La presencia de Bettina Angeletti, esposa del jefe de Gabinete Manuel Adorni, en la gira oficial a Nueva York desató denuncias penales, un pedido de interpelación en Diputados y nuevas críticas al Gobierno. El funcionario defendió el viaje, negó un costo adicional para el Estado y sostuvo que su pareja ya tenía pasaje pago por su cuenta.
El jefe de Gabinete Manuel Adorni quedó envuelto en una fuerte controversia política y judicial después de que se confirmara que su esposa, Bettina Angeletti, integró la comitiva que viajó a Nueva York en el avión presidencial para participar de la agenda oficial vinculada a la Argentina Week. La polémica escaló porque Angeletti no ocupa un cargo público ni tenía una función institucional dentro de la misión oficial.
La situación derivó, al menos hasta este jueves, en dos denuncias penales presentadas en Comodoro Py. Una fue impulsada por el abogado Gregorio Dalbón y otra por la diputada nacional Marcela Pagano. Ambas apuntan a posibles delitos vinculados al uso de recursos públicos y al traslado de una persona sin función oficial en una aeronave del Estado. Además, se sumó una presentación ante la Oficina Anticorrupción para que se investigue el caso en el plano administrativo.
En paralelo, el bloque de Unión por la Patria en la Cámara de Diputados presentó un pedido de interpelación para que Adorni dé explicaciones sobre el viaje, los criterios con los que se armó la comitiva y el eventual uso de fondos o bienes públicos. El episodio también generó repercusiones dentro del propio oficialismo ampliado, con cuestionamientos públicos de la vicepresidenta Victoria Villarruel, que se sumó a las críticas en redes sociales.
La defensa de Adorni se apoyó en una idea central: según afirmó, la presencia de su esposa no implicó un gasto extra para el Estado. El funcionario sostuvo que Angeletti ya tenía comprado por su cuenta un pasaje a Nueva York de más de US$5.300, pero que un cambio de agenda hizo que finalmente fuera invitada a subir al avión presidencial. También aseguró que el regreso, los viáticos y los gastos personales de su pareja fueron cubiertos de manera privada. “No le sacamos un peso al Estado”, afirmó al justificar la decisión.
Sin embargo, la explicación no desactivó la controversia. Los cuestionamientos se apoyan, entre otros puntos, en el contraste entre este episodio y las normas de austeridad impulsadas por el propio Gobierno. El Decreto 712/2024 establece que las aeronaves públicas no pueden utilizarse para actividades ajenas a su condición jurídica esencial al servicio del poder público. A eso se suma la reciente Decisión Administrativa 9/2026, que endureció el régimen de viajes oficiales al exterior y remarcó la necesidad de limitar las comitivas, incluso con un tope de un funcionario por evento o actividad internacional.
El caso golpea además sobre un terreno especialmente sensible para la Casa Rosada: el discurso contra “la casta”, el ajuste del gasto político y la promesa de eliminar privilegios. Por eso, más allá del recorrido judicial que tengan las denuncias, el episodio ya abrió un frente político incómodo para Adorni y para el Gobierno nacional, en medio de una gira que buscaba mostrar señales de confianza ante inversores en Estados Unidos.
A Punta del Este
A esa controversia se sumó en las últimas horas otro antecedente que alimentó las críticas sobre el jefe de Gabinete. Distintos registros y publicaciones periodísticas dieron cuenta de un viaje de Manuel Adorni junto a su familia a Punta del Este durante el feriado de Carnaval, a bordo de un avión privado. El episodio agregó presión política sobre el funcionario, ya cuestionado por el traslado de su esposa en el avión presidencial, y reforzó los planteos opositores sobre posibles privilegios y contradicciones con el discurso oficial de austeridad.

































