Erdogan intensifica su disputa con Europa tras la victoria en el referéndum

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El presidente turco criticó la “mentalidad de cruzada” de Occidente y defendió el referéndum que reforzó sus poderes, luego de que observadores denunciaran irregularidades y que líderes europeos lo urgieran a reconciliar su país y repensar sus planes de instaurar la pena de muerte.

Un desafiante presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, criticó la “mentalidad de cruzada” de Occidente y defendió el referéndum que reforzó sus poderes, luego de que observadores denunciaran irregularidades y que líderes europeos lo urgieran a reconciliar su país y repensar sus planes de instaurar la pena de muerte.

Simpatizantes del presidente salieron este domingo a la noche a las calles haciendo sonar las bocinas de sus autos y flameando banderas turcas, en festejos que se extendieron hasta el lunes a la madrugada, mientras que el principal partido de la oposición rechazó los resultados del referéndum y pidió su anulación.

Autoridades electorales dijeron que, según resultados preliminares, el 51,4% de los votantes aprobó la reforma constitucional que convierte la forma de gobierno parlamentaria de Turquía en presidencialista, el cambio institucional más importante desde la creación de la república actual, heredera del Imperio otomano.

Erdogan, de 63 años y en el poder desde 2003, afirma que concentrar el poder en las manos del presidente es vital para reducir la inestabilidad política en Turquía.

Pero la estrechez de su victoria ha tenido el efecto contrario: aumentó la volatilidad de un país que en los últimos años ha enfrentado un intento de golpe de Estado, atentados islamistas, un conflicto separatista kurdo, descontento popular y denuncias de la oposición, así como una guerra en la vecina Siria.

El resultado dejó al desnudo la grieta entre las clases medias urbanas, que ven su futuro más cercano del devenir europeo, y las clases rurales, más religiosas, que favorecen a Erdogan y lo quieren fuerte.

El mandatario ha dejado en claro sus intenciones de alejarse de Europa, anunciando incluso planes para restaurar la pena de muerte, lo que pondría fin, de hecho, a décadas de esfuerzo de Turquía de sumarse a la Unión Europea (UE).

“La mentalidad de cruzada de Occidente y sus sirvientes aquí en casa nos han atacado”, dijo Erdogan al llegar a Ankara, donde fue recibido por una multitud de seguidores, para presidir una reunión de gabinete.

Más temprano, observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y del Consejo de Europa consideraron que el referéndum no cumplió con los estándares democráticos mínimos.

“El campo de juego no estaba nivelado”, dijo la jefa de la misión de la OSCE, Tana de Zulueta, mientras el líder del equipo del Consejo de Europa, Cezar Florin Pred, dijo que “el referéndum no cumplió con las normas del Consejo” y que los campos del sí y del no “no tuvieron las mismas oportunidades”.

Sin embargo, los portavoces de la misión -que emitirá su informe final recién dentro de ocho semanas-, rehusaron pronunciarse sobre si el resultado debe considerarse válido o no.

“Está fuera de nuestro mandato decir cuál podría haber sido el resultado sin los defectos observados. Eso lo deberá juzgar la historia”, señaló De Zulueta, informaron las agencias de noticias EFE y DPA.

Erdogan rechazó de plano las objeciones.

“Fue la elección más democrática” que se haya visto en algún país occidental, dijo Erdogan ante adherentes a las afueras del Palacio Presidencial, donde agregó que Turquía ignorará los hallazgos de la misión de la OSCE.

“¡Primero, aprendan cuál es su lugar! No miraremos ni escucharemos los informes políticamente motivados que preparan”, agregó el líder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP).
Las profundas divisiones de Turquía

La áspera campaña y el ajustado triunfo del “Sí” expusieron profundas divisiones en Turquía, donde la prensa estima que en las tres mayores ciudades y las zonas del sureste de mayoría kurda se impuso el “No”.

Erdogan, un político populista cuyo partido surgió de otra formación islamista ilegalizada, ha gobernado 14 años sin un verdadero rival, presidiendo un periodo durante el cual su país se convirtió en una de las potencias industriales de más rápido crecimiento tanto en Europa como en Medio Oriente.

También ha estado en el centro de la escena internacional, comandando el segundo mayor Ejército de un país de la OTAN, interviniendo en Siria a favor de rebeldes y contra combatientes kurdos e islamistas, acogiendo a millones de refugiados sirios y ayudando a detener su paso hacia Europa.

Sus críticos lo acusan de querer gobernar a Turquía como un déspota.

Bulent Tezcan, vicepresidente del Partido Republicano del Pueblo (CHP), la principal formación opositora turca, dijo que la validez del resultado está “ensombrecida” por las “amplias” irregularidades registradas y que la formación no descarta llevar su petición al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).

 
Tezcan agregó que su partido ha recibido reclamos desde diversas regiones del país en las que los electores denuncian que no pudieron votar con privacidad, mientras que el recuento de votos -que debía realizarse en forma transparente- se realizó en secreto.
La reacción de Europa

 La canciller alemana, Angela Merkel, dijo que “el ajustado resultado” del referéndum “demuestra cuán dividida está la sociedad turca” e instó a Ankara a mantener “un diálogo respetuoso con toda la sociedad”, según un comunicado suscrito con su ministro de Relaciones Exteriores, Sigmar Gabriel.

El presidente de Francia, Francois Hollande, advirtió por su parte a Erdogan que la convocatoria de un referéndum para restaurar la pena de muerte en Turquía supondría “una ruptura con los valores y los compromisos” de su gobierno con Europa.

El Elíseo señaló en un comunicado que el resultado del referéndum en Turquía muestra “la profunda división” de la sociedad de ese país frente a las reformas previstas.

Estados Unidos, por su parte, instó al gobierno turco a respetar los derechos y garantías básicas mientras las autoridades evalúan cómo lidiar con el disputado resultado de la consulta.

 El vocero del Departamento de Estado norteamericano, Mark Toner, dijo en un comunicado que hubo irregularidades tanto ayer como durante la campaña que derivaron en un “campo de juego desequilibrado” en detrimento de los partidarios del “No”.

Los cancilleres europeos debatirán sobre el futuro de la relación con Turquía en un encuentro los días 28 y 29 de abril en Malta, que tendrá agenda abierta y en el que, según dijeron fuentes cercanas a la jefe de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini, se podrían perfilar propuestas más concretas.

Si bien hay hay varias voces europeas que propician romper con Turquía, por ahora -y pese a la crisis desatada por el referéndum- parece poco probable una respuesta diplomática brusca.

Alemania, Francia y Grecia marcan el tono comunitario ante los excesos de Ankara, pero ninguno de los tres parece respaldar la idea de dar un portazo a Erdogan.

 
Télam

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