El fenómeno tiene una probabilidad del 100% de mantenerse durante septiembre, octubre y noviembre, con una intensidad fuerte o muy fuerte. Para Córdoba, el pronóstico oficial plantea una tendencia a lluvias entre normales y superiores a lo habitual, pero eso no implica que Villa Carlos Paz vaya a tener tormentas con mayor frecuencia en forma automática.
El Niño continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico y podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026, un escenario que vuelve a poner bajo atención la evolución del tiempo durante la primavera y el comienzo del verano en Argentina.
El último informe del Servicio Meteorológico Nacional confirma que las condiciones actuales corresponden a una fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), con un calentamiento persistente de las aguas del Pacífico ecuatorial, debilitamiento de los vientos alisios y otros indicadores atmosféricos consistentes con el fenómeno.
Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, los modelos dinámicos y estadísticos utilizados por el organismo establecen una probabilidad del 100% de continuidad de El Niño, con una intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte.
Ese porcentaje requiere una aclaración importante: no significa que exista un 100% de probabilidad de lluvias abundantes, tormentas o eventos extremos en una localidad determinada. Se refiere exclusivamente a la probabilidad de que la fase El Niño continúe activa durante el trimestre.
La Organización Meteorológica Mundial coincide con esa señal y proyecta que el episodio continuará intensificándose durante los próximos meses, hasta alcanzar una intensidad muy fuerte antes de llegar a su punto máximo hacia finales del año. Además, estima una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista hasta el período diciembre de 2026-febrero de 2027.
Qué implica para Córdoba
Para conocer qué puede significar ese escenario en la provincia es necesario cruzar el informe de El Niño con el Pronóstico Climático Trimestral del SMN, que analiza específicamente las tendencias de precipitación y temperatura para septiembre, octubre y noviembre.
En el caso de Córdoba, la perspectiva oficial muestra una mayor probabilidad de que las precipitaciones se ubiquen entre valores normales y superiores a los normales durante el trimestre.
Al mismo tiempo, para las temperaturas medias aparece una tendencia entre normal e inferior a lo habitual, una señal que demuestra por qué no puede traducirse un episodio fuerte de El Niño simplemente como “más calor y más tormentas”.
El pronóstico trabaja sobre grandes áreas y períodos de tres meses. No anticipa cuánto va a llover en una ciudad determinada, cuántos días habrá tormentas ni cuándo podrían producirse los eventos más intensos.
Por ese motivo, tampoco permite afirmar que Villa Carlos Paz o Punilla tendrán necesariamente una primavera más lluviosa que otros años. La señal climática indica que, en el conjunto de Córdoba, aumenta la probabilidad de acumular precipitaciones dentro o por encima de los valores habituales del trimestre.
Una tendencia, no un pronóstico diario
La diferencia entre clima y tiempo resulta especialmente importante en este caso.
Un pronóstico trimestral describe el comportamiento promedio más probable durante varios meses. Dentro de ese período pueden coexistir semanas secas, irrupciones de aire frío, jornadas de calor intenso y episodios de lluvias fuertes.
De hecho, una primavera cuya temperatura media termine por debajo de los valores normales puede contener varios días con máximas superiores a los 30 grados. Del mismo modo, una temporada con una señal de precipitaciones superiores a la media puede atravesar largos períodos sin lluvia y concentrar buena parte del acumulado en pocos eventos.
La intensidad de El Niño tampoco actúa de manera aislada. La OMM advierte que otros componentes del sistema climático, entre ellos las condiciones del océano Atlántico y la evolución del dipolo del océano Índico, pueden reforzar, reducir o modificar los efectos que habitualmente se asocian al fenómeno.
Para Villa Carlos Paz, Punilla y las Sierras de Córdoba, la señal de fondo será entonces una primavera atravesada por un El Niño fuerte y en proceso de intensificación, dentro de una provincia con tendencia a precipitaciones normales o superiores y temperaturas medias normales o inferiores a las habituales.
Lo que esa combinación produzca en cada semana —tormentas, períodos secos, cambios bruscos de temperatura o episodios de tiempo severo— seguirá dependiendo de los sistemas meteorológicos de corto plazo y deberá evaluarse con los pronósticos y alertas actualizados.
