Tras revelarse ayer documentos secretos que demuestran que Washington pinchó los teléfonos de los últimos tres presidentes franceses, creció el escándalo diplomático al citar la Cancillería de Francia a la embajadora estadounidense, Jane Hartley, para exigirle explicaciones.

Escuchas a presidentes de Francia - TélamLa última convocatoria de ese tipo se remonta a octubre de 2013, fecha en la que acudió su antecesor en el cargo, Charles Rivkin, por las revelaciones sobre el espionaje estadounidense lanzado contra empresarios y políticos franceses, entre otros.

Francia y EEUU, según un comunicado difundido hoy por el Palacio del Elíseo, ya abordaron esas escuchas “a fines de 2013, en el momento de las primeras revelaciones”, y durante la visita del presidente Francois Hollande a ese país en febrero de 2014, por lo que “Washington debe respetar el compromiso adoptado entonces para ponerles fin”.

Hollande, convocó un Consejo de Defensa extraordinario esta mañana y al término del mismo calificó de “inaceptables” las supuestas escuchas y aseguró que no tolerará “ningún acto que cuestione su seguridad y la protección de sus intereses”, informó la agencia de noticias EFE.

Por su parte, el senador del partido de Los Republicanos y ex primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, reveló que Hollande hablará “en las próximas horas” con su homólogo estadounidense, Barack Obama, para pedirle explicaciones.

En declaraciones al canal BFM TV, señaló que Hollande se los informó a un grupo de parlamentarios que se reunieron con él en el Elíseo.

La conversación tendrá lugar “esta tarde”, confirmó por su parte el presidente de la Asamblea Nacional, el socialista Claude Bartolone, y en ella Hollande verificará si los compromisos de EEUU sobre el fin de las escuchas se han respetado o no, y “para marcar unas reglas del juego respetuosas”.

Los documentos secretos fueron filtrados por la organización Wikileaks revelan escuchas puestas en marcha entre 2006 y mayo de 2012 por parte de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) para espiar a Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y Hollande, según difundieron anoche los medios Libération y Médiapart.

Además de los tres mandatarios citados, también revelan espionaje contra otras principales figuras de distintos gobiernos galos. Los documentos obtenidos de esas escuchas los guardó bajo el epígrafe “Espionaje Elíseo”.

Asimismo, Liberation revela en su edición de hoy que en la terraza de la Embajada de Estados Unidos en París, un edificio situado solo a 250 metros del Palacio del Elíseo, sede de la Presidencia francesa, se oculta una estación de telecomunicaciones dedicada a las escuchas de la NSA.

“Está recubierta de una lona especial que permite pasar las señales electromagnéticas y pintada con ventanas de trampantojo (trampa visual) con el fin de disimularla ante las miradas curiosas”, agrega el diario.

Precisa que esa última planta de la delegación diplomática estadounidense puede observarse a simple vista desde la colindante Plaza de la Concordia.

En concreto, se denomina Special Collection Service (Servicio de Colección Especial, SCS), una unidad común que comparten la NSA y los servicios de inteligencia de la CIA, y el cambio en el edificio puede apreciarse en fotografías satelitales tomadas antes y después de colocar allí ese centro de telecomunicaciones.

De este modo, Liberation corrige una primera información dada a conocer en la víspera en la que se sostenía que la NSA había interceptado llamadas telefónicas hechas desde dentro del Elíseo a través de una unidad especial de espionaje instalada en la Plaza de la Concordia, entre los jardines de las Tullerías y los Campos Elíseos.

El escándalo de espionaje había sido revelado inicialmente en 2013 por el blog Zone d’intéret, el mismo año en que la revista alemana Der Spiegel publicó que la NSA dispone de instalaciones similares en unas 80 embajadas de EEUU, 19 de ellas en Europa, como Berlín, Ginebra, Estocolmo, Viena o Madrid.

Paralelamente, Francia anunció hoy que enviará a Estados Unidos al “coordinador” de sus servicios de inteligencia, Didier Le Bret, para abordar en persona el espinoso tema.

Así lo hizo saber hoy el portavoz del Gobierno francés, Stéphane Le Foll, en la rueda de prensa semanal tras el Consejo de Ministros, donde indicó que el jefe del Ejecutivo, Manuel Valls, informará el tema a la Asamblea Nacional.

Los nuevos documentos de WikiLeaks revelados ayer incluyen cinco informes de análisis de la NSA destinados a los agentes de los servicios secretos estadounidenses, y dos de ellos también a los países con los que Washington tiene una alianza particular en ese terreno: Australia, Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido.

Los cinco documentos publicados están clasificados como “secretos” y con contenido de “inteligencia especial”, y algunos también tienen las siglas que indican que es un “material altamente sensible”, producto del “espionaje de redes” y que no debe ser compartida con países extranjeros.

Uno de ellos, fechado el 22 de mayo de 2012 se concentró en una reunión secreta que había mantenido cuatro días antes el entonces recién asumido Hollande y su par alemana, Angela Merkel, para discutir la crisis económica griega.

Télam

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