Fuente: Cba24n


Poco antes de la 10 de la mañana de este martes, el fiscal Julio Rivero comenzó con su alegato en un auditorio colmado por la expectativa de cuál será la sentencia que reciba Marcelo Macarrón, quien es juzgado como presunto instigador del crimen de su esposa Nora Dalmasso, ocurrido en noviembre de 2006.

Ante la mirada atenta de los hijos de la víctima y del acusado, Facundo y Valentina y también del hermano de Nora, Juan Dalmasso, Rivero hizo un repaso de los distintos juicios desarrollados con jurados populares desde 2005 hasta la fecha y se refirió a la opinión pública.

Posteriormente, criticó lo que se decía puertas afuera del juicio. Por ejemplo cuando se afirmaba que el presidente del Tribunal maltrató al testigo Zabala. “Falso. Ni el presidente maltrató, ni Zabala encontró semen, ni el FBI le dio la razón”.

Tras dedicarle algunos párrafos a la autopsia realizada al cuerpo de Nora, Rivero se refirió a la relación de pareja que tenían la víctima y el acusado, indicando que “no hay un testigo que no diga que el matrimonio no era normal, pero lo contrario dice la autopsia psicológica que destaca como prueba”.

En la antesala de la exposición del fiscal, un miembro del jurado popular debió retirarse del recinto, en principio, por un ataque de pánico en el marco de las definiciones del juicio.

La expectativa por el final del largo proceso

Macarrón llegó a juicio acusado del delito de “homicidio calificado por el vínculo, por alevosía y por precio o promesa remuneratoria en concurso ideal”, según las conclusiones del fiscal Luis Pizarro, el último que instruyó la causa y la elevó a juicio.

Luego de 39 audiencias y más de 70 testigos presenciales, se espera que el jueves 7 de julio haya sentencia y el proceso, que comenzó el 14 de marzo pasado, llegue a su fin con la condena o absolución del viudo.

Cabe recordar que si el fiscal de Cámara, durante su alegato final, no mantiene la acusación y pide la absolución del imputado, el tribunal no puede condenar, salvo que intervenga en el juicio el querellante particular -cosa que no ocurre en este juicio- y que éste, en su alegato, haya pedido la condena.

Por lo tanto, si el fiscal Rivero no mantiene la acusación y pide la absolución, el jurado no podrá deliberar porque no se cumplen los requisitos establecidos para que el tribunal condene en caso considerar a Macarrón culpable.

El fiscal Pizarro, al elevar el caso a juicio, consideró que la madrugada del 25 de noviembre del 2006 el viudo “planificó dar muerte a su esposa por desavenencias matrimoniales y con la intención por parte de su/s adlater/es de obtener una ventaja, probablemente política y/o económica”.

La sospecha de Pizarro es que Macarrón “le suministró (a un sicario) información del movimiento de la casa y presumiblemente le entregó un juego de llaves”, y que “eligió como fecha” el último fin de semana de noviembre de ese año “en el que se disputaría un torneo de golf” en Punta del Este, al que concurrió con sus amigos “con la finalidad del éxito de su plan delictivo y despejar cualquier posibilidad de sospecha sobre su persona”.

En base al relato de testigos, el representante del Ministerio Público estableció que, para llevar a cabo el crimen, el sicario contratado sorprendió a Nora, la tomó del cuello “ejerciendo una fuerte presión con sus manos, anulando así toda posibilidad de defensa”, tras lo cual “utilizó el cinto de toalla de la bata de baño que se encontraba en la habitación, realizando un ajustado doble lazo alrededor del cuello, ocasionando la muerte por asfixia mecánica”.

“Al final, probablemente y como parte del plan criminal, ordenó la escena con la finalidad de simular un hecho de índole sexual, tras lo cual se retiró del lugar, sin dejar rastro alguno de su persona”, según Pizarro.

Fuentes: Informe de Jorge Vasalo y Puntal

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