Las potencias integrantes del G7 están dispuestas a endurecer las sanciones a Rusia si no se resuelve el conflicto armado en Ucrania entre el gobierno y separatistas rusoparlantes, advirtió hoy la canciller alemana Angela Merkel al concluir la cumbre del organismo.

G7 - Télam“Si hiciera falta estamos dispuestos, aunque no lo queremos, a endurecer las sanciones” contra Rusia, advirtió Merkel, anfitriona de la cumbre en el palacio de Elmau, sur de Alemania, tras dos días de reuniones con su pares de Estados Unidos, Francia, Italia, Reino Unido, Japón y Canadá.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, puntualizó que la situación en Ucrania está perjudicando política y económicamente a Rusia.

“Es importante ver que la economía rusa está debilitada”, señaló el mandatario aludiendo a la “profunda recesión” en Rusia, la caída de reservas, el aumento del desempleo o los problemas del rublo y de las compañías energéticas, informó la agencia de noticias DPA.

“En el G7 acordamos que, aunque seguiremos buscando una solución diplomática, las sanciones se mantendrán mientras Rusia siga violando sus compromisos del tratado de Minsk”, añadió Obama.

En un mensaje directo al presidente ruso, Vladimir Putin, la canciller alemana consideró que “el conflicto en Ucrania sólo puede resolverse de forma política, sobre todo usando como base el acuerdo de paz de Minsk”, y aseguró que el G7 trabajará de forma unánime para impulsar la aplicación del acuerdo.

La ONU afirma que casi 6.500 personas murieron en el este de Ucrania desde mayo de 2014, cuando los separatistas del este de Ucrania, de mayoría rusoparlante, se alzaron en armas contra el gobierno pro occidental de Kiev surgido luego del derrocamiento del anterior presidente pro ruso, Viktor Yanukovich.

Estados Unidos, Ucrania, la Unión Europea (UE) y Japón, entre otros países, impusieron varias sanciones a Rusia por considerar que apoya a los rebeldes con armas y soldados. Moscú, que lo niega, respondió a su vez con sus propias sanciones contra quienes lo penalizaron por la crisis ucraniana.

Además, Rusia fue excluida del G8 el año pasado tras la anexión de la península ucraniana de Crimea después de un plebiscito que apoyó masivamente la separación, por lo que el grupo se reúne desde entonces bajo el formato de G7.

En su conferencia de prensa de cierre de la cumbre, Merkel subrayó además que el G7 “condena unánimemente la anexión de Crimea” y prometió a Ucrania el apoyo del grupo.

“Apoyamos a Ucrania en el proceso de llevar adelante reformas económicas y en la lucha contra corrupción”, dijo la canciller, quien anunció que el representante del G7 en Kiev creará un grupo de apoyo para asistir al gobierno ucraniano en esos objetivos.

Como telón de fondo de la cumbre, tras meses de relativa calma, los combates entre tropas del gobierno y separatistas pro rusos se reactivaron la semana pasada en la región ucraniana de Donbas y dejaron una treintena de muertos. Kiev y Moscú se culparon mutuamente de la violación del acuerdo de Minsk.

Hoy, siete soldados murieron al estallar una mina antitanque al paso de un vehículo militar en la región de Donetsk, en el este de Ucrania, informó el mando militar ucraniano.

La explosión se produjo cerca de la localidad de Krasnogorovka, situada a menos de 20 kilómetros de Donetsk, principal bastión pro ruso.

Según la Presidencia ucraniana, los militares se disponían a instalar un campo de minas para frenar el avance de las milicias rebeldes.

En Alemania, antes de que la cumbre se iniciara, Merkel estuvo reunida a solas con Obama en la localidad bávara de Krün, cercana a la frontera entre Alemania y Austria, donde habían coincidido en mantener la presión sobre Rusia.

“Los dos líderes abordaron la actual crisis en Ucrania y acordaron que la duración de las sanciones debería vincularse claramente a la plena implementación de los acuerdos de Minsk y al respeto de la soberanía ucraniana”, informaron en tal sentido fuentes estadounidenses a la agencia de noticias EFE.

En septiembre pasado, Kiev, los separatistas ucranianos, Rusia y la Organización para la Seguridad y la Cooperación (OSCE) firmaron los llamados acuerdos de Minsk, en la capital bielorrusa, y establecieron una tregua. El cese el fuego fue ratificado en febrero pasado, sin embargo las agresiones continúan.

En otro adelanto de la posición de los países más industrializados del mundo en esta cumbre, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, había asegurado a la cumbre que su “intención es que el G7 confirme su unidad sobre el régimen de sanciones”, que Washington y Europa imponen a Moscú hace ya varios meses.

En otro orden, el presidente francés, Francois Hollande, y la canciller alemana, acordaron que en la cumbre de cambio climático a realizarse en París se logre un acuerdo global y vinculante para reducir de forma radical las emisiones de CO2 y otros gases que provocan el calentamiento global.

En ese sentido, Merkel anunció la decisión de tomar medidas para que el calentamiento global no sobrepase los dos grados centígrados con respecto a los valores pre industriales.

La canciller alemana destacó que el G7 realizó un “claro reconocimiento” de que el objetivo de la comunidad internacional debe ser no superar este límite de calentamiento, que los científicos consideran como el tope aceptable para evitar graves consecuencias.

Esto implica que los miembros del G7, entre los más contaminantes, deberán reducir sensiblemente en las próximas décadas sus emisiones de los gases que, como el CO2, azuzan el calentamiento global.

Télam

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