Por Alejandro Gómez

Tapa_373_la_jornada_26-06-15Unos 52 mil ciudadanos de Villa Carlos Paz están habilitados para votar el próximo domingo y elegir a las nuevas autoridades municipales.

Ocho espacios políticos presentaron candidatos a intendente, concejales y vocales del Tribunal de Cuentas.

De acuerdo al orden en el que figuran en la Boleta Única de Sufragio (será la segunda vez que se use este sistema en Villa Carlos Paz, la anterior fue en la elección del defensor del Pueblo), quienes encabezan cada propuesta son Mario Sansone (Participación y Cambio); Daniel Cuello (MST-Nueva Izquierda); Carlos Felpeto (Juntos por Carlos Paz UCR-PRO); Esteban Avilés (Carlos Paz Unido); Leonardo Mangoldt (Crecer por Carlos Paz); José Luis Sarquis (Frente por el Trabajo y la Dignidad); Agustín Solowinski (Frente de Izquierda y de los Trabajadores); Víctor Curvino (Unión para el Desarrollo).

La postulación de Solowinski estuvo en duda hasta el miércoles, ya que se había advertido que no estaba en el padrón oficial. Sin embargo, la Junta Electoral Municipal ratificó su candidatura (ver página 13).

De acuerdo a la información suministrada por la JEM presidida por Walter Carriquiri, el domingo de 8 a 18 se habilitarán doce escuelas donde se instalarán 152 mesas (ver página 4).

Esta vez, Carlos Paz elegirá un intendente, 12 concejales titulares y 12 suplentes (en el actual período hubo 11), y tres vocales del Tribunal de Cuentas titulares  tres suplentes.

 

La historia avala la continuidad

Tomando el período desde el regreso de la democracia, se puede comprobar que independientemente del perfil que haya tenido cada gobierno, los vecinos optaron en casi a totalidad de los casos, por reelegir al intendente que se presentaba, con porcentajes de votos similares o superiores a los conseguidos en su primer período.

Fue el caso de Felpeto en 1987 -43 %- (había asumido como concejal pero debió reemplazar al fallecido León Grimberg que ganó en 1983 con el 46% y terminó el mandato como intendente), de Conde en 1995 (40%) tras llegar al Palacio 16 de Julio en 1991 (32%), y de Felpeto nuevamente en 2007 (36%), luego de volver al gobierno en 2003 (33%).

La única excepción de este período está dada por Gustavo Dellamaggiore, quien asumió como intendente en 1999  de la mano de Unión por Córdoba (53 %), y no puedo repetir en 2003 (28%), cuando cayó derrotado ante Felpeto.

Se podrá decir a su favor que, amén de que le estalló una brutal interna entre el MAC y el PJ, principales socios en Carlos Paz de la alianza, le tocó gobernar en medio de la gravísima crisis política, institucional y económica que sufrió el país y que pasó a la posteridad, entre muchas otras nefastas consecuencias, por haber tenido cinco presidentes en una semana, tras la renuncia de Fernando de la Rúa.

 

Expectativas

Las fuerzas políticas que presentan candidatos tienen expectativas electorales muy diferentes. Podríamos dividirlas en dos tramos.

En el primero están quienes decididamente tienen aspiraciones de gobernar la ciudad. Se trata del espacio que actualmente conduce los destinos del municipio, Carlos Paz Unido, y de los partidos tradicionales, de mayor estructura, que en esta ocasión optaron por presentarse en un frente con otros sectores.

La Unión Cívica Radical va junto al PRO de Mauricio Macri con Juntos por Carlos Paz, mientras que el Partido Justicialista unificó su propuesta con Desarrollo y Transparencia y conformó Unión para el Desarrollo.

En el segundo sector están los partidos que, más allá de querer ganar la elección, la expectativa realista pasa por lograr representación legislativa: Participación y Cambio, Crecer por Carlos Paz, Frente por el Trabajo y la Dignidad, MST-Nueva Izquierda y Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

A continuación, un repaso individual.

 

Carlos Paz Unido

Tras ocho años como concejal radical, banca a la que llegó en la misma lista que Carlos Felpeto, en 2011 Esteban Avilés accedió a la intendencia con Carlos Paz Unido, un espacio multipartidario que lo esperó hasta que, finalmente, decidió ir por fuera de la UCR ante la posibilidad de no superar otra interna.

En la campaña de 2011 a Avilés le alcanzó con criticar hasta el hartazgo a Felpeto, vincularlo sistemáticamente a ‘la corrupción’ y asegurar que su gobierno sería completamente diferente. Es cuestión de repasar lo que sucedió en aquellos días, para recordar que prácticamente no había propuestas, más allá de la trilogía conceptual “honestidad, transparencia y capacidad”.

Transformado en la opción ‘antifelpetista’, Avilés ganó la intendencia de manera contundente, con el 42 % de los votos. Muy atrás quedó el ´delfín’ de Felpeto (no se pudo presentar porque acumulaba los dos períodos consecutivos que fija la Carta Orgánica), Carlos Calvo, con el 19 %.

De tal magnitud fue el triunfo que comenzó a instalarse la idea del ‘posfelpetismo’, reforzada por los anuncios de denuncias por corrupción. “Felpeto va a ir preso”, bramó en alguna oportunidad. Nada de eso ocurrió. De hecho, el actual legislador hoy no está siquiera imputado en alguna causa, y niega que haya denuncias en su contra.

El discurso de Avilés, hay que decirlo, es pobre y se basa en latiguillos que usa recurrentemente, pero sin dotarlos de contenido. Palabas como ‘concepto’, ‘paradigma’, ‘situación’, son lanzadas como verdades absolutas, en cualquier contexto.

Además, se presenta como un intendente ‘no personalista’, del ´diálogo´ y del ´consenso, lo que contradice abiertamente con sus acciones. Instituciones, empresas, dirigentes y vecinos que osaron expresar alguna crítica, pasaron a ser enemigos. Y no pueden cruzar la puerta de su despacho, rodeado de sus íntimos colaboradores, algunos conocidos de la infancia, lo que le valió que varios se refirieran a esto como el grupo que está de ´viaje de estudios’ en la municipalidad.

Su gobierno tiene el dudoso honor de ser el primero en sancionar una ordenanza que la justicia dictaminó inconstitucional en casi su totalidad (expropiación de Carlos Paz Gas). Además, cuenta en este tiempo con dos funcionarios imputados por delitos (uno de ellos procesado). La oposición alertó también sobre distintas irregularidades en el manejo de la cosa pública, y llegó a ser denunciado por “enriquecimiento ilícito” y “aumento patrimonial injustificado”, aunque el fiscal desestimó la presentación.

El concepto totalitario de arrogarse la representación de ‘todos’ para a partir de allí imponer su voluntad, y hablar de ‘luz’ y ‘oscuridad’ para calificar posturas, se torna peligroso conforme se ponen en juego temas centrales para la ciudad.

Celoso custodio en el discurso de la Carta Orgánica (COM) y las leyes, en esta campaña hizo caso omiso de las restricciones y utilizó sin límites ni miramientos la estructura del municipio para inducir votos hacia su figura. Insólitamente, y contra todas las prescripciones tanto de la COM como del Código Electoral Provincial, esta semana siguió entregando subsidios disfrazados de ayuda, y participando de inauguraciones y lanzamientos.

Avilés encara esta elección con el respaldo de un costoso despliegue publicitario nunca antes visto en la ciudad y siendo claro favorito, aunque más no sea por la tradición ‘continuista’ de la sociedad y el hecho de tener a su favor el ‘aparato’ municipal (la planta de personal creció casi un 60 % en su gobierno), al margen de que haya muchos vecinos que consideran exitosa a su gestión.

Pero más que ganar, el objetivo es arrasar, no dejar ninguna duda. Es la primera vez que enfrentará a Felpeto en una elección general (lo hizo y perdió en internas radicales), y la posibilidad de ‘retirarlo’ definitivamente de la política es un premio que no está dispuesto a resignar.

Claro que el escenario político interno en Carlos Paz Unido es completamente diferente ahora que en 2011, de cara a lo que viene.

Si es reelegido, Avilés no podrá ser candidato en 2019. Y comenzará la carrera por la sucesión. Hasta ahora, dirigentes de CPU de distintos sectores reconocían que la última palabra en todo –o casi-, la tenía Avilés porque era quien traccionaba los votos, pero que eso cambiará desde el 28 de junio. Si gana, gran parte de su poder político se diluirá ese mismo día, y comenzarán a ganar en importancia las voces de quienes se perfilen para darle continuidad al proyecto de Carlos Paz Unido.

Un párrafo aparte para su relación con la prensa. Todos los gobiernos han utilizado y utilizan la pauta oficial como mecanismo disciplinador. Avilés exacerbó esta política y la llevó a niveles desconocidos para Villa Carlos Paz, maltratando, atacando, discriminando y castigando a los medios (muy pocos) que no aceptaron sus arbitrarias condiciones. Basta hacer un poco de memoria y recordar cuáles eran los medios demonizados cuando era concejal y cuáles son los medios preferidos ahora, para darse cuenta qué fue lo que cambió.

 

Juntos por Carlos Paz

La contundente victoria de Avilés en 2011, comenzó a instalar la idea de que el ciclo de Carlos Felpeto como político estaba acabado.

El exintendente se recluyó en su banca de legislador provincial, y asumió un notable perfil bajo, por más de un año.

Pero si a alguien Felpeto debe agradecerle haberlo mantenido ‘en el candelero’ es al propio Avilés, que no dejó pasar conferencia de prensa, anuncio o inauguración sin dedicarle unas palabras. En medio quedaron las amenazas de denuncias por corrupción.

Conforme se acercaba la fecha de estas elecciones, el nombre de Felpeto comenzó a cobrar nuevamente protagonismo.

“No hay forma que sea candidato, tiene una imagen negativa demasiado alta”, era el análisis que se hacía desde distintos espacios, incluido el radicalismo.

Pero mientras más cerca estaba el plazo para la definición de las candidaturas, quedó claro que la UCR no tenía otro dirigente que se pudiera presentar con chances de pelear la elección. Felpeto estiró su decisión todo lo que pudo, y recién la confirmó cuando logró sellar el acuerdo con el PRO de Mauricio Macri.

Fue condición indispensable para aceptar ser candidato, en el convencimiento que la muy buena imagen que tiene en Córdoba y Carlos Paz el jefe de gobierno porteño y precandidato presidencial, le dará opciones reales de triunfo ante el aparato oficialista.

En el armado de la lista, Felpeto debió resignar pretensiones y cedió lugares importantes. El primer candidato a concejal es Marcelo Cuevas, del PRO. Y segunda aparece Natalia Lenci, que responde al sector liderado por Daniel Velázquez. En el tercer lugar recién aparece alguien de su “riñón” como es Carlos Calvo. Sí logró poner a Daniel Viale encabezando el tramo para el tribunal de Cuentas.

Da la sensación que Felpeto tiene claro que una derrota por amplio margen será un golpe durísimo del que no será fácil recuperarse. Dicen en su entorno que si se presentó es porque siente que puede ganar. E incluso, salir segundo pero por escaso margen, le da vida para seguir en carrera pensando en 2019.

 

Unión para el Desarrollo

Haciendo su primera experiencia electoral en 2011, Desarrollo y Transparencia con Víctor Curvino a la cabeza, logró un sorpresivo tercer lugar detrás de Carlos Paz Unido y la UCR.

Tras los comicios, Curvino quedó perfilado como un dirigente con proyección, y desde ese momento comenzó a trabajar para 2015, con mucha y continua presencia en los barrios.

La decepción que significó la ruptura con Marcelo Sargiotto, el concejal electo de DyT, a poco de asumir, privó al espacio de poder capitalizar desde el cuerpo legislativo todo lo que había conseguido.

Sin embargo, el proyecto siguió adelante, y con el objetivo de potenciar sus opciones, se lanzó a acordar con el Partido Justicialista para presentar una propuesta conjunta.

El peronismo venía de una pésima elección en 2011, y ningún dirigente propio les garantizaba mejorar esa performance.

Contrariamente a lo que se especulaba, el acuerdo llegó rápido. Curvino sería el candidato a intendente de Unión para el Desarrollo, y las listas de concejales y tribunos estarían integradas por dirigentes de ambos espacios. A momento de inscribir los candidatos, Curvino tropezó ante la Junta Electoral, que le cerró las puertas –por falta de tiempo para completar la documentación exigida para respaldar el pedido de excepción al requisito de residencia continua- a la candidatura de Celeste Marisi, persona de su extrema confianza que iba a encabezar la lista de concejales. Tuvo que retirar la candidatura, y reemplazarla por Laura Orce.

La apuesta del PJ también es arriesgada. Si el espacio no hace una muy buena elección, es posible que se quede sin representantes en el gobierno (Cristian Gómez es el concejal n° 2 y Adrián Lizarriturri el 1 para el Tribunal).

De mínima deben salir segundos, aunque a tres días de los comicios, todo es optimismo y confían en lograr una gran victoria.

 

Participación y Cambio

El partido vecinal Participación y Cambio tiene una larga trayectoria en elecciones municipales, aunque siempre su propuesta fue más ‘testimonial’ que competitiva. Con valores y principios firmes e innegociables, PyC se las ingenió para no tener que ceder a las presiones y sumarse a alguna alianza de ocasión, aunque propuestas en este sentido no escasearon.

En 2011, con Raúl Bonadero como candidato a intendente, apenas sacó 545 votos, muy lejos de cualquier aspiración a un cargo electivo.

El quiebre se dio en 2013, cuando convocaron al empresario Mario Sansone para que sea su candidato a defensor del Pueblo. La fuerza tuvo una excelente performance, superó los cinco mil votos para ubicarse en el segundo lugar, detrás de la propuesta de la UCR que consiguió ocho mil.

Este resultado puso a PyC a pensar que podía disputar una elección a cargos municipales con expectativas ciertas. Sin la estructura ni los recursos de los grandes partidos, volvió a apostar a Sansone para que lidere la propuesta como candidato a intendente.

Cómo impactará su presencia recién se sabrá el domingo. Desde Carlos Paz Unido minimizan su caudal de votos, argumentando que los que consiguió en la elección a defensor del Pueblo fueron aportados en su mayoría por el oficialismo, en su intento de impedir un triunfo radical.

El otro tema es a quién le restará votos PyC. Hay coincidencia entre varios dirigentes con que disputa un electorado mucho más cercano al que votó a Avilés, que al que puede votar a Felpeto o a Curvino.

Todas incógnitas de un partido que está llamado a dar la gran sorpresa.

 

Crecer por Carlos Paz

Leonardo Mangoldt, con Crecer por Carlos Paz, tuvo su primera incursión electoral en la elección del defensor del Pueblo, en 2013. Consiguió casi 1800 votos, lo que se convirtió en el piso para seguir construyendo una alternativa vecinal. Muy cercano a Olga Riutort (concejala y candidata a intendenta de la ciudad de Córdoba), Mangoldt siguió trabajando y comenzó a tejer alianzas con otros sectores para ampliar su base electoral con miras a la elección municipal. En principio había acordado con la dirigente de extracción peronista Gladys Moreno, pero cuando se sumó Nueva Ciudadanía con Hugo Zamora, esa relación se quebró. A punto tal que Moreno pasó a militar con Carlos Paz Unido.

Zamora también fue candidato a defensor del Pueblo y logró, en esa ocasión, 1800 votos.

Un dato para destacar. Mangoldt fue el jefe de campaña de Avilés en 2011. Tras un breve paso por la secretaría de Turismo, se alejó del gobierno dando un portazo. En la actual campaña, fue el único candidato que optó por una estrategia muy agresiva, marcando falencias y contradicciones del oficialismo.

Una serie de videos que difundió en las redes sociales sirvió para exponer con crudeza distintas situaciones que la mayoría optó por dejar pasar.

La expectativa realista pasa por conseguir una banca en el cuerpo legislativo. Para eso necesitan unos tres mil votos, algo que no ven como inalcanzable.

 

Frente por el Trabajo y la Dignidad

37 votos separaron a la propuesta kirchnerista en 2011 de conseguir una banca en el Concejo de Representantes. La lista encabezada por Alejandro Eguiguren (Frente para la Victoria), sumó 2453 sufragios, contra los 2490 que sacó Rodrigo Serna (Frente por Carlos Paz), lo que impidió por ese escaso margen desembarcar en el Concejo de Representantes.

Con la idea de saldar esa deuda, el Frente por el Trabajo y la Dignidad armó una propuesta donde confluyeron dirigentes de La Cámpora, La Jauretche, Movimiento Evita, Nuevo Encuentro, Peronismo Militante y sectores independientes.

José Luis Sarquis es el candidato a intendente, mientras que Emmanuel Conrero encabeza el tramo para concejales.

Presentándose como “la única expresión del kirchnerismo” en Villa Carlos Paz, el Frente aspira a tener representación en el próximo gobierno.

 

Dos propuestas de izquierda

Si algo caracterizará estos comicios es la presencia de dos listas de izquierda.

Hasta ahora, Carlos Paz no había tenido en elecciones municipales propuestas de ese perfil ideológico.

Esta vez, y buscando capitalizar los buenos resultados que la izquierda tiene en la ciudad en cada elección nacional, se presentaron el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, y MST-Nueva izquierda.

El primero postula para la intendencia a Agustín Solowinski, quien fue ratificado luego de la polémica con la Junta Electoral porque no figura en el padrón oficial, y el segundo candidatea a Daniel Cuello.

En ambos casos la expectativa es generar un caudal de votos suficiente para poder ingresar al Concejo.

 

A votar

Así las cosas, los carlospacenses tenemos una gran responsabilidad el domingo. Hay que elegir entre ocho opciones, algunas muy diferentes entre sí, a quienes gobernarán los próximos cuatro años.

Se especula que concurrirá a votar el 65 % del padrón (unos 34 mil vecinos). Ojalá demos la sorpresa, la concurrencia sea masiva, y el domingo, gane quien gane, se transforme en una fiesta de la democracia.

 

Nota correspondiente a la edición n° 373 del semanario La Jornada, del 26 de junio de 2015.

3 COMMENTS

  1. excelente análisis político. No soy de VCP pero vengo siguiendo el proceso electoral. Ud., Sr Alejandro Gómez supo sintetizar con simpleza la realidad política de VCP. Felicitaciones.

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