El plantel del “Pirata” recorrió este lunes la Circunvalación en un colectivo descapotable para celebrar con sus hinchas el histórico título del Torneo Apertura. La fiesta, que había comenzado tras el triunfo ante River, desbordó el Kempes, el Patio Olmos y distintos puntos de la capital cordobesa.


La fiesta de Belgrano no terminó con la vuelta olímpica en el Mario Alberto Kempes. Después de la histórica consagración ante River, el pueblo pirata volvió a salir masivamente a las calles este lunes para acompañar la caravana del campeón, en una celebración que pintó de celeste buena parte de la ciudad de Córdoba.

El festejo tuvo que ser reprogramado justamente por la magnitud de la celebración inicial. El domingo, tras el triunfo 3-2 en la final del Torneo Apertura, la cantidad de hinchas que copó las calles hizo imposible que el colectivo descapotable avanzara por el recorrido previsto. Por eso, el club decidió trasladar la caravana para este lunes y organizar una vuelta olímpica por el anillo de Circunvalación.

La caravana comenzó desde el predio de Villa Esquiú, donde los jugadores subieron al micro descapotable con la copa y partieron cerca de las 15. El recorrido avanzó por Circunvalación Sur hacia el norte, con miles de hinchas esperando en puentes, banquinas y accesos para saludar al plantel que le dio a Belgrano el primer título de Primera División de su historia.

La postal fue imponente: familias enteras con camisetas, banderas colgadas de autos, bocinazos, humo celeste, canciones de cancha y una ciudad tomada por la emoción de un logro que parecía reservado para los sueños más difíciles. En distintos puntos del recorrido, los jugadores respondieron con saltos, cánticos y la copa en alto, mientras el micro avanzaba lentamente en medio de una multitud que buscaba quedar cerca de sus nuevos ídolos.

El club había pedido vivir la celebración “con alegría”, cuidar a la gente y disfrutar “en paz del título más importante en la historia del fútbol cordobés”. El mensaje apuntó a ordenar una jornada masiva, atravesada por la euforia de un pueblo que venía de vivir una noche única en el Kempes.

La fiesta había empezado apenas terminó la final. En el estadio, los jugadores dieron la vuelta olímpica, Nicolás “Uvita” Fernández fue levantado en andas por sus compañeros y el plantel celebró sobre un micro descapotable dentro de la pista olímpica. Afuera, el centro de Córdoba se convirtió en otro epicentro: miles de hinchas coparon el Patio Olmos y alrededores, con festejos que se extendieron durante toda la noche.

La celebración también tuvo un capítulo bien cordobés con el cuarteto. Tras la consagración, parte del plantel llegó a Jesús María para sumarse al show de La Mona Jiménez en el Festival Nacional del Cuarteto. Los jugadores subieron al escenario, cantaron y bailaron junto al músico, en una escena que terminó de unir dos pasiones populares de la provincia: fútbol y música.

El título de Belgrano tiene un peso histórico enorme. No sólo por haber llegado ante River, en Córdoba y con una remontada agónica, sino porque coronó a un club que esperó más de un siglo para levantar un trofeo de Primera División. La caravana de este lunes fue mucho más que un festejo deportivo: fue la manera en que una ciudad acompañó a un equipo que acaba de entrar para siempre en la memoria grande del fútbol cordobés.

Fotos: X Belgrano

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