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El Refugio Cura Brochero dejó de dar cenas y viandas y el lunes cesaría toda actividad

Foto: Luis Tórtolo

La asistencia alimentaria terminó este viernes por la noche. Durante el fin de semana permanecerán únicamente las personas que ya están alojadas, quienes deberán retirarse el lunes. Aunque circulan versiones sobre una eventual convocatoria del Municipio para abrir una instancia de diálogo, desde la institución aseguraron que hasta este sábado no recibieron ninguna comunicación oficial.


La crisis del Refugio Nocturno y Hogar de Tránsito Cura Brochero entró este sábado en una instancia decisiva. Tal como se había anticipado, este viernes por la noche se brindó por última vez la cena y se realizó el último reparto de viandas, mientras que desde hoy ya no se incorporarán nuevas personas ni continuará esa asistencia.

Durante este sábado 15 y domingo 16 de agosto permanecerán únicamente quienes ya se encuentran alojados en el establecimiento de avenida Cárcano 224.

Esas personas se retirarán el lunes, y a partir de ese momento, si no aparece una solución de último momento, cesaría completamente la actividad del refugio.

La situación concreta es, por lo tanto, todavía más crítica que la advertida durante el “Abrazo al Refugio” realizado el sábado pasado: la institución comenzó a ejecutar el esquema de cierre que había anunciado ante la imposibilidad de seguir afrontando sus gastos.

Sin contactos oficiales hasta este sábado

En las últimas horas comenzaron a circular versiones acerca de una posible convocatoria del Municipio para entablar un diálogo con responsables del refugio, que incluiría determinadas condiciones para avanzar en una eventual solución.

Sin embargo, hasta el momento no existe ninguna propuesta concreta ni convocatoria formal.

Desde el Refugio Cura Brochero confirmaron a La Jornada Web que no recibieron comunicación alguna del Departamento Ejecutivo Municipal.

Tampoco hubo, según indicaron, ningún contacto desde el Concejo de Representantes.

De esta manera, pese a los rumores que circularon en las últimas horas, la institución mantiene el cronograma anunciado: durante el fin de semana quedarán solamente las personas actualmente alojadas y el lunes se producirá su retiro.

Una crisis que llegó al límite

La coordinadora del refugio, Alicia Barrigó, había anunciado durante el abrazo solidario que la institución continuaría recibiendo personas y brindando cenas hasta el 15 de agosto, pero que después de esa fecha no podría sostener la asistencia si no aparecía una respuesta económica.

El problema central es la imposibilidad de continuar afrontando los gastos de funcionamiento y, particularmente, el nuevo alquiler del inmueble, fijado en $1 millón mensuales.

El refugio recibe actualmente un subsidio municipal de $1.120.000 por mes, mientras sus responsables vienen señalando desde hace meses que el costo integral de funcionamiento se encuentra muy por encima de ese aporte.

Desde mayo y junio habían solicitado reuniones con autoridades municipales y una actualización de la asistencia económica, sin obtener hasta ahora una respuesta que permitiera garantizar la continuidad.

La Provincia realizó aportes de mercadería y colaboraciones específicas para reparaciones, pero no existe un financiamiento permanente que permita cubrir el funcionamiento cotidiano de la institución.

El único espacio de estas características en Villa Carlos Paz

La eventual paralización adquiere una dimensión particular porque el Cura Brochero es actualmente el único espacio de Villa Carlos Paz que recibe de manera habitual a personas en situación de calle y les ofrece, en un mismo lugar, alojamiento transitorio, comida, higiene y contención.

En la práctica, además, sus responsables deben afrontar situaciones relacionadas con adicciones, problemas de salud mental, violencia y dificultades para acceder a otros organismos o servicios públicos.

Por eso, desde la institución vienen señalando que el cierre no hará desaparecer la problemática.

Trasladar un edificio puede ser posible; trasladar la pobreza no”, habían advertido al responder a cuestionamientos relacionados con la ubicación del refugio y los reclamos de algunos vecinos del sector.

La institución sostiene que buena parte de las situaciones que atiende deberían formar parte de una respuesta integral del Estado y que, sin una alternativa pública, quienes actualmente concurren al lugar quedarán nuevamente expuestos en la vía pública.

El reclamo también llegó al Concejo

La crisis tuvo durante los últimos días una derivación política.

El concejal Daniel Ribetti, de Juntos por Carlos Paz, presentó un proyecto para pedir al Ejecutivo que garantice la continuidad del refugio, actualice el subsidio conforme a sus costos reales y convoque a una mesa de diálogo de la que participen la institución, vecinos, comerciantes, áreas municipales y el Concejo de Representantes.

Ribetti sostuvo que los problemas existentes alrededor del establecimiento no desaparecerán con su cierre.

Cerrar el refugio no resuelve nada, solo traslada el problema a la calle”, afirmó.

También advirtió que, si la institución deja de funcionar, la responsabilidad por la atención de las personas que queden sin alojamiento recaerá directamente sobre el Estado municipal.

Si la institución hoy decide cerrar sus puertas, el municipio seguirá garantizando, como lo ha hecho siempre, la asistencia a las personas vulnerables”, respondió durante la sesión la concejala oficialista Laura Gallardo.

Por ahora, sin embargo, desde el Cura Brochero aseguran que ninguna de esas instancias de diálogo se concretó.

El lunes, la fecha límite

Después de meses de advertencias, pedidos de reuniones y reclamos de asistencia, el refugio comenzó este fin de semana a reducir efectivamente su actividad.

La última cena y el último reparto de viandas fueron este viernes. Este sábado y domingo solamente permanecerán quienes ya estaban alojados.

El lunes deberán retirarse.

Si antes de ese momento no existe una propuesta concreta que permita modificar el escenario, el Refugio Cura Brochero dejará de funcionar, cerrando un espacio que durante casi tres décadas atendió a personas en algunas de las situaciones de mayor vulnerabilidad social de Villa Carlos Paz.

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