La institución asiste diariamente a entre 70 y 80 personas, pero asegura que el subsidio municipal apenas alcanza para pagar el alquiler. El contrato vence a fines de agosto y todavía no existe una solución que garantice la continuidad del espacio. Este sábado convocará a la comunidad frente a su sede de avenida Cárcano.
El Refugio Nocturno y Hogar de Tránsito Cura Brochero convocó a la comunidad de Villa Carlos Paz a participar este sábado de un abrazo solidario, en medio de una crisis económica que pone en riesgo la continuidad del espacio.
La institución brinda asistencia diaria a entre 70 y 80 personas, pero sostiene que el subsidio municipal apenas alcanza para cubrir el alquiler de la propiedad y que el contrato vencerá a fines de agosto.
La actividad, denominada “Abrazo al Refugio”, se realizará este sábado 8 de agosto, a las 18 horas, frente a la sede ubicada en avenida Cárcano 224.
La convocatoria busca visibilizar la situación, reunir el respaldo de vecinos e instituciones y sumar recursos para que el lugar pueda continuar abierto.
“Vení a abrazar con esperanza al Refugio Nocturno ante la crisis que estamos viviendo”, expresa la invitación difundida por la organización.
En una entrevista con VillaNos Radio, la coordinadora del espacio, Alicia Barrigó, describió un escenario de incertidumbre, desgaste y dificultades para cubrir los gastos mensuales. También cuestionó la falta de respuestas del municipio ante los pedidos de actualización del aporte económico.
“Lo estamos viviendo con mucho dolor, con mucha impotencia”, afirmó.
Un subsidio que se consume en el alquiler
Barrigó indicó que el Refugio Cura Brochero recibe actualmente un subsidio municipal de $1.120.000 mensuales.
Los gastos de funcionamiento, en cambio, oscilan entre los $3 millones y los $4 millones por mes, al sumar el alquiler, los servicios, el mantenimiento y los viáticos de quienes quedan a cargo del espacio.
“El cálculo que tenemos de gastos mensuales, de acuerdo con los servicios, el alquiler, los viáticos para los encargados y el mantenimiento, va entre los tres y cuatro millones de pesos”, explicó.
Solo el alquiler de la propiedad cuesta aproximadamente $1 millón por mes. De esta manera, casi la totalidad del aporte municipal queda absorbida por ese concepto.
La institución debe conseguir mediante campañas, socios y donaciones el dinero necesario para afrontar servicios, reparaciones, alimentos, elementos de higiene y otros gastos operativos.
El refugio solicitó al municipio un refuerzo de otro millón de pesos mensuales. Según su coordinadora, el objetivo no era abandonar las campañas solidarias, sino contar con una base mínima que permitiera dedicar más tiempo al acompañamiento directo de las personas.
“Le estábamos pidiendo al municipio que nos ayudara con un millón de pesos más por mes para llegar con tranquilidad a fin de mes y poder dedicarnos al otro trabajo, que es estar directamente con la gente”, sostuvo.
El planteo se produce en una ciudad cuyo Presupuesto municipal para 2026 ronda los $110 mil millones.
Pedidos de audiencia sin una solución
Barrigó señaló que desde mayo solicitaron reuniones con el intendente Esteban Avilés; el secretario de Coordinación de Gabinete y Promoción Humana, Carlos Viotti; y la presidenta del Concejo de Representantes, Alejandra Roldán.
Según afirmó, no lograron concretar una reunión que permitiera abordar una solución estable para la institución.
La coordinadora sostuvo que el municipio comunicó que no ampliaría el subsidio y cuestionó la falta de una política integral para las personas en situación de calle, con consumos problemáticos o atravesadas por padecimientos de salud mental.
“El único plan es derivarlos al refugio”, cuestionó.
Para Barrigó, la organización termina asumiendo tareas que deberían estar contempladas dentro de las políticas sociales municipales.
“El refugio les está haciendo el trabajo que tendrían que hacer ellos desde Desarrollo Social”, planteó.
El contrato vence a fines de agosto
El contrato de alquiler venció originalmente el 30 de junio. Ante la llegada del período más frío del año, la institución acordó una extensión por dos meses para no interrumpir la asistencia.
“Hicimos una extensión por dos meses para tratar de cubrir y no dejar a la gente en la calle los meses más fríos”, explicó Barrigó.
Esa prórroga finalizará a fines de agosto.
La proximidad del vencimiento aumenta la incertidumbre sobre la continuidad del refugio. Si no aparece una solución económica y habitacional, el espacio enfrenta un riesgo concreto de cierre.
“Llega un momento en que hacés un análisis y decís: ‘¿A quién recurro, adónde recurro o qué hago?’”, expresó.
Barrigó definió la situación como “paralizante y agobiante” para el equipo coordinador, que además de acompañar a las personas debe dedicar una parte importante de su tiempo a buscar dinero, alimentos e insumos.
Entre 70 y 80 personas asistidas cada día
El Refugio Cura Brochero no funciona únicamente como un lugar para dormir.
También ofrece cenas, viandas, duchas, ropa, elementos de higiene y orientación para personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
“Alrededor de unas 70 u 80 personas por día es el número que va girando”, señaló Barrigó.
Según detalló, aproximadamente 50 personas concurren a cenar, bañarse, buscar ropa o solicitar otro tipo de asistencia. A esa cifra se suman entre 20 y 25 viandas diarias y quienes pernoctan en el establecimiento.
Barrigó remarcó que la institución atiende a las personas que se acercan sin establecer distinciones por su lugar de procedencia.
“La gente que tiene hambre y va al refugio, no le pedimos el documento para ver si vive en Córdoba, en Villa Dolores o en Carlos Paz”, sostuvo.
“Se le da de comer y después se ve cómo se soluciona”, agregó.
Situaciones más complejas y menos voluntarios
La coordinadora señaló que los casos atendidos son cada vez más complejos.
Mencionó personas con consumos problemáticos, padecimientos de salud mental, ausencia de redes familiares y dificultades para acceder a internaciones o tratamientos.
“Si están en la calle, por lo menos que tengan un lugar donde ir a comer, a bañarse y conseguir un abrigo”, afirmó.
El refugio intenta además orientar a quienes atraviesan problemas de adicciones y buscar alternativas institucionales cuando resulta posible.
“Alguien que está en una situación de adicción, de pronto poder orientarlo para ver si se puede hacer algo”, señaló.
La complejidad de los casos se combina con una disminución de la cantidad de voluntarios. La institución necesita personas dispuestas a cocinar, acompañar y colaborar con las tareas cotidianas.
El desgaste, por lo tanto, no se limita al aspecto económico. El equipo debe afrontar situaciones humanas difíciles, resolver urgencias y mantener el funcionamiento diario con recursos limitados.
La comunidad cubre la diferencia
La brecha entre el subsidio municipal y los gastos reales se cubre mediante socios, donaciones particulares, campañas solidarias y actividades de recaudación.
“La comunidad es la que está aportando lo que necesitamos para llegar”, afirmó Barrigó.
Una de las fuentes de ingreso es la recolección y venta de papel y cartón, que genera entre $400.000 y $500.000 mensuales.
La coordinadora reconoció que la actividad provoca molestias en algunos vecinos del sector, especialmente por la acumulación de materiales. Sin embargo, sostuvo que el refugio no puede abandonarla mientras no cuente con otra fuente de financiamiento.
“Nosotros teníamos la intención de dejar lo del cartón, que es una de las cosas que les molesta a los vecinos, pero nos resulta imposible”, explicó.
Barrigó también afirmó que el municipio planteó la posibilidad de buscar otra propiedad a partir de reclamos vecinales.
La institución considera que una mudanza no resolvería el problema económico de fondo y que sería difícil encontrar una vivienda con condiciones similares y un alquiler accesible.
Ayuda provincial, pero sin un aporte mensual
La coordinadora explicó que el Gobierno de Córdoba colaboró con alimentos no perecederos y subsidios puntuales destinados a realizar reparaciones en el edificio.
“La ayuda que nos ha dado la Provincia es para alimentos no perecederos y para hacer arreglos en el lugar”, indicó.
Entre esas intervenciones mencionó trabajos en la instalación eléctrica de uno de los sectores.
Sin embargo, Barrigó señaló que no existe un programa provincial específico que permita otorgar un subsidio mensual permanente para la atención de personas en situación de calle.
Según relató, desde el ámbito provincial se considera que esa responsabilidad corresponde principalmente a los municipios.
Un abrazo para visibilizar y sostener
La convocatoria del sábado pretende reunir a vecinos, voluntarios, organizaciones e instituciones frente a la sede del refugio.
Además de participar del abrazo, quienes se acerquen podrán colaborar con alimentos no perecederos, productos de limpieza, elementos de higiene personal, ropa de abrigo, sábanas y frazadas.
La institución también necesita nuevos voluntarios y ayuda para difundir sus actividades y necesidades.
“Sumemos nuestra presencia y apoyo para sostener este espacio que cada noche abre sus puertas a quienes más lo necesitan”, señalaron desde la organización.
La consigna elegida es “Un abrazo que abriga, acompaña y transforma”.
La actividad se realizará este sábado 8 de agosto, a las 18, frente al Refugio Nocturno y Hogar de Tránsito Cura Brochero, en avenida Cárcano 224.
Para obtener información o colaborar, los interesados pueden comunicarse al 03541-429455, ingresar a la página de Facebook Refugio Nocturno o contactar el perfil de Instagram @refugio.nocturno.carlos.paz.
El abrazo busca fortalecer el acompañamiento comunitario, pero también exponer una discusión de fondo: quién debe garantizar una respuesta estable para una institución que asiste diariamente a decenas de personas y que, a pocas semanas del vencimiento del alquiler, todavía no sabe si podrá continuar funcionando.
