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Educación: solo 19 de cada 100 adolescentes argentinos llegan a los 15 años sin atraso escolar y con aprendizajes básicos

Un informe de Argentinos por la Educación revela que el indicador cayó desde el 26% registrado en 2009, pese a que la escolarización aumentó hasta el 97%. El país ocupa el séptimo lugar entre nueve naciones latinoamericanas al combinar asistencia, trayectoria educativa y conocimientos en Lectura y Matemática.


La Argentina consiguió ampliar el acceso de los adolescentes a la escuela durante las últimas décadas, pero ese avance no estuvo acompañado por una mejora en los aprendizajes. Actualmente, solo 19 de cada 100 jóvenes de 15 años están escolarizados, cursan el año correspondiente a su edad y alcanzan simultáneamente los conocimientos básicos de Lectura y Matemática, según un informe difundido este jueves 15 de octubre por Argentinos por la Educación.

El resultado representa un retroceso respecto de 2009, cuando el indicador alcanzaba al 26% de los adolescentes. Desde entonces, la proporción disminuyó de manera sostenida, mientras que la asistencia escolar creció del 90% al 97%.

Los datos surgen del estudio Índice de Resultados Escolares en América Latina: ¿Calidad vs. Inclusión?, elaborado por Martín Nistal y Lucía Vallejo, investigadores de Argentinos por la Educación, a partir de los resultados de las pruebas internacionales PISA 2025 y encuestas de hogares.

El trabajo compara la situación de nueve países latinoamericanos y ubica a la Argentina en el séptimo puesto, por debajo de Uruguay, Chile, Brasil, Perú, México y Colombia, y solamente por encima de Ecuador y Paraguay.

La investigación expone uno de los principales desafíos del sistema educativo argentino: lograr que la permanencia de los estudiantes dentro de las aulas se traduzca también en aprendizajes suficientes y trayectorias escolares sin retrasos.

Qué significa que solo el 19% llegue en tiempo y forma

El Índice de Resultados Escolares (IRE) combina tres condiciones que deben cumplirse simultáneamente: que el adolescente asista a la escuela, que curse el grado o año correspondiente a su edad y que alcance al menos el nivel 2 de desempeño en Lectura y Matemática de las pruebas PISA.

Ese nivel es considerado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como el umbral básico de competencias que permite aplicar conocimientos a situaciones habituales.

El 19% no significa que el 81% restante esté fuera de la escuela o carezca por completo de conocimientos básicos. Entre quienes no cumplen las tres condiciones pueden encontrarse adolescentes escolarizados con sobreedad, estudiantes que no alcanzan el nivel requerido en una de las materias y jóvenes que no asisten al sistema educativo.

De hecho, el 97% de los adolescentes argentinos de entre 15 y 16 años asiste a la escuela, una proporción que coloca al país en el segundo lugar regional, apenas por debajo de Chile, donde la cobertura alcanza el 99%.

La diferencia aparece al incorporar el avance escolar y los resultados de aprendizaje. Allí la Argentina desciende cinco posiciones y queda entre los tres países con menores resultados del grupo analizado.

Un deterioro sostenido desde 2009

La evolución histórica muestra que el problema no comenzó con la pandemia ni se limita a una evaluación aislada.

En 2009, el 26% de los adolescentes argentinos de 15 años reunía las tres condiciones consideradas por el índice. La proporción descendió al 23% en 2012, se mantuvo en ese nivel en 2018, bajó al 22% en 2022 y llegó al 19% en 2025.

Se trata de una disminución de siete puntos porcentuales en 16 años.

La Argentina es el único de los nueve países estudiados que registra una caída del indicador en todas las mediciones disponibles de la serie. Para la comparación histórica también debe considerarse que en 2009 había información comparable para seis países, mientras que el análisis actual incluye nueve. Los resultados argentinos de PISA 2015 fueron excluidos por problemas de muestreo de aquella edición.

El deterioro aparece especialmente vinculado con los aprendizajes. Entre los estudiantes evaluados por PISA, la proporción que alcanzó simultáneamente el nivel mínimo en Lectura y Matemática pasó del 47% en 2009 al 25% en 2025.

A esa dificultad se suma la sobreedad escolar, es decir, la situación de quienes cursan un año inferior al esperado para su edad.

Después de haber disminuido del 38% en 2009 al 16% en 2022, la sobreedad volvió a aumentar hasta el 21% en 2025. Esto significa que aproximadamente uno de cada cinco estudiantes argentinos de 15 años presenta retraso en su trayectoria escolar.

Cómo está la Argentina frente a otros países de América Latina

La comparación regional también muestra diferencias importantes entre países que comparten dificultades económicas y educativas.

Uruguay encabeza el Índice de Resultados Escolares con el 35%, seguido por Chile, con el 34%. Más atrás aparecen Brasil (25%), Perú (23%), México y Colombia (20% cada uno).

La Argentina alcanza el 19%, mientras que Ecuador registra el 14% y Paraguay, el 7%.

Uno de los aspectos destacados del estudio es que el nivel de riqueza de un país no garantiza mejores resultados educativos.

La Argentina tiene el tercer producto bruto interno per cápita más alto de los nueve países considerados, pero se ubica por debajo de Brasil y Perú, que presentan menores ingresos por habitante y mayores niveles de pobreza.

El economista especializado en educación Alejandro Morduchowicz señaló que el aumento de la cobertura escolar suele ocupar un lugar destacado en los discursos oficiales, mientras quedan relegados los problemas de aprendizaje.

“En Argentina las autoridades suelen jactarse del aumento de la cobertura, pero omiten los bajos resultados en el aprendizaje”, advirtió.

Para Morduchowicz, la comparación con países de mayores niveles de pobreza demuestra que las condiciones económicas y sociales no alcanzan, por sí solas, para explicar el desempeño argentino y obliga a revisar las políticas educativas.

El desafío de garantizar aprendizajes

El informe incorpora también las reflexiones de especialistas internacionales sobre las diferencias entre las trayectorias educativas de los países de la región.

Guilherme Lichand, profesor de la Universidad de Stanford, destacó que Brasil logró reducir la sobreedad y mejorar simultáneamente la proporción de estudiantes que alcanzan los niveles básicos de Lectura y Matemática después de la pandemia. En la Argentina, en cambio, ese último indicador continuó disminuyendo.

Por su parte, Nicolás Buchbinder, de la Universidad de Colorado Boulder, planteó que la experiencia regional permite identificar políticas que consiguieron un mejor equilibrio entre la ampliación de la escolarización y la adquisición de conocimientos.

Los especialistas coinciden en la importancia de sostener políticas de mejora de los aprendizajes, acompañar las trayectorias escolares y fortalecer el trabajo de las instituciones educativas.

Los resultados difundidos corresponden al conjunto del país y no permiten establecer conclusiones específicas sobre Córdoba ni sobre las escuelas de Villa Carlos Paz y Punilla.

El diagnóstico nacional deja, sin embargo, una conclusión central: la Argentina consiguió que más adolescentes permanezcan dentro del sistema educativo, pero todavía enfrenta grandes dificultades para garantizar que aprendan los contenidos fundamentales y avancen sin retrasos.

El desafío ya no pasa solamente por ampliar el acceso a la escuela, sino por mejorar lo que ocurre dentro de las aulas y asegurar que esa inclusión se traduzca en oportunidades educativas reales.

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