Jóvenes construyendo participación

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Por Jorgelina Quinteros

Los centros de estudiantes son núcleos históricos de efervescencia política de los jóvenes. Se forjaron como espacios de encuentro y debate del movimiento estudiantil. Por ese potencial transformador y movilizador de la juventud fueron un blanco de la represión.

La dictadura cívico-militar irrumpió en los espacios educativos de todo el país. Impuso nuevos reglamentos, modificó los planes de estudios y prohibió los espacios de participación estudiantil.

En Córdoba, la persecución a estudiantes se intensificó en 1975. Los jóvenes que habían iniciado su militancia política en los centros más activos, comprometidos y politizados fueron las primeras víctimas del Terrorismo de Estado en la provincia.

Con la recuperación de la democracia inició un proceso de reconstrucción de estos espacios y muchos jóvenes se volcaron a participar intensamente. El individualismo y la despolitización de la década del`90 truncaron la continuidad de algunas de estas experiencias, pero por otro lado también llevó el movimiento estudiantil nuevamente a las calles para rechazar la Ley Federal de Educación.

En este informe La Jornada se propuso hacer un pantallazo sobre cómo vienen funcionando los centros de estudiantes en las distintas escuelas de nuestra ciudad. La intención es analizar cuáles son las preocupaciones que plantean los jóvenes a través de esta organización y qué grado de participación se encuentra en ellas.

En este sentido, vale comenzar señalando que en las instituciones educativas de Carlos Paz, con el comienzo del siglo XXI, se empezaron a conformar nuevamente los centros de estudiantes. “Venimos de todos esos años de poca participación juvenil y de haber estado tan reprimida que ahora tenemos que trabajar para volver a generar esa cultura (…) y que los chicos se apropien de esos espacios”, expresó la docente del IPEM 365, Gabriela Macagno.

La Ley nacional 26.877, sancionada en el 2013, promovió la creación de centros de estudiantes. La norma los reconoce como “órganos democráticos de representación estudiantil” y establece que se deben “garantizar las condiciones institucionales” para su funcionamiento.

Además, considera que surgen como iniciativa de los estudiantes y podrán participar todos aquellos que acrediten serlo, sin otro tipo de requisito. En ese sentido, define como principios generales la formación de los estudiantes en los principios y prácticas democráticas, en la defensa de los derechos humanos y el pleno ejercicio de los derechos estudiantiles.

Cuerpos de delegados, asambleas, comisiones de trabajo, campañas electorales, debates de los candidatos, jornadas de puertas abiertas, charlas forman parte de su dinámica de funcionamiento. De esta manera se generan procesos democráticos esenciales para la formación política de los jóvenes.

En algunos colegios están comenzando y en otros llevan años consolidándose como espacios de participación estudiantil. Tal es el caso del Instituto Parroquial Bernardo D’Elía, que prácticamente desde el retorno a la democracia tiene centro de estudiantes.

Se destacan las experiencias de algunas instituciones de gestión privada como las de mayor continuidad y con dinámicas de trabajo más afianzadas. Estos colegios en algunos casos se vinculan con otros que están comenzando a armar sus centros de estudiantes para ayudarlos en ese proceso, como por ejemplo los estudiantes del Instituto Dante Alighieri que asesoraron en la formación del centro del IPEM 365 “Dr. René Favaloro”.

En la mayoría de los colegios las elecciones son en la segunda mitad del año. Empieza la conformación de las listas y luego larga la campaña electoral que aporta intensidad y emoción, pero que se vive en un clima de compañerismo. “Así uno va formando parte de la cultura democrática”, advirtió el docente del IES (Mañana), Fernando Mateo, que acompaña el trabajo del centro de estudiantes.

Entre octubre y noviembre en general son las elecciones. Es excepcional el caso del Costa Azul College que renueva autoridades a comienzo de año.

El Instituto de Enseñanza Media San Andrés es uno de los pocos que no tiene centro de estudiantes y no apunta a conformarlo. Otras instituciones han desarrollado estos espacios, pero se encuentran con dificultades para su sostenimiento en el tiempo y fluctúan entre años de mayor participación de los jóvenes y otros donde no se le da continuidad.

A pesar de estas dificultades que implican una falta de apropiación del centro como una herramienta de los estudiantes, se percibe una motivación institucional de poder recomponer estos ámbitos, como es el caso del IPEM 190 Dr. Pedro Carande Carro. En el IPET 382, se está desarrollando una experiencia como un paso previo a la creación del centro que es la conformación de un consejo consultivo integrado por delegados de todos los cursos, un docente y el preceptor. El consejo hace aportes a los acuerdos de convivencia y brinda su opinión sobre los casos graves de disciplina.

En las instituciones que hace años mantienen el centro de estudiantes en actividad se evidencia un incremento de la participación y el interés en los alumnos. Un ejemplo es el caso del IES (Mañana) que tuvo tres listas compitiendo por la conducción del centro cuando el año pasado sólo se presentó una. “Nos enfocamos en fomentar la participación y hoy lo vemos reflejado en las tres listas que se presentan. Algo que no pasaba hace muchísimos años”, explicó el actual presidente, Alexis Cerrato. Fue similar lo que sucedió en el Instituto Parroquial Bernardo D’Elía.

Es destacable que la mayoría de las listas que participaron en las elecciones en este segundo semestre estaban integradas principalmente por alumnos de quinto, pero también tenían la incorporación de alumnos de cuarto y tercer año, apostando a una conformación plural. Mientras tanto, los alumnos de sexto año o miembros del centro son quienes integran la junta electoral.

Una iniciativa que surgió del IRESM, y es afín a la propuesta que aplica el IPET 382, apunta a institucionalizar la participación de todo el alumnado “a través de un consejo que se reúna de forma periódica con un delegado por cada curso”, así lo aseveró Florencia Simón, docente que acompaña al centro.

 

Propuestas y promesas

Las campañas electorales en la mayoría de los casos no se extienden más que una semana. En general, la difusión se hizo a través de medios gráficos como cartelería y folletería y visitas a cada uno de los cursos comentando las propuestas.

Sin embargo, hay experiencias muy interesantes como fue el debate en VillaNos Radio de los candidatos de las listas del IES (Mañana) o el debate público de las listas del Bernardo D’Elía en el patio de la escuela frente a todos los cursos, que incluyó la participación de los alumnos de sexto año de la orientación en comunicación en el desarrollo de la campaña. “Tuvimos el apoyo de chicas de sexto que fueron nuestras asesoras de campaña y nos ayudaron con los medios de comunicación”, aclaró Isabella Ferreyra Mossé, presidenta electa del centro del Bernardo D’Elía.

Los jóvenes se animan con entusiasmo a debatir y no falta ningún candidato, a diferencia de lo que ocurrió en Córdoba durante el debate de candidatos a diputados nacionales. Los valoran como espacios de “aprendizaje”, indicó Ferreyra.

Los centros de estudiantes de las escuelas de gestión pública hacen énfasis en sus propuestas en la preservación, arreglo y mejora de la infraestructura e instalaciones edilicias, ocupando un rol que debería asumir el Estado. Mantenimiento de las aulas y baños, pintar el colegio, colocar cortinas y tachos de basura son algunas de las iniciativas que se repiten. “Lo primero que surge es como hacemos para mejorar las condiciones físicas del espacio de la escuela”, señaló Macagno.

Los centros de los institutos de gestión privada apuntan a la recuperación de espacios de los estudiantes que hacen a su comodidad y desenvolvimiento diario, tanto para estacionar sus bicicletas como para almorzar.

“Pensamos las propuestas en base a poder cumplirlas, en base a lo posible”, aseveró Florencia, presidenta electa del centro de estudiantes del IES (Mañana). La lista ganadora del IRESM hizo una propuesta novedosa: “desarrollar un modelo escolar de Naciones Unidas donde los alumnos aprenden argumentar y sobre realidad internacional”, fundamentó el presidente electo del centro de estudiantes del IRESM, Matías Marchesin.

Son comunes las temáticas que preocupan a los jóvenes alimentación saludable, seguridad, recreación y esparcimiento, adicciones, bullying, violencia de género y educación sexual. Una estrategia que proponen para trabajar estos temas son charlas, talleres y jornadas institucionales, como instancias de fortalecimiento de los vínculos entre compañeros para poder expresarse y buscar soluciones colectivamente.

Asimismo, también es compartido el abordaje que se hace de estas problemáticas siempre con un enfoque hacia el interior de la institución educativa. Para la profesora Eugenia Ramírez quien acompaña el centro de estudiantes del Bernardo D’Elía, un desafío es que los chicos “puedan pensar en un centro donde también se trabajen otras cuestiones que no afecten o tengan que ver directamente con los alumnos de la escuela y pensar en problemáticas sociales de otras realidades”. “Son todavía caminos a transitar”, remarcó.

 

“El centro somos todos”

Cada colegio tiene su propio estatuto que rige el funcionamiento del centro de estudiantes. Los que recién comienzan a desarrollar la experiencia utilizan un “Estatuto Modelo para Centros de Estudiantes” que fue elaborado por el Ministerio de Educación de la provincia en el 2010. Como el IPEM 365 que está en proceso de elaboración de su estatuto, donde los estudiantes han asumido un rol protagónico.

A pesar de que la ley nacional considera que en los centros de estudiantes podrán participar todos aquellos que acrediten serlo, sin otro tipo de requisito, en los estatutos particulares de cada escuela se identifican algunas restricciones por mal comportamiento y desempeño escolar.

Hay colegios que han puesto esos estatutos a discusión de los estudiantes y, en otros casos, se reconoce que hay una necesidad de revisión, pero no se avanzó en sus modificaciones. En ese sentido, es interesante la reforma que el Instituto Bernardo D’Elía propuso de un artículo del estatuto que limitaba la intervención. A través de un plenario y una encuesta de las que participaron todos los alumnos de sexto año se reformuló el artículo 38 y se amplió la participación a los alumnos que no tengan “más de cinco materias desaprobadas (sin contar previas ni aplazos), (…) menos de bueno en conducta en su trayectoria escolar y (…) sanciones muy graves en el año en curso y considerando su trayectoria escolar”.

La motivación de los jóvenes es “participar en un proyecto que le pueda servir a todos los estudiantes, hacer valer nuestros derechos y los valores de los estudiantes, hacer oír nuestra voz”, manifestó Marcos Carrizo, presidente del centro del IPEM 365. “Queremos representar, ayudar y apoyar a nuestros compañeros”; “somos un nexo entre las necesidades de los estudiantes y los preceptores, profesores y directivos”, explican con claridad los chicos y chicas que integran estos espacios.

El fortalecimiento de la participación en estos espacios va de la mano de la pluralidad. No sólo las listas reúnen a integrantes de diversos cursos, si no que quienes no obtienen la mayoría de votos son invitados a formar parte del centro de estudiantes, integrando la secretaría de actas, de revisión o directamente fusionando las listas como ocurrió en el IPEM 316 “Eva Duarte de Perón”.

“El centro somos todos”, resuena como slogan en algunas de las campañas, pero para que sea realidad eso implica un trabajo de información a los alumnos para que lo conozcan y se apropien de esta herramienta para hacer valer sus derechos. Muchas veces el impulso inicial surge de algunos docentes o directivos, hasta que el desarrollo de procesos de participación año a año multiplican la motivación y el compromiso en los jóvenes.

Algunos colegios lo hacen a través de charlas o campañas de difusión, no obstante, es central el rol pedagógico que asumen los más grandes para dar a conocer el centro e involucrar a los alumnos que recién comienzan su trayecto en el nivel secundario. Todos los estudiantes consultados coincidieron en que el acompañamiento, el diálogo y el apoyo institucional es un elemento clave para posibilitarles transitar esta experiencia y lograr los objetivos que se proponen.

 

Vínculos con otros espacios e instituciones

El Parlamento Juvenil y la Casa de la Juventud, dos ámbitos de participación de los jóvenes en nuestra ciudad, son referenciados por los estudiantes de manera aislada. Son reducidas las propuestas que apuntan a vincularse con estos ámbitos para poder generar proyectos en conjunto y, menos aún, las que remiten a otras organizaciones sociales o centros de estudiantes.

A pesar de que el Parlamento Juvenil está integrado por tres representantes de los centros de estudiantes (Vicente Bocca Aragón, Florencia Mattana y Leonel Cuello), solo uno de los alumnos consultados aseguró que el interés de su lista es sumarse el año que viene. “Proponemos tener un contacto con ONG de la ciudad y queremos participar del Parlamento Juvenil”, afirmó Marchesin.

A su vez, Lucila Alberti, presidenta del centro de estudiantes del IPEM 316, relató su vínculo con la Casa de la Juventud: “Trabajamos mucho con ellos, ya hicimos un partido de fútbol. Queremos vincularnos con ellos e ir extendiéndonos”. Asimismo, Wainstein aseguró a VillaNos Radio que están considerando la posibilidad de unirse a este espacio y “ver proyectos en base a eso”.

En cuanto a la posibilidad de vincularse con centros de estudiantes de otras escuelas también son reducidas las listas que incluyen propuestas de este tipo. Se destaca en este caso la iniciativa del centro del Bernardo D’Elía. “Actualmente estamos conversando con otros centros de estudiantes como el IES y Cristo Obrero. Nos estamos comunicando para empezar a planificar eventos juntos y hacer acuerdos para participar en cuestiones vinculadas a los jóvenes”, comentó Ferreyra.

 

Desafíos y esperanzas

Los centros de estudiantes tienen una preocupación común: obtener financiamiento para el desarrollo de sus actividades. Rifas, ferias de platos y de libros usados, té bingos, sorteos, fiestas, la administración de la cantina de la escuela (en algunos casos) son formas de recaudar fondos que los chicos enumeran. El IPEM 365 sugiere novedosamente hacer competencias de rap con entrada para mostrar el talento de sus compañeros.

Más allá de que la economía del centro es clave para su desarrollo, otro elemento a tener en cuenta es la autonomía para poder gestionar espacios y recursos propios con mayor independencia, fortaleciendo su pensamiento crítico, su formación ciudadana y su reconocimiento como actores protagónicos de la comunidad educativa. Esto es una manera de consolidar procesos de participación a largo plazo, que impliquen una continuidad en las propuestas y las políticas desarrolladas.

En esa línea, Natalia López, profesora que acompaña al centro del IPEM 316 mencionó que “dentro de la institución tiene un lugar fijo el centro de estudiantes” que ha sido remodelado e intervenido por los alumnos.

Los centros de estudiantes en nuestra ciudad funcionan como organismos enfocados en hacer propuestas hacia el interior de las instituciones educativas, pero no tanto en construir redes hacia afuera. Son escasas las propuestas para articular con otros centros de estudiantes o trabajar en conjunto con organizaciones vinculadas a los jóvenes en la ciudad. Están alejados de la política partidaria a diferencia de otras experiencias en Córdoba Capital o Buenos Aires.

Sin embrago, la energía y las ganas de los estudiantes para participar políticamente va reconstruyendo estos espacios, que colectivamente recuperan su fuerza de acción y organización transformadora. Cada una de estas iniciativas muestran el entusiasmo con que los chicos se comprometen con el logro de objetivos comunes y la defensa de sus derechos y su libertad.

Los medios los presentan estereotipados, consumistas, desinteresados, individualistas; pero basta nada más generar en conjunto espacios donde puedan expresarse e impulsar sus reivindicaciones, para ver el indispensable aporte que hacen cada día para mejorar su escuela, su ciudad y el mundo entero.

 

Nota correspondiente a la edición n° 491 del semanario La Jornada, del 12 de noviembre de 2017.

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