Concluyó la segunda jornada del juicio. De distintos modos, testigos involucraron al imputado con los hechos.

Juicio Paola Acosta - Gonzalo Lizarralde - Cba24nFinalizó la segunda jornada del juicio por el femicidio de Paola Acosta, y la tentativa de asesinato de su hija Martina. En el banquillo de acusado se encuentra sentado el único imputado de la causa, la expareja y padre de la menor, Gonzalo Lizarralde.

El primero en declarar fue Nicolás Martini, amigo del acusado. El testigo sostuvo que compartió una cena con Lizarralde el día de la noche del asesinato de Paola. “Gonza llegó como a las 11, comimos hasta las 11:30 y después yo me fui”, sostuvo.

Martini, quien no sabía de la existencia de Paola ni de Martina, sostuvo que Gonzalo lo llamó para pedirle que “dijera que estaba con él”. Pero “estaba manejando, no entendía”, agregó.

A lo largo de su declaración, tanto el fiscal como el abogado querellante le tuvieron que advertir que se dirigiera con respeto hacia sus personas. Por otro lado, el tribunal también tuvo algunos inconvenientes con el testigo ya que no recordaba aspectos esenciales de su declaración durante la etapa de instrucción de la causa.

Luego, fue el turno de Ignacio Chávez Castro, compañero de trabajo del acusado. El empleado sostuvo que al tertminar uno de sus repartos, salió de la panadería ubicada justo en la esquina de la alcantarilla donde días más tarde serían encontradas Paola y Martina. El joven declaró que encontró a Lizarralde asomado sobre la alcantarilla del barrio Alto Alberdi.

Cuando subió a la camioneta Peugeot Expert blanca donde realizan los mandados, Lizarralde dijo “que olor a bosta”.

La otra cuestión que le había llamado la atención al testigo fue que la camioneta se encontraba recién lavada, siendo que esa semana ya la habían lavado.

El siguiente en declarar fue Lázaro Cavalleri, vecino de la panadería ubicada en la esquina ubicada entre las calles Igualdad y Zípoli. El hombre aseguró ver una camioneta blanca, “de esas nuevas”, frente a la alcantarilla en la noche del jueves, pasada las 23.

Nelson Márquez, empleado de la fábrica de sandwich dónde trabajaba Lizarralde, fue la persona que limpió la camioneta en aquella segunda ocasión. El cuarto testigo sostuvo que Gonzalo le había pedido que quitara una mancha que había en la camioneta, pero que no dijera nada.

Finalmente, fue el turno de Marcelo Maceira, amigo de Maru Acosta (hermana de Paola). Sostuvo que a Gonzalo no le importaba su hija. Durante el período en que se encontraban desaparecidas, él se comunicó con el acusado. Le pidió que colaborara con la búsqueda, “sino vamos a creer que tenés algo que ver”.

Cba24n

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