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Caserio lanzó desde Villa Carlos Paz el primer armado cordobés alineado con Kicillof

Villa Carlos Paz fue escenario del primer movimiento visible en Córdoba de un espacio político alineado con el gobernador bonaerense Axel Kicillof. La reunión se realizó el pasado lunes 16 en el Hotel Mónaco, impulsada por el exsenador nacional Carlos Caserio, y reunió a intendentes, jefes comunales, concejales, dirigentes sindicales y militantes, con fuerte presencia de Punilla pero también con participación de referentes de otros departamentos de la provincia.

Aunque la convocatoria fue presentada inicialmente como una instancia de conversación política y no como un acto partidario tradicional, el propio Caserio terminó de definir su alcance días después, al confirmar en una entrevista con VillaNos Radio que el encuentro fue pensado como el primer paso para promover en Córdoba una construcción alineada con Kicillof. En ese marco, sostuvo que “tenemos que luchar en el 2027 para tener un gobierno peronista” y explicó que, dentro de ese escenario, “me pareció que Axel era la mejor alternativa”.

La actividad tuvo como uno de sus invitados centrales al ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, que participó presencialmente del encuentro. Más tarde, Kicillof se sumó a través de una comunicación virtual ante los asistentes, aportando una señal política directa a una reunión que ya de por sí funcionaba como gesto de armado.

Un encuentro con base en Punilla y proyección provincial

La elección de Villa Carlos Paz no fue casual. Caserio explicó que el punto de partida fue su propio anclaje territorial y reconoció que esta región sigue siendo el espacio donde mantiene mayor presencia política. Al mismo tiempo, remarcó que la convocatoria superó rápidamente ese núcleo inicial, ya que se sumaron dirigentes de distintos puntos de Córdoba que, según relató, al enterarse del encuentro “se invitaron solos”.

Entre los asistentes estuvieron, entre otros, el intendente de Pascanas, Rodolfo Filipponi; el jefe comunal de San Roque, Tito Bustamante; el intendente de Mayu Sumaj, Fabián Flores; el intendente de San Antonio de Arredondo, Ariel Moyano; el presidente del Concejo Deliberante de Cosquín, Rodolfo Milani; y el concejal de Villa Carlos Paz, Carlos Quaranta. También participaron dirigentes gremiales ligados a la CGT Córdoba, como Ilda Bustos, Héctor Morcillo y Ezequiel Morcillo.

La composición del encuentro no fue un dato menor. Más que mostrar una foto de aparato, buscó exhibir una mesa política amplia, con presencia institucional, sindical y territorial, alrededor de una agenda que Caserio y otros participantes vinculan con el trabajo, la producción y el federalismo.

En su mensaje remoto, Kicillof planteó que el desafío del peronismo es construir una alternativa frente al rumbo económico del gobierno de Javier Milei. Y llamó a recomponer la unidad, sumar sectores sociales y políticos y reorganizar el movimiento en torno al empleo, la justicia social y la producción.

“Un encuentro, no un acto”

Caserio insistió en que la reunión no fue concebida como una demostración de fuerza, sino como una instancia inicial para escuchar a la militancia y a la dirigencia. Contó que la intención era “hacer un encuentro, no un acto”, para empezar a tomar dimensión de cómo se ordena el peronismo frente al escenario nacional y qué volumen puede tener en Córdoba una referencia ligada a Kicillof.

También aclaró que el espacio no busca copiar una estructura partidaria clásica. Según su visión, el gobernador bonaerense piensa en una construcción “no tradicional”, con identidad propia y “un nombre distinto”. En esa línea, Caserio mencionó el sello Movimiento Derecho al Futuro y señaló que ese será, por ahora, el marco bajo el cual intentarán darle continuidad a este armado en territorio cordobés.

La apuesta, dijo, no es sólo expresar simpatía por una figura nacional, sino participar desde Córdoba en la discusión política de los próximos años. “Queremos ser parte y queremos decir las cosas que queremos defender de Córdoba”, planteó, marcando una diferencia frente a los armados diseñados exclusivamente desde Buenos Aires.

El exsenador también situó esta movida en relación con el peronismo cordobés. Consideró que el oficialismo provincial nunca se integró de lleno a una estrategia nacional de respaldo a un candidato peronista y aventuró que, esta vez, Córdoba difícilmente tenga postulante propio a la Presidencia, como ocurrió en 2023 con Juan Schiaretti. En ese contexto, su lectura es que hay margen para construir desde ahora una referencia que llegue con volumen político a 2027.

Ese diagnóstico se apoya, además, en una crítica frontal al gobierno de Milei. Caserio definió el momento actual como uno de los peores de la historia reciente, cuestionó con dureza el rumbo económico y advirtió que el país corre el riesgo de desmantelar su entramado productivo para quedar cada vez más atado a un modelo primarizado y dependiente.

En ese marco, vinculó directamente la reunión de Villa Carlos Paz con una tarea política más amplia. Dijo que el encuentro tuvo “mucha repercusión nacional” y sintetizó el objetivo inmediato con una frase que funciona casi como hoja de ruta: “creo que lo primero que tenemos que construir es el axelismo”.

Así, lo que comenzó como una reunión de dirigentes y militantes en el Hotel Mónaco terminó mostrando algo más: el intento de abrir en Córdoba un primer espacio organizado alrededor de la figura de Axel Kicillof, con Caserio como articulador, Villa Carlos Paz como punto de partida y la mira puesta, sin demasiados rodeos, en la disputa política de 2027.

Nota correspondiente a la edición n° 621 del periódico La Jornada, del 25 de marzo de 2026.

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