Los depósitos privados en moneda estadounidense superaron los USD 40.000 millones y los préstamos rondan los USD 24.000 millones. El Banco Central flexibilizó en junio las condiciones para financiar a empresas no exportadoras, aunque mantiene restricciones destinadas a evitar el descalce de monedas que contribuyó a la crisis de 2001.
Los depósitos privados en dólares alcanzaron niveles récord en el sistema financiero argentino y el Banco Central busca que una mayor proporción de esos fondos pueda transformarse en crédito, aunque mantiene las principales restricciones prudenciales establecidas después de la crisis de 2001.
El stock depositado por particulares y empresas llegó a USD 40.437 millones a mediados de julio, el nivel más alto en más de 25 años. Al mismo tiempo, los préstamos en moneda estadounidense rondaban los USD 24.000 millones.
Esto significa que los bancos están prestando aproximadamente seis de cada diez dólares que reciben de sus clientes, una proporción mucho mayor que al comienzo de la actual gestión, pero todavía por debajo de los niveles observados en otros períodos.
Qué pueden hacer los bancos con los dólares depositados
Desde la salida de la convertibilidad existe una regla central: los depósitos en dólares no pueden prestarse libremente a cualquier persona o empresa.
El Decreto 905/2002 buscó impedir que se repitiera uno de los problemas que agravaron la crisis de 2001: bancos que captaban depósitos en dólares y los prestaban a personas o empresas cuyos ingresos estaban exclusivamente en pesos.
Ante una fuerte devaluación, esos deudores podían quedar imposibilitados de cancelar sus obligaciones en moneda extranjera, generando además un problema para las entidades que debían devolver dólares a sus depositantes.
Por eso, durante más de dos décadas el crédito fondeado con depósitos en dólares quedó concentrado fundamentalmente en empresas exportadoras y actividades vinculadas con la generación de divisas.
La flexibilización que comenzó en junio
El Banco Central modificó parcialmente ese esquema mediante la Comunicación A 8446, aprobada en junio.
Desde entonces, una empresa que no genera dólares directamente también puede recibir financiamiento en esa moneda si presenta como respaldo a una compañía exportadora con ingresos comprobables en divisas.
Además, esa empresa exportadora debe constituirse como principal pagadora, lo que permite que el banco le reclame directamente ante un eventual incumplimiento del tomador del crédito.
La modificación amplió el universo de potenciales deudores, pero no liberó completamente el uso de los depósitos en dólares.
Una familia que cobra sus ingresos en pesos, por ejemplo, no quedó automáticamente habilitada para solicitar un préstamo personal o hipotecario financiado con los dólares depositados por otros clientes.
Por qué crecieron tanto los depósitos
Los depósitos privados en moneda estadounidense cerraron junio en torno a los USD 39.350 millones y continuaron aumentando durante julio.
El salto hasta los USD 40.437 millones estuvo impulsado, entre otros factores, por la acreditación en cuentas locales de pagos de capital e intereses de bonos públicos realizada en julio.
Desde el comienzo de la administración de Javier Milei, los depósitos en dólares dentro del sistema financiero aumentaron alrededor de USD 26.000 millones, según los registros relevados a mediados de julio.
El crecimiento constituye una fuente adicional de fondeo para los bancos y permite ampliar el crédito denominado en moneda estadounidense.
El crédito en dólares, uno de los segmentos más dinámicos
Los préstamos en dólares también crecieron con fuerza.
En junio, los bancos ya habían canalizado aproximadamente USD 23.300 millones hacia distintas líneas de financiamiento y, hacia mediados de julio, el stock se aproximaba a los USD 24.000 millones.
Una gran parte continúa destinada a la financiación y prefinanciación de exportaciones, precisamente porque esos tomadores generan los dólares necesarios para cancelar sus obligaciones.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, destacó la dinámica del financiamiento en moneda extranjera durante la presentación del último Informe de Política Monetaria y señaló que el objetivo ahora es que el crédito en pesos vuelva a crecer y se acerque al comportamiento observado en dólares.
El Central no planea bajar los encajes
Bausili también descartó, por ahora, reducir las exigencias de efectivo mínimo de los bancos para acelerar el otorgamiento de créditos.
El titular del BCRA afirmó el 6 de agosto que los niveles actuales de liquidez son adecuados y que la situación no justifica discutir una reducción de los encajes en este momento.
Los encajes son la porción de los depósitos que las entidades deben mantener disponible y no pueden transformar en préstamos.
En el caso de los depósitos en dólares cumplen además un papel particularmente sensible: parte de esos fondos integra las reservas brutas del Banco Central, aunque pertenecen a los depositantes y constituyen un pasivo del sistema financiero.
Por eso, las reservas brutas que informa diariamente el BCRA no deben interpretarse como dólares completamente disponibles para ser utilizados por el Gobierno.
El límite que todavía permanece
El crecimiento de los depósitos volvió a plantear hasta qué punto el sistema puede ampliar el crédito en dólares sin aumentar el riesgo financiero.
La regulación vigente permite una utilización mayor que en años anteriores, pero conserva el principio de que debe existir una fuente de repago vinculada a la moneda estadounidense o una garantía suficientemente sólida.
La discusión no pasa, por ahora, por liberar todos los dólares depositados para cualquier tipo de préstamo.
El Banco Central viene avanzando de manera gradual: primero permitió utilizar con mayor libertad dólares obtenidos por los propios bancos mediante deuda externa u obligaciones negociables y luego amplió las posibilidades para prestar depósitos a empresas no exportadoras que cuenten con el aval de exportadores.
La experiencia de 2001 continúa siendo el límite central del esquema: evitar que una expansión del crédito en dólares vuelva a generar una gran cantidad de deudores con obligaciones en moneda extranjera e ingresos exclusivamente en pesos.
