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Debate abierto sobre la continuidad pedagógica en los Centros Infantiles Municipales

jardin de infantes - archivoA comienzos de octubre, un grupo de padres que envía sus hijos al Centro Infantil Municipal N°1 planteó públicamente su queja porque de manera inconsulta y sin ningún tipo de explicación, el gobierno municipal procedió a cambiar de docentes el espacio pedagógico al que asisten niños que tienen desde 8 meses hasta 4 años.

A esto se suma que en junio de este año el municipio decidió cerrar el edificio original del CIM (ubicado al lado del Club Sarmiento, en barrio Obrero) y trasladarlo al CIM de barrio El Canal. Tras barajar otras alternativas (se habló de que podría funcionar en un espacio cedido por la iglesia San Francisco de Asís, ubicada al lado del hospital), finalmente se decidió que el CIM N°1 funcionará en las dependencias municipales (dispensario y EPADEL) de barrio Las Rosas Centro.

Al día de hoy, los cambios en la infraestructura de ese espacio no fueron concretados. “Las obras no se ven”, dijo Guillermo Barrera, papá de unos de los niños asistente.

Pero lo que más molestó a los padres fue el cambio de docentes, decidido de manera inconsulta. “Hasta hoy no hay ninguna notificación oficial de parte del municipio, informándonos sobre el cambio de maestras”, expresó.

Según relató el padre, desde la coordinación de los CIM, a cargo hoy de Nora Sanz, les dijeron a los papás que la rotación de docentes “es habitual”. Sin embargo no está claro cuál es el criterio que se tiene para definir el cambio del personal.

“Acá estamos hablando de niños, que generan un vínculo con su docente. Se genera una relación hasta maternal y de confianza. No se puede cortar ese vínculo por una cuestión de reorganización”, dijo Guillermo y remarcó: “Queremos que dejen de manejarse de esa manera”.

Los papás están a la espera que desde el municipio algún funcionario les explique cuál es el criterio de designación del personal de los CIM y remarcaron que tienen absoluta conformidad con la tarea que la docente que estaba a cargo venía desarrollando. “Estas cosas no tendrían que estar pasando”, dijo.

Desde aquel momento hasta hoy, la maestra en cuestión decidió renunciar. Y lo hizo en silencio y sin querer hacer declaraciones para evitar mayores inconvenientes.

La docente tenía tres años de desempeño laboral (siempre había estado en el CIM N°1) y no había solicitado ningún cambio de lugar.

Sobre este episodio en puntual, la directora de Desarrollo Social, Isabel Schoj, explicó a Radio Cyber que se trataba de una “restructuración del personal” y que la intención era trasladar la docente al CIM de barrio Colinas.

“Eso es lo que generó el enojo de los papás, al ver que sus niños iban a tener que cambiar de maestra. Cualquier mamá que haya dejado a sus niños en cualquier Centro Infantil o guardería, o en la escuela primaria o secundaria, sabe que las maestras pueden cambiarse perfectamente. Muchas veces están con carpetas médicas por maternidad, enfermedad o lo que sea. Si se tiene que mudar, se cambia de lugar. Entonces, desde mi punto de vista, esto no debería ser un problema”, dijo Schoj.

Una postura totalmente diferente  planteó el defensor del Pueblo, Alejandro Luchessi, quien ha tomado intervención en el tema a partir del pedido de los papás. Sostuvo que como pediatra y como docente, los cambios de maestras tienen un impacto en la formación de los niños.

“Conozco el campo psicosocial afectivo de una criatura y los logros educativos que se pueden alanzar entre los tres y cuatro años. Por ejemplo, hablamos del control de esfínteres, aprender a comer individualmente, los hábitos de higiene que son tan bien educados en los Centros Infantiles Municipales.

“Y en esto bien vale aclarar que no se trata de guarderías. Es decir, no es un depósito de niños sino que allí los chicos reciben un tratamiento prácticamente sustituto de lo que es el tratamiento de su mamá y su papá en el hogar”, señaló Luchessi a VillaNos Radio.

En este sentido afirmó que la tarea de los CIM es “muy importante” y abogó por lograr la continuidad de las docentes en cada espacio pedagógico. “Cuando se produce este tipo de movimiento, se origina también pérdida de esa continuidad pedagógica y pérdida de esa contención que necesitan los niños en los campos afectivos  a esa edad”, remarcó.

Luchessi también reparó en el hecho de que los papás no fueron atendidos por ningún funcionario para recibir alguna explicación sobre lo que estaba pasando. “Esto ha hecho tensar aún más la situación”, dijo.

Al respecto, Schoj dio su versión de los hechos y dijo que “no es cierto que no atendió a los papás”. “El mismo día que se desencadenó el problema los cité en mi oficina para que habláramos entre adultos para poder explicarles cuáles eran los inconvenientes por los cuales esta docente fue cambiada de un lugar a otro. Los padres querían que yo me fuera a reunir con ellos en el jardín y delante de los niños.

“Sabiendo que esto podría llevar a una serie de circunstancias poco amigables, preferí no hacer un escándalo delante de los niños. Yo me iba a dirigir a los papás correctamente, pero podía llegarse a una situación no muy amigable. Por eso ofrecí mi oficina dos veces: el mismo viernes (2 de octubre) que se desencadenó el problema y a la semana siguiente. Los padres no aceptaron venir a la reunión”, dijo Schoj.

Y remarcó: “Creo que querían que se genere el problema delante de los chicos y con prensa. Me parece que no corresponde tener a los niños como rehenes de esta situación. Me parece mejor solucionarla entre adultos”.

Por su parte, Guillermo insistió en que en ningún momento lograron hablar con los funcionarios. De hecho, al cierre de esta edición confirmó que todavía no habían logrado ningún encuentro. “Se ve que quieren dilatar el tema hasta que ya nadie se acuerde de lo que estamos planteando”, se quejó.

 

Funcionamiento

En nuestra ciudad hay cinco Centros Infantiles Municipales (en barrio Las Rosas Centro, El Canal, Colinas, La Quinta I y III Sección). Una exfuncionaria municipal (Alicia Bergamín) dejó en La Jornada Web un extenso comentario en el que alude a las ordenanzas sancionadas y que regulan el trabajo de estas entidades.

Así, por ejemplo, menciona que en 1965 por ordenanza 346, se crea la Guardería Infantil Municipal “para la atención de los niños cuyos padres, por razones de trabajo no pueden prestarle la atención y asistencia necesaria”.

Posteriormente (sin datos de año) se hacen cargo de la Guardería las Hermanas Franciscanas de María (Ord.441 cesión en préstamo a la Congregación), en 1975 se constituye una Comisión Pro-ayuda a la Guardería luego del alejamiento de la Ciudad de la Congregación (decreto 318 de Daniel Zilli, intendente Municipal).

El decreto 971 de 1985, bajo la intendencia de León Grimberg, se aprueba reglamento de funcionamiento y requisitos. En los considerandos se menciona que “las guarderías municipales son Instituciones socio-educativas que asisten a las familias de escasos recursos que no pueden cuidar y atender a sus hijos menores, en especial aquellos casos en que la madre trabaja fuera del hogar. Que deben facilitar el encuentro del niño con su familia y mantener un intercambio permanente. Que se debe ofrecer al niño dieta balanceada y las comodidades necesarias para garantizar su bienestar durante la permanencia en la Institución”.

En el año 1984 figura como dato importante la asistencia de 114 niños.

Schoj dijo que hoy esa población asciende a entre 60 y 65 niños por cada CIM. Además indicó que en cada Centro hay tres salas y que se estaría por abrir una sala más en Colinas. “Hay una maestra en cada sala y una auxiliar. El horario de funcionamiento es de 07:30 a 14:30”, precisó.

Consultada sobre si la cantidad de espacios alcanza a satisfacer la demanda, la funcionaria respondió: “Por las demoras que tenemos para atender a quienes están en lista de espera, creo que los espacios son suficientes. Por supuesto cuando uno ofrece más espacios, hay más demandas. Lo hemos visto en el hospital; pero no tenemos urgencias”.

 

Nota correspondiente a la edición n° 389 del semanario La Jornada, del 18 de octubre de 2015.

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