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Bugliotti: “Carlos Paz se ha convertido en Carlos Miseria Paz”

Euclides “Tati” Bugliotti volvió a cuestionar con dureza la política urbanística de Villa Carlos Paz y apuntó directamente contra Esteban Avilés. Aseguró que las restricciones municipales frenan inversiones privadas y afirmó que el intendente no atiende sus llamados. Como contracara, mostró el fuerte desarrollo que impulsa en Pro Racing, en jurisdicción de Malagueño pero pegado al límite de la ciudad.


“Carlos Paz se ha convertido en Carlos Miseria Paz”.

Con esa frase, Euclides “Tati” Bugliotti condensó una de las críticas más duras que viene sosteniendo contra la política urbanística de Villa Carlos Paz y la gestión del intendente Esteban Avilés.

Durante una extensa entrevista en el streaming La Voz en Vivo, el titular del Grupo Dinosaurio aseguró que las restricciones municipales desalientan inversiones privadas, afirmó que el jefe comunal no responde sus llamados y contrapuso esa situación con los proyectos que actualmente impulsa en otros puntos de Córdoba.

Pero hay uno que vuelve especialmente significativa la comparación: Pro Racing.

El predio está en jurisdicción de Malagueño, prácticamente pegado al límite con Villa Carlos Paz. Allí Bugliotti proyecta un desarrollo de gran escala con nuevas superficies comerciales, gastronomía, entretenimiento, servicios y, en una etapa posterior, alojamiento turístico.

Es decir: buena parte del mercado al que apunta está directamente vinculado con Villa Carlos Paz, aunque la inversión quede del otro lado de su ejido.

“Podemos hacer un Carlos Próspero Carlos Paz”, contrapuso el empresario.

“No permite construir”

Bugliotti no presentó el conflicto como una dificultad exclusivamente propia.

“Casi todo el sector desarrollista tiene un severo problema con la Municipalidad de Carlos Paz porque no permite construir”, afirmó.

Su cuestionamiento apunta a las restricciones que la ciudad sostiene sobre determinados tipos de edificaciones, superficies y desarrollos de escala y que, desde su mirada, terminan desalentando inversiones capaces de generar actividad económica, empleo y nuevos servicios.

Allí aparece el fondo de una discusión que excede al propio empresario: qué tipo de crecimiento urbano quiere Villa Carlos Paz y hasta dónde deben llegar las limitaciones impuestas a los grandes emprendimientos privados.

Bugliotti tiene una respuesta clara. Considera que el esquema vigente cerró posibilidades que la ciudad podría haber aprovechado y que parte de esas inversiones terminan buscando otros territorios.

Pro Racing aparece hoy como su ejemplo más concreto.

Pro Racing, a metros del límite

Bugliotti aseguró que allí avanza con un proyecto de una escala considerable.

Habló de grandes estructuras destinadas a actividades comerciales y de un paseo abierto que combinará gastronomía, entretenimiento y servicios. Entre las propuestas mencionó cine, gimnasio, juegos, locales gastronómicos, espacios comerciales y una tienda ancla.

A eso pretende sumar, en una etapa posterior, una torre para alquiler turístico diario.

El empresario señaló además que incorporó terrenos vecinos y habló de un conjunto de aproximadamente 10 hectáreas, con más de 22 mil metros cuadrados de construcción proyectada.

La dimensión física del emprendimiento se refleja también en otro dato que aportó.

“Son 400 contenedores que vienen para hacer el Pro Racing”, afirmó.

Según anticipó, los primeros comenzarían a llegar el 12 de octubre.

La ubicación es central para entender la lectura política que hace Bugliotti. Aunque el desarrollo quede formalmente en Malagueño, se encuentra inmediatamente asociado al ingreso, el movimiento comercial y el flujo turístico de Villa Carlos Paz.

En los hechos, el empresario proyecta levantar a pocos metros del límite municipal una oferta destinada en buena medida al mismo público que consume, se aloja o circula por la ciudad.

Inversiones de un lado y del otro del límite

El contraste territorial atraviesa buena parte del planteo de Bugliotti.

Mientras acelera Pro Racing fuera del ejido, asegura que dentro de Villa Carlos Paz posee tierras e iniciativas cuyo desarrollo encuentra obstáculos.

Según afirmó, compró alrededor de 100 hectáreas en el sector cercano al límite con Malagueño y analizó para ellas distintos proyectos, entre los que mencionó generación de energía, una terminal y un parque de características autóctonas.

Uno de los emprendimientos sobre los que dio mayores precisiones fue el fotovoltaico.

“Lo tenemos aprobado por EPEC y ya por la Secretaría de Energía”, aseguró.

Bugliotti destacó como una ventaja la proximidad de infraestructura eléctrica —“la energía hay que conectarla a un cable”, graficó— y mencionó también la posibilidad de incorporar baterías para almacenamiento.

En la entrevista habló de cifras elevadas de inversión, aunque sin desarrollar con suficiente precisión la potencia ni la capacidad final del sistema.

También volvió sobre una propuesta para construir una terminal, que imaginó ejecutada por el grupo empresario y posteriormente articulada de alguna manera con el sector público.

En este caso no describió un proyecto aprobado ni una obra en ejecución, sino una alternativa que asegura haber planteado.

El antecedente del Automóvil Club

La relación conflictiva con la política urbanística local tiene para Bugliotti un antecedente especialmente significativo.

El empresario recordó el proyecto que intentó desarrollar sobre los terrenos del Automóvil Club Argentino ubicados en el ingreso a Villa Carlos Paz.

Según relató, la propuesta había tenido inicialmente una recepción favorable, pero finalmente no pudo avanzar.

En su reconstrucción, ese episodio terminó incidiendo en la decisión de volcar inversiones hacia Pro Racing.

“Me puse y compré el Pro Racing de mi hermano y de mi sobrino”, recordó.

Después, agregó, incorporó aproximadamente otras cinco hectáreas al predio.

La secuencia es la que Bugliotti utiliza para respaldar su crítica: un proyecto que no logró materializar como pretendía dentro de Villa Carlos Paz y una inversión de gran escala que terminó consolidando inmediatamente del otro lado del límite municipal.

El choque directo con Avilés

La controversia no se limita a las normas.

Bugliotti personalizó buena parte de su reclamo en el intendente Esteban Avilés.

“No me atiende el teléfono”, afirmó.

Durante la entrevista aseguró haber intentado comunicarse reiteradamente y habló incluso de siete llamados sin respuesta.

Para el empresario, la dificultad no pasa entonces solamente por las reglas urbanísticas que condicionan sus proyectos, sino también por la ausencia de un canal político para discutirlos.

Es allí donde su cuestionamiento adquiere su tono más duro.

“Carlos Paz se ha convertido en Carlos Miseria Paz”, lanzó.

Y frente a esa definición planteó la contracara que, según su visión, podría alcanzarse con otra política hacia la inversión privada:

“Podemos hacer un Carlos Próspero Carlos Paz”.

Inversiones que avanzan en otros puntos de Córdoba

Bugliotti respaldó su cuestionamiento a Villa Carlos Paz enumerando otros desarrollos que el Grupo Dinosaurio tiene actualmente en marcha o en carpeta.

Uno de ellos es la reconversión del predio del Orfeo.

El empresario explicó que abandonó la idea inicial de instalar allí un gran centro médico porque no encontró operadores dispuestos a realizar una inversión significativa sobre un inmueble ajeno.

“Nadie quiere hacer una inversión tan grande en tierra ajena”, señaló.

La nueva propuesta apunta a un desarrollo comercial de aproximadamente 18 mil metros cuadrados, preservando la estructura existente.

“No se puede tocar nada, el Orfeo no se lo puede tocar”, afirmó.

También describió avances en el complejo del Tropezón, donde mencionó una torre corporativa, estacionamientos, supermercado y otros espacios comerciales.

Para una etapa posterior habló del posible desembarco de una marca internacional cuya identidad, aseguró, no puede revelar por una cláusula de confidencialidad.

Los proyectos aportan contexto a su planteo sobre Villa Carlos Paz. Bugliotti busca mostrar que su crítica no surge de una retracción propia de las inversiones sino, precisamente, de la situación contraria: dice tener proyectos y voluntad de ejecutarlos, pero sostiene que en la ciudad encuentra barreras que no enfrenta del mismo modo en otras jurisdicciones.

“Nunca he tenido tanta posibilidad de invertir”

Esa posición está atravesada además por una lectura particular del momento económico.

“Yo, los 86 años que tengo, nunca he tenido tanta posibilidad de invertir”, afirmó.

Bugliotti valora especialmente la desaceleración de la inflación y la previsibilidad que, a su juicio, empieza a recuperarse para proyectar inversiones de largo plazo.

Eso no significa que describa una economía sin dificultades.

“Acá hoy estamos todos mal”, admitió.

Y al referirse a los negocios de menor escala fue todavía más enfático: “Los chiquitos están mal, mal, muy mal, muy mal”.

Su diagnóstico traza así dos planos diferentes: observa condiciones que considera más favorables para grandes inversiones de largo plazo, pero reconoce al mismo tiempo las dificultades del consumo y de los pequeños comercios.

Su respaldo al rumbo nacional

En ese marco, Bugliotti expresó además su apoyo al gobierno de Javier Milei.

“Yo lo voté a Milei”, señaló.

Defendió particularmente el equilibrio de las cuentas públicas —“el déficit fiscal cero es ideal”— y pidió tiempo para que el programa económico muestre resultados.

“Tengan paciencia. Aguantemos, aguantemos”, sostuvo.

Eso no le impidió formular críticas sobre algunos aspectos, entre ellos las altas tasas de interés y las dificultades de financiamiento.

Pero su evaluación general resulta importante para interpretar el conflicto local.

Bugliotti no atribuye la falta de inversiones que denuncia en Villa Carlos Paz a una retracción propia frente al escenario económico nacional. Por el contrario, afirma atravesar uno de los períodos en los que encuentra mayores posibilidades para invertir.

Y es justamente desde esa posición desde donde carga contra las políticas municipales.

Una discusión que va más allá de Bugliotti

La dureza de las frases puede concentrar la atención en el enfrentamiento personal con Avilés, pero detrás aparece una discusión más profunda para Villa Carlos Paz.

Malagueño viene recibiendo desarrollos inmediatamente próximos al límite y algunos de ellos pueden captar inversión, empleo, actividad comercial y consumo estrechamente vinculados con la ciudad turística, aun cuando queden formalmente fuera de su jurisdicción.

Bugliotti sostiene que las restricciones urbanísticas locales son responsables de ese desplazamiento.

La discusión de fondo, sin embargo, es más amplia: cómo compatibilizar inversión privada, infraestructura disponible, densidad urbana, ambiente, usos del suelo y planificación territorial en una ciudad que tiene límites físicos y urbanos cada vez más tensionados.

Pro Racing convierte ese debate en algo particularmente visible.

De un lado del límite, Bugliotti asegura encontrar restricciones para desarrollar sus tierras y afirma que el intendente no responde sus llamados.

Del otro, en Malagueño pero pegado a Villa Carlos Paz, avanza con un emprendimiento que pretende transformar en un nuevo polo comercial, recreativo y turístico.

Es en esa frontera, más que en la provocación verbal, donde su planteo adquiere verdadera dimensión urbana y política.

“Carlos Paz se ha convertido en Carlos Miseria Paz”, disparó.

La pregunta que queda abierta es si Villa Carlos Paz está protegiendo mediante sus restricciones un modelo de ciudad que considera necesario sostener o si, como afirma Bugliotti, está haciendo que inversiones destinadas a aprovechar su propio mercado terminen construyéndose apenas del otro lado de sus límites.

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