Por Alejandro Gómez

Ruiz - Gispert - AvilésMás allá de los discursos, e independientemente de que hay consenso generalizado sobre la necesidad de encarar una reforma de la Carta Orgánica en varios puntos, la decisión sobre una convocatoria de este tipo tiene directa relación con la conveniencia política.

Y a esta altura (15 de mayo) queda claro que a ninguna de las fuerzas políticas locales la seduce la posibilidad de tener una prueba electoral este año.

La oposición, aun golpeada tras la paliza de los comicios municipales de 2015, se está reacomodando (el PJ renovó recientemente sus autoridades y la UCR lo hará el domingo que viene). En el oficialismo el panorama es distinto, pero la conclusión es la misma.

Con el antecedente del arrasador triunfo del año pasado, todo hacía pensar que era la gran oportunidad de Carlos Paz Unido para convocar a elección de convencionales en las mejores condiciones. Pero la interna con miras a 2019 abrió brechas indisimulables.

Desde el Concejo de Representantes, Walter Gispert y Omar Ruiz han dicho cada vez que tuvieron la oportunidad que este año debería reformarse la Carta Orgánica. Ambos, aunque no lo confirmen públicamente todavía, tienen aspiraciones de suceder a Avilés en la intendencia. En ese marco, una elección como la planteada les daría la posibilidad de ganar protagonismo y posicionamiento, tanto hacia dentro de la coalición, como hacia afuera.

El problema es para Avilés, quien arriesga mucho más de lo que puede ganar. Cerrada la posibilidad de ser reelegido y obsesionado con su proyección provincial (de escasos resultados hasta ahora), se aferra desesperadamente al 65 % de adhesión que sacó en las elecciones pasadas, y que no quiere poner en juego de ninguna manera.

“Primero lo desvela su supervivencia personal, y en segundo lugar la supervivencia de su sector político”, contó uno de los integrantes del Grupo Hipólito que participó, días pasados, de la primera reunión en mucho tiempo, y que ya está buscando nuevos horizontes.

En este contexto, armar la lista de CPU para una elección de convencionales aceleraría tiempos de definiciones. Avilés no la quiere encabezar porque plebiscitaría una gestión que no atraviesa el mejor momento, y tampoco es de su agrado que la lideren ni Gispert ni Ruiz porque significaría cederles liderazgo. La posibilidad de que vaya un ‘delfín’ suyo como podría ser el secretario de Calidad Institucional, Darío Zeino, tampoco es viable porque los otros sectores no la aceptarían, tensionando de tal manera la interna que habría riesgos de fractura.

Llegado el caso de una eventual convención, tampoco hay garantía de lograr plasmar los cambios que se pretenden. Por caso, Avilés y Ruiz proponen que el defensor del Pueblo sea designado mediante acuerdo de partidos, y Gispert va por la elección directa, sin posibilidad de negociación.

Por eso para el oficialismo una reforma de la Carta Orgánica este año serviría únicamente para exponer sus diferencias. Algo que prefieren posponer todo el tiempo que sea posible. Aunque todos son conscientes que ese día llegará.

 

Nota correspondiente a la edición n° 416 del semanario La Jornada, del 15 de mayo de 2015.

1 COMMENT

  1. y que se puede esperar de estos 3 impresentables<? Para ellos la ciudad, la gente y las instituciones son un juego de conveniencias politicas

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