo en la percepción de riesgo respecto de la deuda pública argentina.
El riesgo país mide la diferencia de tasa que el país debe pagar respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Con un rendimiento de referencia cercano al 4,2% anual para los títulos del Tesoro a diez años, un riesgo país en torno a 500 puntos implica que la Argentina debería convalidar tasas cercanas al 9% anual para volver a colocar deuda soberana en los mercados internacionales. Aunque ese costo sigue siendo elevado, es sensiblemente menor al que implicaban niveles por encima de los 1.000 o 1.500 puntos registrados en los últimos años.
Bonos en alza y reservas en aumento
La baja del riesgo país vino acompañada por una nueva suba de los bonos soberanos argentinos, que avanzaron cerca de 1% en promedio en la jornada de este martes, prolongando una racha positiva que ya venía acumulando varias ruedas consecutivas. El movimiento respondió, en buena medida, a la combinación de mayores compras de divisas por parte del Banco Central y al sostenimiento del programa de ajuste fiscal, dos señales que el mercado viene siguiendo de cerca.
Desde comienzos de enero, el Banco Central habría sumado más de US$ 1.000 millones a sus reservas brutas mediante compras en el mercado oficial de cambios, lo que reforzó la percepción de una mejora en la capacidad de pago de la deuda en moneda extranjera. Ese proceso de recomposición de reservas se menciona de manera recurrente como uno de los principales motores detrás de la compresión del riesgo país en las últimas semanas.
Reacción oficial y lectura de los analistas
La caída por debajo de los 500 puntos fue rápidamente destacada por el Gobierno nacional. El jefe de Gabinete Manuel Adorni celebró en redes sociales que el indicador haya perforado ese umbral y lo atribuyó a las decisiones de política económica adoptadas en los últimos meses, al afirmar que se trata del “resultado de haber hecho lo que había que hacer”.
Entre los analistas de mercado, en cambio, el foco está puesto en la sustentabilidad de este nivel en el tiempo. La mejora en los precios de los bonos y la caída del riesgo país son vistas como condiciones necesarias, pero no suficientes, para que la Argentina pueda volver a emitir deuda en los mercados voluntarios a tasas razonables. Varios informes coinciden en que el spread debería acercarse a la zona de los 400 puntos básicos para que una colocación soberana resulte competitiva frente a las obligaciones negociables que hoy emiten empresas argentinas, con rendimientos en torno al 8% anual.
Dónde queda Argentina en el mapa regional
Aun después de la baja de este martes, la Argentina sigue ubicándose entre los países con mayor riesgo soberano de la región. Con el índice en torno a los 494 puntos básicos, el país se coloca por debajo de Bolivia, que ronda los 548 puntos, pero todavía por encima de Ecuador, cuyos spreads se ubican en la zona de los 450 puntos. Más atrás aparecen economías como Brasil, Perú, Paraguay, Chile y Uruguay, todas con riesgos país por debajo de los 200 puntos e incluso cercanos o inferiores a las 100 unidades en algunos casos.
La brecha con esos vecinos muestra que, a pesar del avance reciente, el acceso de la Argentina a financiamiento externo sigue condicionado. El movimiento de este 27 de enero se interpreta, más bien, como un paso relevante en un proceso que dependerá de la continuidad del ajuste fiscal, la evolución de la inflación, la estabilidad cambiaria y la capacidad del país para sostener en el tiempo la mejora en sus activos financieros.




































