La muerte de un joven en Villa Carlos Paz desnudó el abismo existente entre el discurso y las políticas reales sobre adicciones

Foto ilustrativa – Télam

El 30 de agosto, la noticia del hallazgo de un cuerpo sin vida en la zona del balneario El Fantasio de Villa Carlos Paz ganó los principales medios de la ciudad.

Sin mucha información. De hecho, no se difundió ni el nombre. Apenas se mencionaba que se trataría de un joven en situación de calle, y que se habría suicidado.

Pero detrás de los llamativos titulares hay una persona. Y una historia. Dura.

Ignacio Gabriel Navarro (24) era oriundo de Tucumán, y había llegado a Villa Carlos Paz buscando escapar del ‘infierno’ de las drogas, como él lo definía.

En nuestra ciudad el único espacio que abrió sus puertas para acompañarlo e intentar contenerlo fue el Refugio ‘Cura Brochero’.

Ni el gobierno de la provincia, ni mucho menos el municipio de Villa Carlos Paz, accionaron algún resorte institucional y profesional ante el pedido de ayuda.

‘Nos enteramos por los medios que habían hallado a un chico que se había suicidado. Nos llamó la atención al equipo coordinador y voluntariado, y después de intentar obtener información confirmamos que era uno de nuestros muchachos.

Nacho estaba en situación de calle, era adicto, muy joven, y llegó de Tucumán tratando de escapar de la droga’, contó la coordinadora del refugio, Alicia Barrigó, a VillaNos Radio.

‘Estaba muy mal, pidiendo ayuda para salir del infierno que estaba viviendo y fue contenido en el refugio de la manera que pudimos. Mientras, tratamos de derivarlo donde pudiera recibir la ayuda que necesitaba, pero siempre caemos en la misma.

Hay una ausencia total del Estado con la celeridad que esta problemática necesita.

Si alguna persona está con una crisis de consumo, no le pueden dar turno de acá a un mes, o decirle vení mañana. Hay que atender la emergencia’, afirmó.

Ante esta falta de respuestas, ‘en definitiva se suicidó, pero no es uno más.

Es una persona en situación de calle, un joven, excluido de su familia y de esta sociedad, y también del Estado.

La gente de la calle y los adictos son dejados de lado y cuando pasa algo como lo que sucedió, el hecho es reflejado en los medios como una noticia más’.

‘Desde el refugio queremos que la comunidad de algún modo puede reaccionar o analizar, o despertar el sentido crítico para ver la gravedad de la situación que estamos viviendo por las adicciones.

Quienes sufren esa problemática, en Villa Carlos Paz no encuentran dónde recurrir.

El único punto de referencia para comer, bañarse y dormir, y alguien que los escuche, es el refugio.

Pero a nosotros se nos baja la cortina de la derivación. Y la falta de respuestas es tanto en el municipio como en la provincia’, reflexionó.

Rescató, de todos modos, ‘el trabajo de algunas trabajadoras sociales de la municipalidad tratando de encontrar soluciones, pero ellas también tienen limitaciones’.

Alicia Barrigó, coordinadora del refugio Cura Brochero.

‘Cuántos profesionales de la siquiatría o sicología están trabajando en el municipio’, se preguntó. Y amplió: ‘pedir un turno en el hospital Sayago es imposible; ¿el Santa María está desbordado?; y cuando vas a la municipalidad por el tema adicciones te corren con que funciona el grupo de Roberto Cabrera en La Fábrica, pero no se consigue nada, es imposible lograr que te atiendan’.

A esto se suma una ley de Salud Mental que no se aplica de manera contundente.

‘No hay centro de ayuda, no hay hogar de día… Van padres preocupados por la situación adictiva de sus hijos que no encuentran donde derivarlos, a no ser un espacio privado que puedan pagar.

Yo puedo tener buena relación con algunos funcionarios, pero la verdad es que al momento de dar respuesta no están’, señaló.

Consideró, en este sentido, que, ‘el monto del subsidio que nos da el municipio da cuenta del lugar donde nos ponen’.

‘Me preocupa la falta de reacción de la sociedad. Qué nos pasa.

Este gobierno municipal nos está llevando por delante a todos con las decisiones que toma y no lo visibilizamos.

Lo que pasó con Nacho es fruto de una sociedad enferma.

Se ahorcó porque no tuvo atención. Es grave lo que nos está pasando.

Mientras no nos involucremos ni defendamos lo nuestro habrá muchos Nachos más.

Pero si no hablamos ni denunciamos lo que está pasando estamos siendo cómplices.

Este gobierno municipal no tiene capacidad de gestión ni de ejecución’, sentenció. E inscribió en la lista de los ‘signos de muerte’ de la gestión de Carlos Paz Unido el proceso de destrucción de la COOPI y lo que implica para los servicios de agua, cloacas y gas natural, la inacción respecto a la contaminación del lago San Roque, y la situación de la Carande Carro, entre muchos otros temas.

Consultada sobre si creía que sus declaraciones podrían provocar una ‘represalia’ por parte del gobierno liderado por el intendente Daniel Gómez Gesteira, lo descartó.

‘Antes de hablar le pregunté al equipo coordinador y todos estuvimos de acuerdo en que había que visibilizar lo que está pasando en Villa Carlos Paz. Represalias contra el refugio no van a tener la valentía de hacerlo, y si pasa saldrá la gente a defenderlo.

Hay que dejar de lado los miedos y hablar, porque si no los mismos miedos nos van a terminar hundiendo.

El único camino es la pequeña revolución de la gente que se da cuenta dónde estamos parados. Entiendo la situación social y económica, pero eso no nos debe anestesiar.

Hay que dejar de ser espectadores e involucrarse para cambiar la realidad’, aseveró.

Por último, Barrigó insistió con que ni a nivel provincial, ni mucho menos en Villa Carlos Paz, existen políticas públicas consistentes y aplicables en relación a las adicciones. Tampoco hay ‘trabajo comunitario’ en red con las distintas instituciones de la ciudad.

‘Si en las escuelas, clubes o alguna institución surge un problema vinculado a las adicciones no hay ningún lugar donde acudir.

Más allá del discurso, está claro que falta una planificación de políticas públicas para abordar la problemática de las adicciones. Hoy en Villa Carlos Paz no hay prevención, difusión, contención… No hay nada’, sentenció.

Nota correspondiente a la edición n° 581 del periódico La Jornada, del 28 de septiembre de 2022.

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