El EAAF inició el análisis de los restos hallados en La Perla: “La tierra habló y denunció un pacto de silencio”

Tras más de dos meses de trabajo en el ex centro clandestino La Perla, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) cerró la etapa de excavaciones en el sector conocido como Loma del Torito y pasó al estudio de laboratorio de los restos óseos humanos recuperados, bajo cadena de custodia judicial.


En el predio que funcionó como uno de los principales centros de detención, tortura y exterminio de la última dictadura en Córdoba, el EAAF culminó una campaña de excavación que se extendió por más de 70 días. En ese período se removieron capas de suelo, se delimitaron áreas de interés y se recuperó una cantidad significativa de fragmentos óseos mezclados con tierra previamente removida, con indicios compatibles con antiguas fosas comunes.

Todo el material recolectado fue embalado y trasladado en seis cajas a laboratorio, donde comenzará el proceso de clasificación, análisis antropológico y estudios genéticos que podrían derivar en nuevas identificaciones de personas desaparecidas.

El abogado querellante Claudio Fresneda, que representa a 26 familias de víctimas y prevé incorporar más casos en los próximos meses, remarcó a Canal 10 que los hallazgos no sorprenden a quienes siguen las causas desde hace años, sino que ratifican hipótesis trabajadas por la Justicia federal. En ese contexto, sostuvo que lo ocurrido en Loma del Torito expone lo que durante décadas se intentó ocultar: “La tierra habló y denunció un pacto de silencio”, afirmó.

El cierre de la tarea en campo incluyó una recorrida por la zona intervenida junto a familiares y organismos de derechos humanos. Fresneda describió ese momento como un espacio de fuerte carga emotiva, donde cada fragmento recuperado se vive como una posibilidad concreta de dar nombre y sepultura a quienes aún permanecen desaparecidos.

El abogado subrayó además la responsabilidad pendiente de quienes pasaron por el lugar durante el terrorismo de Estado. Recordó que hubo cientos de colimbas y efectivos de Gendarmería que estuvieron destinados en La Perla, y que la colaboración de quienes tengan información es clave para reconstruir el destino de las víctimas. “Las familias necesitan saber para poder cerrar duelos abiertos hace décadas”, planteó.

La investigación sigue su curso en el Juzgado Federal Nº 3 de Córdoba, en el marco de las causas por delitos de lesa humanidad cometidos en el circuito represivo de La Perla. Para 2026 se proyectan nuevas intervenciones en otros sectores del predio, con la expectativa de localizar más evidencias y profundizar la búsqueda.

Para los organismos y familiares que acompañan el proceso, el paso de las palas al laboratorio marca el inicio de otra etapa: la del trabajo minucioso que puede transformar restos dispersos en historia identificada, y seguir desarmando, prueba por prueba, el silencio que durante años intentó tapar lo ocurrido en La Perla.

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