Miranda - Protesta en el Ipet de las 400 ViviendasUn grupo de padres de alumnos que asisten al Ipet del barrio de las 400 Viviendas acompañó en la tarde del viernes a Claudia Moreyra, mamá de Miranda, una alumna de 12 años que cursa el primer año en dicha institución, en medida de protesta contra la directora Noemí Fonseca porque entienden que está realizando un acto discriminatorio.

Los médicos señalan que la nena está apta para asistir a un colegio normal, aunque desde el establecimiento educativo consideran que la estudiante no está en capacidad para continuar en la institución.

Claudia Moreyra, mamá de Miranda“Su diagnóstico es parálisis facial leve con recuperación, su problema es motriz solamente, su cerebro está intacto acorde a la edad.

Esa discapacidad la afecta al caminar, lo cual lo hace lento, y en la motricidad fina de las manos; pero ella se desempeña de manera independiente. Hizo la primaria en un colegio común y el neurólogo y los demás terapeutas que la atienden consideraron que ella está apta para ingresar a un colegio secundario común, inclusive a un colegio técnico”, explicó Moreyra a La Jornada. Y precisó: “En marzo, cuando comienzan las clases, la directora me dice que en ese colegio no puede haber una discapacitada motriz estudiando; entonces le dije que ella contaba con los informes médicos que la autorizaban a pesar de su discapacidad de asistir al colegio. Empezaron a presentar trabas y a decir que a mi hija no le cubría el seguro del colegio. Luego empezaron a quejarse porque compañeros de Miranda la ayudaban; incluso en una ocasión la directora me llamó para decirme que mi hija se había caído y los compañeros habían salido corriendo a ayudarla. Yo no entendía qué podía tener de malo eso, al contrario me parecía un acción hermosa; sin embargo ella me dijo que los chicos no estaban para cuidar a mi hija”.

De manera pacífica y ante la atenta mirada de los efectivos policiales apostados en el lugar, los manifestantes solicitaron entrevistarse con la directora quien en ningún momento los atendió a pesar de estar dentro del establecimiento educativo.

“En lo que hace al desempeño de mi hija en ciertas materias, fui citada por la profesora de Dibujo Técnico quien me dijo que se le hacía difícil evaluar a Miranda, a lo que le expliqué que mi hija tiene en su computadora un programa para trabajar en esa materia. Pero me dijo que no podía evaluar una máquina; tras eso le propuse convocar a un acompañante terapéutico y me respondió que no podían evaluar a una persona que trabaje por ella. Entonces le dije que me parecía que lo que faltaba era voluntad. Ante esto el neurólogo de Miranda me dijo que esto sucedía porque no se habían hecho las adecuaciones curriculares necesarias para este caso”, detalló la mamá.

En este punto, indicó que todas estas situaciones de conflicto se calmaron “cuando dije que iba a llevar mi denuncia al INADI; pero cuando me llega la libreta de calificaciones de mi hija, donde todas son notas de entre 7 y 10, en Dibujo Técnico y Taller Laboratorio pusieron que era incalificable. Lo llamativo es que uno de estos profesores incluso la alentó a mi hija a seguir trabajando como lo estaba haciendo y le dijo que no podía ponerle nota por orden de la directora”.

Ante la consulta sobre si tuvo la posibilidad de llevar el reclamo a nivel provincial, Claudia expresó que se reunió “con la gente del Equipo Profesional de Apoyo Escolar (EPAE) que funciona en el colegio Nacional, ellos citaron a la directora y parece ser que están todos de acuerdo porque también consideraron que tenía que sacar a la nena del colegio”.

Por último adelantó que no está en consideración de la familia cambiarla de escuela. “No la vamos a sacar del colegio porque el neurólogo que la asiste, el doctor Carrero, dice que no. Además tengo en mi poder la libreta y la nota más baja que tiene es un 7, si fuera que no aprobó el resto de las materias lo entendería, pero el grupo de profesores me dice que no pueden calificarla porque la directora no los deja”, remarcó.

 

Nota correspondiente a la edición n° 375 del semanario La Jornada, del 12 de julio de 2015.

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