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Andy Burnham asumió como primer ministro británico y prometió una nueva etapa

El exalcalde de Manchester reemplazó a Keir Starmer tras una transición interna del Partido Laborista. Es el séptimo jefe de Gobierno del Reino Unido en una década y llega con la promesa de enfrentar el costo de vida, mejorar los servicios públicos y descentralizar el poder.


Andy Burnham asumió este lunes como nuevo primer ministro del Reino Unido, después de que el rey Carlos III le encargara formalmente la formación de un gobierno durante una audiencia en el Palacio de Buckingham.

El dirigente laborista reemplazó a Keir Starmer, quien presentó su renuncia ante el monarca y dejó el cargo poco más de dos años después de haber conducido al Partido Laborista a una amplia victoria electoral. Burnham se convirtió así en el séptimo primer ministro británico de la última década.

En su llegada al poder, prometió ofrecer estabilidad después de años de turbulencia política y acelerar las respuestas frente al aumento del costo de vida, el débil crecimiento económico y el deterioro de servicios esenciales.

La conformación del nuevo Gabinete será una de sus primeras decisiones. Hasta el momento de la transición, Burnham no había confirmado públicamente quiénes ocuparán los principales ministerios, incluido el estratégico cargo de responsable de Finanzas.

El final del gobierno de Starmer

Starmer había llegado a Downing Street en 2024, pero su popularidad cayó durante los dos años siguientes y los malos resultados del laborismo en las elecciones locales incrementaron la presión interna para que dejara la conducción.

El ahora ex primer ministro anunció su salida el 22 de junio. En su despedida, defendió los avances de su administración en materia de derechos laborales, salud, defensa y política exterior, y expresó su respaldo al nuevo jefe de Gobierno.

El cambio no requirió una elección nacional porque el Reino Unido tiene un sistema parlamentario. El primer ministro es quien puede sostener la confianza de la mayoría de la Cámara de los Comunes y el Partido Laborista continúa siendo la fuerza gobernante.

Por eso, una vez elegido líder partidario, Burnham quedó en condiciones de reemplazar a Starmer y completar el mandato iniciado tras las elecciones generales de 2024.

El regreso de Burnham al Parlamento

Burnham había sido alcalde del área metropolitana de Manchester desde 2017 y construyó buena parte de su proyección nacional a partir de una agenda centrada en el transporte público, el desarrollo regional y una mayor autonomía para las ciudades.

Para competir por la conducción del Gobierno tuvo que regresar primero a la Cámara de los Comunes. El 18 de junio ganó una elección complementaria en el distrito de Makerfield y recuperó una banca parlamentaria, después de haber dejado Westminster en 2017.

El 17 de julio fue proclamado líder del Partido Laborista con el respaldo de 379 diputados y 23 organizaciones afiliadas. Al no enfrentar otra candidatura, quedó habilitado para suceder directamente a Starmer.

Las prioridades del nuevo gobierno

Durante su presentación como líder laborista, Burnham planteó la necesidad de reducir la confrontación política y construir acuerdos para abordar problemas postergados, entre ellos el sistema de cuidados, la vivienda y los servicios públicos.

También cuestionó la centralización del poder en Londres y anticipó una transferencia de mayores competencias hacia ciudades y regiones. Su propuesta incluye ampliar la intervención pública sobre áreas esenciales como agua, energía, transporte y vivienda, con el argumento de mejorar los servicios y contener sus costos.

Burnham sostuvo además que su administración buscará combinar ese mayor control público con políticas favorables para la inversión privada, la reindustrialización y la creación de empleo fuera de la capital británica.

El desafío inmediato será traducir esas promesas en medidas concretas sin desbordar unas cuentas públicas condicionadas por el bajo crecimiento, la elevada deuda y las necesidades de financiamiento de los servicios estatales.

Su llegada abre así una nueva etapa para el laborismo y para un Reino Unido que, desde el referéndum del Brexit, atravesó una sucesión extraordinaria de cambios en la conducción política. Burnham deberá demostrar ahora si su experiencia regional puede transformarse en un modelo de gobierno para todo el país.

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