El 25 de diciembre de 1955 fue inaugurada la primera telesilla privada del país y de Sudamérica. Constaba de 40 sillas monoplazas unidas a un cable portante-tractor de 22 mm.  de diámetro con 7 torres intermedias y accionada por un motor a explosión.

De inmediato se convirtió en una de las principales atracciones de una Villa Carlos Paz que se abría paso como destino turístico masivo.

A lo largo de estos años el complejo fue creciendo, renovándose y adaptándose a los nuevos tiempos para ofrecer a los turistas una experiencia inolvidable. Y se transformó en el principal ícono turístico de la ciudad.

Este 65° aniversario encontró a la Aerosilla transitando un período de mucha incertidumbre, y a las puertas de una temporada completamente inusual por el contexto generado por la pandemia.

‘Fue un año raro y se nos complicó muchísimo. Debimos suspender proyectos y tuvimos que bajar los gastos al mínimo’, señaló el gerente Comercial de Aerosilla, Cristian Nicollier, en referencia al impacto que tuvo el coronavirus y las medidas que se implementaron a todo nivel para intentar contener el avance de la enfermedad y que provocó el cierre total del turismo desde marzo y hasta principios de diciembre.

Cuando La Jornada le pide una reflexión sobre la historia del complejo, su voz transmite seguridad y orgullo.

‘Me crié en las sillas del complejo. Lo vi cambiar y crecer. Empecé a trabajar con 12 años y no paré más.

Estamos muy contentos y orgullosos de haber cumplido tantos años al servicio del turista en Villa Carlos Paz y convertirnos en un ícono y emblema a nivel nacional’, dijo.

Destacó que en estos 65 años de vida ‘hubo tres cambios generacionales muy importantes en la dirección del complejo, y eso siempre acarreó aires de juventud’.

Consideró que 65 años ‘no es número que se pueda cumplir así nomás y a la ligera’, y recordó que el festejo por los 60 años ‘nos encontró con algunos problemas a nivel judicial que no se han subsanado, que son de público conocimiento y que se están dirimiendo en tribunales’.

Evita puntualizar el tema, pero la alusión es obvia. Cabe recordar que, en primer lugar, el municipio de Villa Carlos Paz rechazó habilitar un jerarquizado salón de eventos que se construyó dentro del complejo. Y luego, en 2018, decidió avanzar sancionando una ordenanza que plantea la expropiación de unas 33 hectáreas pertenecientes al complejo Aerosilla, incluyendo el sector donde se levanta el salón Amathea.

La polémica decisión, que generó repudio en vastos sectores de la comunidad, se judicializó.

‘Lo más impactante de todo eso es el desgaste físico, emocional y sicológico de todos los que formamos parte de Aerosilla, desde los accionistas y directivos hasta el personal.

Cuando querés hacer las cosas bien te encontrás con que meten palos en la rueda, y tratan de complicarte la existencia. Uno va por derecha, respetando la ley, pero no les importa’, opinó.

Advirtió que transitamos ‘una época de posverdad’ donde se difunden cosas que no son ciertas y que hacen daño, ‘pero mucha gente nos conoce y sabe quiénes somos y el tipo de empresa que manejamos y la rectitud que tenemos. Eso nos deja tranquilos’.

Enfatizó que desde la empresa la idea ‘es ir siempre para adelante incluso a pesar de las trabas que intentan poner, y que en los últimos años se vieron profundizadas’.

‘El diálogo con todas las instituciones había sido muy bueno hasta hace 10 años. Después eso se fue cayendo, pero no de nuestra parte.

Es que algunos se vieron comprometidos por el accionar de otras personas que bajan una línea diciendo ‘con esta gente no te relaciones más’.

Y me encontré con muchos que consideraba colegas, conocidos o a quienes les debía cierto afecto y agradecimiento, que cruzan la calle y no me saludan’.

‘Es lamentable, pero nosotros seguimos adelante. Orgullosos de nuestra historia’, sentenció.

Un poco de historia

La “Aerosilla” comienza a desarrollarse como idea de un grupo de inmigrantes, principalmente austríacos, residentes por los años 50 en Villa Carlos Paz, entre los que se encontraba el Ing. Rodolfo Widner quien conocía y poseía contactos en Austria sobre estos medios.

Con el aspecto técnico en vías de solución solo faltaba la conformación de la Sociedad y conseguir los capitales necesarios. Para ello y por intermedio del Sr. Federico Block se contactan con los Srs. José Fernando Olmos y Arnoldo Augusto Nicollier a fin de que se encarguen de los aspectos societarios y la obtención de los capitales necesarios.

Fue así como en septiembre de 1954 se forma la sociedad Aerosilla S.A.I.C. con un grupo accionario comprendido por los señores Block (padre e hijo), Olmos, Witner, Nicollier, Orsi, Rodil y Langhi entre otros con un capital social inicial de $ 1.000.000 moneda nacional.

Posteriormente y por razones societarias se fueron agregando otros grupos accionarios como las familias Cardín, Rodríguez, Ronchi, etc.

Para la ubicación física se adquiere una franja de terreno de 6 mts. de ancho por todo el desarrollo del cerro y una mínima superficie extra tanto en la base como en la cima a fin de instalar la infraestructura complementaria a la telesilla.

Prácticamente la totalidad de los elementos constitutivos se fabricaron en Carlos Paz, Córdoba y Buenos Aires con planos originales provenientes de Austria. En algunos casos, como fueron las pinzas y las sillas, se trajo un ejemplar de cada una como muestra. La construcción, signada por desafíos prácticamente diarios y de toda índole, demandó un año y el 25 de diciembre de 1955 se abría al público la Primera Telesilla Privada del país y de Sudamérica que constaba de 40 sillas monoplazas unidas a un cable portante-tractor de 22 mm. de diámetro con 7 torres intermedias y accionada por un motor a explosión.

Luego se construyó la Confitería Superior complementando lo que, inicialmente, fue solamente la llegada de la Aerosilla y donde se encontraba ubicado el contrapeso que mantenía la tensión del cable. Posteriormente se fueron adquiriendo más tierras en la zona inferior para la construcción de baños y una confitería.

Próxima a cumplir sus 25 años de vida era necesaria su renovación no solamente para mantener los cánones de seguridad sino también para adaptarse a la nueva tecnología existente en el mundo sobre estos sistemas de elevación.

Luego de un pormenorizado estudio de diversos oferentes, todos ellos de origen europeo, se decide la compra de una nueva instalación completa a la firma Pomagalsky S.A. quienes ya tenían instalados algunos equipos para esquí en nuestro país bajo la denominación comercial de “Poma”. En un tiempo record de instalación, demandó 60 días de preparación entre mayo y junio y 30 días de montaje en septiembre, se pusieron en marcha a fines del año 1980 las nuevas instalaciones con 25 sillas biplaza, para transportar 300 personas/hora, un cable portante-tractor de 25 mm. de diámetro, 4 torres y un recorrido de 470 mts., todo ello accionado por un motor de 40 CV eléctrico, el que a su vez tiene la posibilidad de conectarse a un grupo electrógeno propio o a un motor auxiliar a explosión en caso de averías o corte de la corriente eléctrica.

Todo el nuevo sistema está comandado por un tablero electro mecánico que incluye una sección computarizada para controlar siete sistemas de seguridad independientes.

Con el atractivo principal totalmente renovado era el momento de iniciar un cambio sustancial en la empresa pasando de la tradicional Aerosilla a un Complejo Integral.

Para ello se comenzó por la construcción de la piscina con 400 mts2 de espejo de agua, única en su tipo por la belleza del entorno, la compra de nuevas superficies de terrenos lindantes hasta completar las 120 Ha. actuales, la construcción de locales comerciales, la incorporación del Acuario, hoy convertido en el mejor exponente del interior del país con su sala de ofidios, arácnidos, fósiles y criadero de nutrias, la Alfombra Mágica, un nuevo bar y confitería, remodelación de la zona de acceso y playa de movimiento de público.

Con la llegada del 2005, el 50 aniversario, y 5,5 millones de turistas transportados, se impuso nuevamente la necesidad de actualizar las instalaciones de la telesilla por lo que se compraron a la firma Poma 25 sillas y 1.100 mts de cable de 26 mm. de diámetro, ambos de última generación, para el reemplazo de los existentes siendo la instalación del mismo realizada por técnicos de dicha empresa, significando una inversión del orden de los 200 mil Euros.

Párrafo aparte para la preocupación por el daño que le causaba al cerro el intenso tránsito peatonal por los senderos. Con el fin de mitigar el impacto se apeló (hace más de 10 años) a una solución implementada por distintos parques nacionales como Iguazú y Perito Moreno, y se colocaron pasarelas sobreelevadas.

En la actualidad unos mil metros de pasarelas recorren el predio, garantizando la protección del paisaje serrano.

‘El complejo se encuentra dentro de 120 hectáreas que son una reserva natural y queremos que se siga conservando así’, subrayó Cristian Nicollier.

Cumplidos los 65 años de servicios al turista la empresa se está abocando a la búsqueda de nuevos atractivos a fin de mantener constante el interés del turista por visitarnos, contribuyendo al engrandecimiento de Villa Carlos Paz como centro turístico.

Nota correspondiente a la edición n° 560 del periódico La Jornada, del 30 de diciembre de 2020.

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