La Casa Rosada no logra reunir los apoyos necesarios para eliminarlas definitivamente y concentra ahora las negociaciones en repetir el esquema utilizado en 2025. La reforma necesita una mayoría especial de 37 votos en el Senado y 129 en Diputados.
El Gobierno nacional volvió a poner la reforma electoral entre sus prioridades para el segundo semestre y busca avanzar en el Congreso con la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para las elecciones presidenciales de 2027, ante las dificultades que encontró su objetivo original de eliminarlas definitivamente.
El proyecto de reforma integral enviado por el Poder Ejecutivo ingresó al Senado el 22 de abril y comenzó a ser tratado por la Comisión de Asuntos Constitucionales en mayo. La iniciativa plantea, entre otros puntos, la eliminación de las PASO, modificaciones a la Boleta Única de Papel, cambios en las condiciones para conservar la personería de los partidos y nuevas reglas sobre financiamiento electoral. Hasta este sábado, el expediente continúa en comisión y no registra dictamen.
La resistencia que despertó la eliminación definitiva de las primarias, particularmente entre sectores de la UCR y el PRO, obligó a la Casa Rosada a revisar su estrategia. Frente a ese escenario, la alternativa que ganó terreno es suspenderlas únicamente para 2027, como ya ocurrió con las elecciones legislativas de 2025.
Los 37 votos que necesita el Gobierno
La reforma electoral tiene una dificultad adicional: no alcanza con una mayoría simple. La Constitución Nacional exige la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara para modificar el régimen electoral y de partidos políticos.
Eso significa que el oficialismo necesita reunir 37 votos afirmativos en el Senado y 129 en Diputados. La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios y depende necesariamente de acuerdos con bloques dialoguistas, fuerzas provinciales y legisladores que responden a gobernadores.
Las principales negociaciones están concentradas precisamente en ese sector. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, viene manteniendo conversaciones con mandatarios provinciales, mientras que Patricia Bullrich, como jefa del bloque libertario en la Cámara alta, tiene a su cargo buena parte de las gestiones parlamentarias.
El Gobierno pretende avanzar con la discusión durante septiembre, pero los apoyos todavía no pueden considerarse cerrados. Distintos gobernadores mantienen negociaciones más amplias con la Nación que incluyen recursos, obras y el Presupuesto 2027.
Por qué la suspensión aparece como salida
La propuesta original de Javier Milei es eliminar definitivamente las PASO. El Poder Ejecutivo sostiene que las primarias representan un gasto innecesario para el Estado y que las internas partidarias deberían ser resueltas y financiadas por cada fuerza política.
Sin embargo, varios sectores opositores consideran que las primarias constituyen una herramienta necesaria para ordenar coaliciones y definir candidaturas, una discusión que adquiere mayor importancia ante una elección presidencial como la de 2027.
Esa resistencia llevó al propio oficialismo a aceptar que la suspensión por una sola elección presenta mayores posibilidades de conseguir consenso que la eliminación permanente. La misma fórmula ya le permitió al Gobierno alcanzar una mayoría amplia en febrero de 2025, cuando el Senado aprobó la suspensión para aquel proceso electoral con 43 votos afirmativos, 20 negativos y seis abstenciones.
Ahora, el desafío es diferente: las próximas elecciones nacionales no serán legislativas sino presidenciales y distintos espacios opositores necesitan definir todavía cómo resolverán sus candidaturas.
La pelea por el armado de 2027
La discusión sobre las PASO aparece además en medio de un acelerado reordenamiento político rumbo a las presidenciales.
El oficialismo trabaja para ampliar su base de acuerdos con gobernadores y volvió a acercarse al PRO, mientras dentro de la oposición comenzaron también los movimientos para construir alianzas y definir candidaturas. El peronismo intenta ordenar sus diferencias internas y tiene entre sus objetivos evitar una reforma electoral que le quite una herramienta para dirimir la competencia entre sus distintos sectores.
La UCR y el PRO tampoco mostraron hasta ahora una posición uniforme favorable a eliminar las primarias. Dentro de esos espacios existen dirigentes que prefieren conservarlas o avanzar hacia algún sistema alternativo, incluso con elecciones internas no obligatorias.
También estuvo en discusión la posibilidad de incorporar nuevamente listas colectoras, una alternativa impulsada en las negociaciones con gobernadores para permitir que distintas estructuras territoriales confluyan detrás de una misma candidatura presidencial. La opción encontró objeciones incluso dentro del oficialismo y entre sus aliados, por lo que no existe todavía un acuerdo sobre su incorporación.
Por ahora, la iniciativa formal que se encuentra en el Senado continúa planteando la eliminación definitiva de las PASO. La suspensión para 2027 es la alternativa política con la que el Gobierno intenta destrabar una negociación que lleva varios meses y para la cual todavía necesita consolidar una mayoría especial.
La definición será clave no solo para determinar cómo se organizará el calendario electoral del próximo año, sino también para establecer de qué manera oficialismo y oposición elegirán a sus candidatos para disputar la Presidencia en 2027.
