La Casa para la Memoria de la COOPI fue escenario de una jornada artística y comunitaria que reunió a estudiantes de la Escuela Presidente Sarmiento, docentes, integrantes de Arde Mosaico y referentes de distintas instituciones. La propuesta incluyó la instalación de un mural inspirado en el pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo.
Una hermosa jornada de intervención artística comunitaria se llevó adelante este viernes 28 de agosto en la Casa para la Memoria de la COOPI.
Cerca de 40 personas de diferentes instituciones se sumaron a esta actividad, que contó con la participación de la agrupación “Arde Mosaico”; estudiantes de 5.º grado de la Escuela Presidente Sarmiento (acompañadxs por docentes y directivos) y estudiantes de la sede Villa Carlos Paz de la Universidad Provincial de Córdoba (UPC).
También fueron parte del encuentro estudiantes del Instituto Parroquial Bernardo D’Elia que minutos antes habían participado del espacio “Del aula a la radio”, en VillaNos Radio.
Vale destacar que la actividad se realizó en el marco de los 10 años de la sentencia de la megacausa La Perla – Campo de la Ribera y D2, un proceso judicial fundamental en la construcción de memoria y justicia sobre los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado en Córdoba. Entre los hechos juzgados se encuentra la desaparición de Silvia Graciela Suárez Forne de Martínez, cuya historia también forma parte de esta memoria que seguimos construyendo colectivamente.
Sara Moyano y Carmen Ferreyra fueron las encargadas de dar la bienvenida en nombre del Consejo de Administración de la COOPI. Tras ello, se compartió la historia de Silvia Graciela Suárez y la lucha de la COOPI por recuperar esta Casa y convertirla en un espacio de memoria y de promoción de los derechos humanos.
Los derechos desde la mirada de las infancias
La jornada tuvo un fuerte componente pedagógico. Lxs estudiantes participaron de actividades destinadas a pensar los derechos, la memoria y aquello que cada unx considera importante para su vida y para la sociedad.
Entre las consignas, se les pidió que dibujaran aquello que los representaba o lo que deseaban transformar. Los dibujos abordaron intereses personales, sueños y preocupaciones sociales.
Uno de los estudiantes dibujó su deseo de convertirse en futbolista; otro eligió representar su gusto por las películas. Una de las participantes plasmó un micrófono como símbolo de su interés por cantar y expresarse.
También aparecieron preocupaciones vinculadas al ambiente y a la violencia de género. Una de las niñas contó: “A mí me tocó un papelito que decía qué me gustaría que cambie algo en el mundo. Y yo elegí que no haya basura”.
Otra estudiante realizó un dibujo con un mensaje contra la violencia hacia las mujeres: “Yo había dibujado una mujer con un cartel que decía ‘no a la violencia contra las mujeres’, porque ahora hemos estado viviendo muchos casos de mujeres desaparecidas”.
La propuesta permitió abordar contenidos vinculados con la última dictadura cívico-militar y los derechos humanos desde una perspectiva cercana a las experiencias de los chicos y chicas.
50 pañuelos por los 50 años
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la instalación de la imagen del pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo con la bandera argentina, hecha con la técnica de mosaiquismo. La obra propone conjugar tres conceptos: memoria, identidad y soberanía.
Graciela Gambino y Natalia Esteves forman parte de la agrupación “Arde Mosaico”, que a lo largo de todo 2026 ha encarado el proyecto “50 pañuelos por los 50 años”, en referencia a la conmemoración de las cinco décadas del golpe cívico-militar.
“Somos un grupo de mujeres que hacemos intervenciones artísticas en mosaico con perspectiva de género y derechos humanos”, explicó Graciela.
La propuesta también incluyó un “Punto Mosaico”, una actividad abierta en la que cada participante realizó una pequeña pieza para llevarse a su casa o regalar a otra persona. “La idea de esta actividad es armar de forma colaborativa entre todos y trabajar la identidad”, añadió Natalia.
En ese sentido, señaló que el ejercicio parte de la idea del fragmento: “Pensar desde el fragmento, desde el pedacito del mosaico frío, y uniendo esos fragmentos y poder trabajar lo que es la identidad, la memoria”. La experiencia, agregó, no termina cuando concluye el taller: “Uno se lleva ese mosaico a su hogar, a su refugio, a su biblioteca, lo comparte, lo regala y sigue construyendo identidad y memoria”.
La instalación del pañuelo en la Casa para la Memoria de la COOPI fue pensada como el comienzo de una intervención artística de mayor escala. La intención es que la pared pueda seguir incorporando nuevas obras y propuestas.
La jornada concluyó con una intervención musical a cargo de estudiantes y docentes de la Escuela Presidente Sarmiento, que interpretaron en vivo la canción “Pañuelito Blanco”, de Canticuénticos.
De esta manera, la actividad cerró con una propuesta que reunió diferentes lenguajes —el mosaico, el dibujo, la palabra y la música— para abordar la memoria y los derechos humanos desde una experiencia colectiva.
El pañuelo instalado en una de las paredes de la Casa para la Memoria de la COOPI quedó así como una huella en el espacio y, al mismo tiempo, como el primer paso de una intervención que busca seguir creciendo con la participación de la comunidad.
Fuente: VillaNos Radio
