Por Patricia I. Nardi | Lic. en Nutrición- UNC | M.P: 4052 | Particular y Obras sociales |

Vamos a comenzar hablando de las propiedades nutricionales tan importantes en la espinaca.

En cuanto a su contenido en vitaminas y minerales, podemos mencionar a las vitaminas A, E y C, vitaminas antioxidantes, que permiten mantener una buena salud de la piel, los ojos, el cabello y las encías.

El ácido fólico, otra vitamina del grupo denominado B, cumple la importantísima función de prevenir ciertas anemias y defectos del tubo neural de los niños en gestación, resultando ser una excelente verdura a tener en cuenta cuando se está en proceso de planificación familiar para tener niveles adecuado de ácido fólico en el organismo.

Debido a su bajo contenido de sodio y alto en potasio, las convierte en apropiadas para la alimentación en personas con hipertensión arterial, salvo las espinacas enlatadas, que poseen alto contenido de sodio, debido a los conservantes que utilizan para su mayor duración.

Al ser verduras de hoja, son muy buena fuente de fibra, material necesario para combatir el estreñimiento y que cuando se consumen crudas, dan un gran valor de saciedad, como otras verduras de hoja, ayudando a regular la ingesta de alimentos.

A estas bondades, también hay que agregarle algunas cuestiones que deben tenerse en cuenta al momento de su consumo.

Una de las aseveraciones más importantes es que la espinaca es rica en hierro, pero, al ser de origen vegetal, su aprovechamiento está limitado en el organismo y para que éste sea aprovechado, debe combinarse con otros alimentos, como por ejemplo tomate o jugos cítricos.

Otra recomendación a tener en cuenta, sobre todo en las personas con tendencia a la formación de cálculos renales, en su altísimo contenido en oxalatos, un tipo de sal que, en consumo excesivo, favorece la formación de los mismos.

En cuestiones que tienen que ver con lo culinario, la espinaca, no debe cocinarse en exceso como cualquier otra verdura, ya que hay gran pérdida de nutrientes y de sabor. Por ello, deben cocinarse solo con el agua de lavado por unos minutitos o utilizando la técnica del vapor. También se pueden consumir crudas, lavándolas muy bien ya que proceden de la tierra.

Por último, contarles que es una verdura que se adapta a la congelación, previo blanqueo, es decir, una cocción rápida, y luego de enfriar, se puede conservar hasta un año. Esta forma de conservación, nos permite tener disponible la espinaca para ser consumida en cualquier momento del día.

Hasta la próxima!

Nota correspondiente a la edición n° 566 del periódico La Jornada, del 30 de junio de 2021.

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