El ministro de Seguridad de Córdoba habló este lunes sobre el crimen de la adolescente, reconoció el reclamo de la familia, explicó por qué el acusado no fue detenido antes y apuntó contra las declaraciones falsas que, según sostuvo, complicaron la búsqueda.
El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, formuló este lunes una serie de definiciones sobre el crimen de Agostina Vega, la adolescente de 14 años hallada sin vida en barrio Ampliación Ferreyra, y defendió el trabajo de los investigadores en medio de los cuestionamientos por los primeros días de la búsqueda.
El funcionario sostuvo que la investigación tuvo un giro decisivo después de las primeras 48 a 72 horas, cuando comenzó a caer la hipótesis inicial de encontrar a la adolescente con vida. Según explicó, al principio existía un “cauto optimismo”, pero esa expectativa se modificó cuando la Fiscalía reunió elementos vinculados al accionar de Claudio Barrelier, el único detenido.
Quinteros afirmó que el acusado “desvió la investigación” durante esas primeras horas y sostuvo que recién el martes el fiscal tuvo elementos suficientes para vincularlo formalmente con la desaparición de Agostina. “Todo hacía pensar que lo único que había hecho era la privación ilegítima, posteriormente nos dimos cuenta que podíamos estar en presencia de un crimen”, señaló.
Una de las explicaciones centrales estuvo vinculada a la denuncia inicial. El ministro precisó que la presentación se realizó el domingo a las 8:42 en una Unidad Judicial y sostuvo que, de acuerdo con la data de muerte señalada en la causa, Agostina habría fallecido entre las 22 del sábado y las 2 de la madrugada del domingo. “Suponemos que cuando se formuló la denuncia Agostina ya estaba sin vida”, expresó.
El titular de Seguridad también explicó por qué no se allanó antes la vivienda de Barrelier. Según planteó, durante las primeras horas el detenido no aparecía como sospechoso directo del crimen, sino como alguien que habría facilitado un encuentro entre Agostina y otra persona. Recién después de nuevos testimonios y medidas de prueba, la investigación se orientó de lleno hacia él.
La pista del Ford Ka y el hallazgo
Quinteros reveló que uno de los datos clave fue el recorrido de un Ford Ka negro. Según indicó, Barrelier habría pedido prestado ese vehículo el lunes posterior a la desaparición, fue a su casa, cargó distintos elementos y luego fue captado por una cámara en el ingreso a Ampliación Ferreyra, la zona donde finalmente apareció el cuerpo de Agostina.
El ministro remarcó que el hallazgo fue resultado del trabajo investigativo y no de un dato externo. “Nadie aportó un dato externo que nos llevara al cuerpo”, afirmó, al destacar el cruce de cámaras, recorridos y pericias que orientaron los rastrillajes hacia ese sector de la ciudad de Córdoba.
También apuntó con dureza contra la conducta procesal de Barrelier. Sostuvo que declaró dos veces y que en ambas oportunidades mintió, además de intentar instalar pistas falsas. “No solo mintió, sino que intentó sembrar pistas falsas, desviar la investigación”, afirmó el funcionario.
En uno de los tramos más fuertes de sus declaraciones, Quinteros calificó al acusado como una persona “sádica” y “psicópata”, y sostuvo que el caso debe marcar “un punto de inflexión” para Córdoba. También cuestionó que Barrelier hubiera estado en libertad pese a una causa anterior por privación ilegítima de la libertad iniciada en 2025.
El reclamo de la familia
Quinteros reconoció además el malestar de los familiares de Agostina, especialmente del abuelo de la adolescente, quien había reclamado públicamente mayor presencia del ministro durante la búsqueda. El funcionario dijo que comprendió el dolor de la familia y explicó que mantuvo contacto permanente con el padre de la joven, aunque admitió que su ausencia junto a otros allegados generó enojo.
“Usted esperaba que yo estuviera y no estuve”, contó Quinteros que le dijo al abuelo de Agostina. En ese marco, señaló que el pedido de disculpas fue personal y que no interpretó el reclamo como una crítica al trabajo profesional de los investigadores, sino como una demanda humana de acompañamiento en medio de la búsqueda.
El domingo por la noche, el gobernador Martín Llaryora y Quinteros recibieron a familiares de la adolescente. Tras ese encuentro, los abuelos de Agostina señalaron que el Gobierno se comprometió a poner recursos humanos y tecnológicos para avanzar en la investigación si hubiera más personas involucradas.
El ministro también vinculó el caso con una problemática más amplia de pedidos de paradero en la provincia. Según los datos que expuso, durante 2025 se registraron 1.667 pedidos de búsqueda de personas y activaciones de protocolo en Córdoba, de los cuales 805 correspondieron a menores de edad.
La causa continúa con medidas judiciales y pericias pendientes, entre ellas los informes forenses definitivos. Mientras tanto, Barrelier permanece detenido y bajo custodia en el complejo penitenciario de Bouwer, donde el Servicio Penitenciario desmintió un intento de suicidio, aunque confirmó que se activó un protocolo preventivo por la presencia de ideas suicidas detectadas durante controles médicos y psicológicos.

































